La imputación de Zapatero, como todo con Sánchez, puede tener consecuencias penales pero no políticas. Es decir, salvo sorpresa nada que suceda en el ámbito judicial va a tener consecuencias sobre Sánchez salvo su propia detención previo suplicatorio. Si como todo indica los socios de Sánchez no apoyan una moción de censura ni Sánchez asume su responsabilidad política, la única forma entonces de seguir justificando el gobierno es lo que apuntaba ayer ya Rufián: sostener que lo que vendría si hay un cambio sería aún peor que lo que hay, aunque lo que hay sean ladrones a escala industrial.
🔴 #DIRECTO | Rufián rechaza apoyar una moción de censura pese al 'caso Zapatero': "Lo que viene es infinitamente peor" https://t.co/XqiqmbLySd pic.twitter.com/TgBtlPkcbI
— EL ESPAÑOL (@elespanolcom) May 20, 2026
Por consiguiente, el corolario de este principio es que cuanta más porquería se descubra en el PSOE, más hay que apoyar a Pedro Sánchez y los 40 ladrones y para justificar ese apoyo más que hay criminalizar a la derecha. Para lo que se puede preparar por tanto la derecha es para más polarización y más insultos contra ella. Obviamente esa criminalización no responde a una realidad, el sanchismo necesita pintar a la derecha como Hitler porque la única forma de elegir el plato de basura del menú es que el otro plato sea Hitler. Por consiguiente da igual que la derecha sea como san Francisco de Asís. Todas las enormidades que el sanchismo va a decir de la derecha no son más que un reflejo de las enormidades que tiene que esconder o compensar el sanchismo. Teniendo en cuenta la montaña de estiércol sobre la que está sentado Pedro Sánchez y todo lo que previsiblemente está por venir de las investigaciones judiciales en curso, la derecha debe asumir la catarata proprocional de insultos, descalificaciones y mentiras que va a tener que aguantar.
Compromís, tras el auto de imputación de Zapatero: «No está tan claro» que haya 'lawfare'.https://t.co/E5p2GcPad6
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El cambio de discurso de Rufián, pasando en 24 horas de negar la realidad a reconocerla pero estableciendo que mejor una izquierda corrupta que la derecha, dibuja el marco de juego real. Da igual lo que se descubra. Da igual lo que salga de Sánchez. Rufián y los socios seguirán apoyando la corrupción porque el principio seguirá siendo el mismo: mejor la izquierda que roba que la derecha. Por tanto Rufián y sus socios han sellado su pacto corrupto con Sánchez. En el fondo Sánchez se ríe de ellos: han acabado siendo sus prisioneros. Enredados en su propio argumento han acabado siendo tan leales como un cómplice con la ventaja de no tener que repartir el botín. Tampoco seamos ingenuos, Rufián y el resto de muletilleros no sostienen a Sánchez gratis por el terror a que llegue la horrible derecha, sino porque si llega la derecha se les acaba el grifo de dinero a ellos mismos. El dinero que Sánchez saca de los presupuestos generales para comprar el voto de sus socios nacionalistas es el que usan los socios nacionalistas para comprar a su vez el voto en sus taifas.
Por otro lado, Pedro Sánchez sabe desde el minuto uno lo que tiene debajo de la alfombra, sabe por todo lo expuesto que su estrategia tiene que ser calumniar y criminalizar a la derecha, llevando al electorado al falso dilema de tener que elegir entre la corrupción de Sánchez o Hitler, motivo por el cual lleva tiempo preparando ese escenario, tomando por asalto RTVE y llenando su parrilla de hienas televisivas escandalosamente pagadas, mercenarios de la desinformación dispuestos a mentir por interés o por sectarismo hasta el minuto final del sanchismo.
🟣 Belarra avisa que el futuro del Gobierno está "atado" al de Zapatero y critica la reacción de Sánchez
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Lamenta que el presidente no tenga una actitud "más humilde" ante la imputación de Zapatero: "El auto pinta feo"https://t.co/6AyX8eb7Qv
El sostenimiento de Sánchez como sea exige también dejar de creer en la prensa y en la justicia y el sanchismo está en pleno proceso de hacerlo. Si un medio publica algo que no le gusta al PSOE, ese medio deja de ser considerado un medio. La verdad es exclusivamente lo que publican los medios afines. Lo que no publican los medios afines no existe. La sentencias judiciales pasan a dividirse entre las que favorecen al PSOE y lawfare. Todos los jueces que no fallan a favor del PSOE pasan a ser sospechosos. No hay corruptos en el PSOE, hay periodistas que mienten y golpistas con toga. La guerra del PSOE contra todo aquel que intenta destapar su corrupción es total y absoluta.
IU apunta que EEUU habría buscado causar una crisis en el Gobierno al informar de Zapatero.https://t.co/9jgSWo51wi
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Queda por considerar el falso debate sobre si lo que determina la culpabilidad o la inocencia es la ideología del denunciante o del denunciado. O si las pruebas aportadas contra un imputado deben ser admitidas o no según las ideas del denunciante. Obviamente no va ser Oscar Puente el que denuncie ni presente pruebas contra Sánchez o Zapatero. En los juicios es asimismo normal que las pruebas las presente un miembro de la trama colaborando con la justicia para intentar reducir su pena. Lo que pretende el PSOE y su grupo es que todo aquel que denuncia al PSOE es extrema derecha. Si el que denuncia es extrema derecha la acusación debe ser automáticamente considerada falsa. Si el acusado es de extrema izquierda, automáticamente se le debe considerar inocente.
‼️ El nuevo bulo de Javier Ruiz para rescatar a Zapatero: asegura que la investigación arrancó por una querella de Manos Limpias cuando en realidad fue impulsada por la Fiscalía Anticorrupción. pic.twitter.com/CAAdLZKq8Z
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De hecho lo que pretende el PSOE es que se deje de sentenciar a las personas por ser culpables o inocentes, sino por ser de izquierdas o de derechas. Ni las pruebas son ciertas o falsas según las presente alguien de izquierdas o de derechas, ni las personas son inocentes o culpables según su ideología. Sánchez nos lleva al abismo con este tipo de planteamientos, de hecho está destruyendo las bases del estado de derecho a tal nivel que lo de menos sería que hubiera robado. No es que no fuera malo que hubiera robado, es que el destrozo que le está haciendo al país es todavía peor. Por supuesto no se entiende bien que le esté haciendo un destrozo semejante al país para defender a su gente corrupta si todo terminara con su gente corrupta. Encabezar la causa contra los corruptos propios es no sólo la forma más moral sino más inteligente de afrontar los casos de corrupción, salvo que detrás de los corruptos propios ya conocidos haya algo más. Salvo que la cabeza de los corruptos sea la misma que tendría que encabezar la lucha contra la corrupción.