Ceuta es la prueba de que el estado es una cosa y la patria otra

Sánchez ha regresado. Interesa subrayar este hecho porque Sánchez ha estado ausente todo el mes de agosto, ajeno por completo a la gravísima crisis que vive Ceuta. De algún modo es como lo del Ventorro pero multiplicado por 30, y en vez de un restaurante tenemos la playa de La Mareta. El cacique tiene derecho al descanso, ha declarado por supuesto en la cadena SER. O sea, que ya saben los enemigos de España que hay que atacar a España (como ha hecho Marruecos) el primer día de vacaciones del presidente, que no va mover una carpeta hasta estar de vuelta.

Que Sánchez ha estado ausente es una evidencia que se percibe a través de su inacción y la parálisis del estado frente a la invasión durante todo agosto, pero también porque hasta la sincronizada ha estado paralizada respecto a Ceuta mientras Sánchez se daba baños en la Mareta. No sólo por tanto el estado queda paralizado si Sánchez está de vacaciones, sino también la sincronizada que no sabe qué decir hasta que se lo dice Sánchez. La vuelta de Sánchez y de la sincronizada ha sido por ello paralela y da cuenta del nivel de desconexión del presidente del problema de Ceuta. Por supuesto lo que dice la sincronizada es lo que dice Sánchez y Sánchez dice que no hay amigo y aliado tan entrañable como Marruecos, que la invasión es una cosa de los judíos, la ultraderecha, Rusia y Trump. Eso sí, quien trasladó en camiones y autobuses a los asaltantes hasta la frontera fue Marruecos, quien no acepta el cargamento de vuelta es Marruecos y quien se quiere quedar Ceuta es Marruecos. Pero por lo que sea, algún día sabremos por qué, Sánchez no puede señalar a Marruecos.

Si Marruecos le dice a Sánchez que le entregue el Sahara, se lo entrega; si le dice que se coma el asalto de Ceuta, se lo come, y si acaso le pide incluso que disuelva el Organismo de Coordinación del Narcotráfico (OCON) Sur, pues lo disuelve. Este es quizá el drama de fondo: que da igual que Sánchez esté de vuelta, en Andorra o en La Mareta porque frene a Marruecos, por el motivo que sea, tiene las manos atadas. ¿Y qué queda entonces? Pues pasar a la ofensiva con lo único que tiene para esto y para todo, que es la amenaza ultrafascista. Igual que no hay un problema de corrupción, sino de jueces golpistas, el único problema que hay en Ceuta para Sánchez y la sincronizada es la presencia de ultras. Por un lado está Sánchez dando de comer a los niños y por otro los ultras malvados que intentan impedírselo. ¿Con quién vas a estar, con San Pedro o con los que quieren matar de hambre a los niños? ¿Asalto? No ha habido ningún asalto. No ha habido ningún intento de Marruecos de desestabilizar Ceuta. La columna de 80.000 personas y 8 kilómetros de largo pasó desapercibida por Marruecos sin que el gobierno marroquí se apercibiera. No podemos reprochar a Marruecos la libertad con la que cuentan los marroquíes, a diferencia del resto de dictaduras, para desplazarse masivamente, organizarse y comunicarse entre sí sin que el gobierno alauita se entere.

A estas alturas parece bastante claro que el gobierno español conocía perfectamente la avalancha que se aproximaba a la frontera pero, ¿qué iba a hacer? ¿Cuál era la diferencia entre saber o no saber para alguien que por lo que sea es rehén de Marruecos y sepa lo que sepa no puede hacer? El entusiasmo con que Sánchez y su sincronizada se lanzan al relato de que los asaltantes de Ceuta son niños salidos de un kindergarden, de que en Ceuta no hay ninguna crisis de seguridad, y de que el único problema son los ultras de la derecha que dicen que en Ceuta hay problemas, no tiene nada que ver con la verosimilitud del relato, sino con el hecho de que no tienen otro relato posible desde su posición. No se lanzan con entusiasmo al relato ultra porque sea bueno sino porque no hay otro.

Una vez descartada la realidad de lo que sucede en Ceuta la única carta que le queda a Sánchez es la de la ultraderecha. De hecho los ceutíes con tanta protesta contra el gobierno ya empiezan a ser también un poco ultraderechistas. La verdad es que los ceutíes, en realidad todos los españoles, nos encontramos atrapados por una doble pinza maléfica. De una parte tenemos a Marruecos que, calibrando bien la debilidad del gobierno, ha decidido someter a Ceuta a un estado de inestabilidad permanente, en el que los ceutíes ya no puedan llevar a cabo una vida normal. No no engañemos, incluso si por alguna casualidad Sánchez consiguiera solucionar la crisis y deshacerse de los asaltantes, Marruecos al día siguiente volvería a meter a otros 80.000. El problema no es por tanto qué hacer con 10.000, sino atacar la fuente del problema. Por otro lado, frente a una dictadura que quiere hacerse con Ceuta tenemos un partido en el gobierno que es la cueva de Alí Babá. Son los dos polos de esta partida en medio de la cual están vendidos los ceutíes y los intereses de España.

A Sánchez no le preocupa Ceuta ni otra cosa que la forma de mantenerse en el poder como sea, ya ni siquiera por el afán de poder sino porque aferrarse al poder y controlar la Fiscalía General, el TC, o la cúpula de la Guardia Civil y la Policía, es la única forma de garantizarse la impunidad ante su horizonte penal. Sánchez actúa como alguien que sabe que si pierde el poder perderá algo más que el poder. Eso es lo que lo hace tan peligroso. Eso es lo que le puede incentivar a buscar el modo que sea para conservar la presidencia. Por eso un gobernante en su posición habría tenido que dimitir. Porque por un lado un gobernante cuyas alternativas sean ir al banquillo o dar un golpe blando es peligroso para la democracia, y porque por otra parte, a la vez que peligroso, un gobernante que puede tener secretos inconfesables también es muy vulnerable ante terceros, nacionales o extranjeros, que puedan chantajearle con esos secretos.

Acabando por donde empezábamos, la crisis de Ceuta y la falta de acción del gobierno vuelve a evidenciar la radical diferenciación entre patria y estado, frente a lo que pretenden algunos. La patria no es el gobierno, ni la sanidad. Pagar más impuestos no es ser más patriota. Amancio Ortega no es el más patriota de España por ser el que más impuestos paga. Puede además haber patrias sin estado, o con colegiios privados. Puede haber también estados y gobiernos traidores convertidos en enemigos de la propia patria. Para mantener el poder, el gobierno del estado puede vender a la patria. Muchas potencias invasoras forman gobiernos títeres. Aunque el estado desapareciera, o aunque el gobierno del estado estuviera vendido, la patria seguiría existiendo. Al ser atacada Ceuta, ha sido atacada la patria, pero esto no significa que haya sido atacado el gobierno ni el estado, como prueba la reacción del sanchismo. El sanchismo no tiene otra patria en este momento que la impunidad ni otro enemigo que la más de media España que le puede sacar del poder.

Por culpa de la decisión del estado de borrarse del problema, existe un peligro real de que haya un estallido violento en Ceuta, entre la horda invasora y el pueblo ceutí que ve que el estado no actúa, que la normalidad no vuelve y que su ciudad se ha vuelto invivible. Desgraciadamente para los ceutíes sus alternativas son callar o ser metidos por el sanchismo en el saco sin fondo del ultraderechismo. De hecho, si al borrarse el estado hay un estallido de violencia entre invasores y ceutíes, la lógica sanchista sería ordenar a la Policía y el Ejército que protegieran a los pobres asaltantes y cargaran contra los violentos ultras ceutíes.

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