La acusación no es nuestra, sino del PNV. Aitor Esteban, el presidente del PNV, ha denunciado recientemente el silenciamiento por parte de Bildu de una serie agresiones sexuales en Renteria: «Han actuado con la ley del silencio». El dirigente jeltzale asegura que Bildu ha tratado de gestionar estos casos denunciados en su entorno «por cauces internos», una actuación que ha calificado de «hipócrita e inaceptable». No sólo eso, Esteban añadió que lo ocurrido en Rentería no es un hecho aislado, sino que responde a un patrón que ya se produjo anteriormente en los similares casos de Zarauz y Hernani.
Aitor Esteban acusa a EH Bildu de ocultar las agresiones machistas de Errenteria "por afinidad política" pic.twitter.com/jTcEvPQjGZ
— GipuzkoaGaur (@gipuzkoagaur) June 7, 2026
Un momento, ¿se han denunciado una serie de agresiones sexuales en el entorno de Bildu, el partido de Otegui ha intentado taparlas, y aquí no nos hemos enterado? ¿Cómo es que esto no ha sido un enorme escándalo? ¿En qué momento esto no es portada sino una noticia de páginas interiores? ¿Por qué los medios han pasado de puntillas sobre estas denuncias y su encubrimiento?
EH Bildu 'frenó' las denuncias de dos agresiones sexuales en Rentería: las víctimas acudieron a asociaciones feministas afines
— EL ESPAÑOL (@elespanolcom) June 19, 2026
✍️ Iranzu G. Vergarahttps://t.co/p27eW9mFbF
Podríamos reprochar a Bildu que silencie las denuncias de agresiones sexuales en su entorno, pero si Bildu silencia las denuncias en su mundillo interno, el entorno exterior de Bildu silencia a su vez tanto las agresiones como su encubrimiento. Al final todo el mundo calla porque Bildu es el socio de referencia. Chivite y Sánchez, ¿de quién dependen? Tenemos que conocer estos hechos por el PNV porque dentro de todo sigue existiendo una rivalidad dentro del mundo abertzale. ¿Dónde están las organizaciones y plataformas feministas? ¿Ocupadas recogiendo premios y contando el dinero de las subvenciones? ¿Adoctrinando en los colegios? Distraidas por la cuatriplicación de las agresiones sexuales en los últimos años tampoco están, porque de eso tampoco hablan. ¿Y por qué de eso tampoco se habla? Por lo mismo de Bildu. Si el delito lo cometen sujetos de origen inmigrante, o si el delito se cometer en un determinado entorno ideológico, sobre los hechos cae un manto de silencio. El quién predomina sobre el hecho delictivo mismo.


El entorno de la izquierda abertzale, casos como el campamento de Bernedo aparte, acumula múltiples denuncias por agresión sexual en los últimos tiempos, desde las del Hatortxu Rock hasta las de Herri Norte, la peña ultra del Bilbao. La pregunta es por qué este ocultamiento. Desde luego uno tiene un problema cuando se erige en el gran inquisidor y resulta que le brotan casos en su entrono por todos lados. ¿Cómo mantener entonces el papelón de lapidador? ¿Cómo exigir una ejemplaridad que no se practica? ¿Cómo presumir de superioridad moral? Pero es que el problema va más allá. Para la izquierda abertzale, como para la izquierda en general, las agresiones sexuales son el resultado de una cultura patriarcal, religiosa y machista. Es un problema ideológico, por consiguiente, en su entorno no se pueden producir estas agresiones. Si se producen estas agresiones sexuales en su entorno sólo caben dos opciones: taparlas o reconocer que la teoría está equivocada. Salta a la vista que la opción favorita es taparlas. La alternativa no sólo sería tener que reconocer que estaban equivocados, sino sobre todo renunciar a la lapidación del vecino.

Obviamente agresores sexuales, corruptos, asesinos o mentirosos los puede haber en todos los grupos humanos, empezando por el catolicismo, pero con una diferencia. El catolicismo no sitúa el origen del mal en la ideología del otro, sino en la propia naturaleza humana. Por tanto no predica la exterminación del otro para acabar con el mal. En este mundo siempre existirá el mal. El mal por otro lado es un problema personal. Cada uno es responsable de sus actos. Existen la conciencia y la libertad. Existe una moral natural. No se hace el mal por ignorancia ni se arregla poniendo un cartel. Hacemos el mal constantemente sabiendo que está mal. Por tanto ni se predica el odio al prójimo ni se baja la guardia en el terreno propio. Otra cosa es que pese a esto se baje la guardia, porque toda organización con un componente humano es imperfecta, busca su propia autopreservación y tiende a evitar reconocer los problemas. Lo que desde luego está claro es que la izquierda abertzale no es el espejo en que mirarnos ninguno, porque a los mismos pecados del resto suman algunos más y además la soberbia, la violencia, el fanatismo y la hipocresía. ¿Y el silencio cómplice de los feministas? Nadie discute a estas alturas la igualdad de la mujer. El feminismo en estos momentos es un mero instrumento para polarizar y conseguir votos. Los votos se necesitan para obtener el poder. Bildu te da el poder. Como el discurso feminista se encuentra supeditado a la consecución de los votos y el poder, no vas a poner en cuestión el poder que es lo principal por el discurso feminista que es tan sólo una técnica de mercado. Así es que tenemos igual de callados a Bildu y a los socios de Bildu.