Habrá mucha gente que no sepa quién es Jon González, otro tanto para la izquierda. En realidad, sin embargo, así debería ser. Jon González no era más que un nombre en una cuenta de X, esa red social que tanto molesta a la izquierda. Desde esa cuenta se publicaban de forma continua y eficaz gráficas y datos que evidenciaban y explicaban algunos de los quebrantos presentes y futuros que acechan económicamente al ciudadano español. Las dos polémicas más importantes que ha protagonizado esta cuenta han venido dadas por dos asuntos tan relevantes como la sostenibilidad de las pensiones y la gran subida de impuestos encubierta que implica, con el empobrecimiento consiguiente, la no deflactación del IRPF.

El éxito de Jon González ha sido sin embargo su propia fosa. La generalización del uso de los datos y las gráficas publicadas por este tuitero, incluso en debates televisivos y parlamentarios, lo colocó en el punto de mira del gobierno con el objeto de destruirlo. No sólo los datos se propagaban como el fuego por las redes sociales saltando a los debates televisivos, había sucedido además que los tertulianos gubernamentales los habían tachado de bulos e inventos, demostrándose después sin embargo que eran ciertos, lo que reforzaba la credibilidad de Jon González en la misma medida en que se hundía en la miseria la de los contertulios de La Sexta y otros medios. Aquello no se podía tolerar por más tiempo.

Casualmente, sólo unos días después un periodista económico del régimen usaba su cuenta en X para “doxear” a Jon González y acabar con su labor. Doxear es sacar del anonimato a un perfil de alguien en redes sociales revelando su identidad o aquellos datos personales que le pueden perjudicar. El objeto es generar un conflicto entre su vida real y sus publicaciones para que deje de publicar. A veces el conflicto generado en la vida real puede afectar a sus relaciones laborales o sus negocios o directamente a su seguridad personal. En el caso de Jon González se ha revelado que es un “regulatory reporting” del BBVA; es decir, un asesor técnico y normativo del BBVA. Esto, que por otro lado confirma que no era un don nadie y sabía de lo que hablaba, ha servido para acusarle de estar publicando datos sobre la insostenibilidad del sistema público de pensiones con el fin de vender planes de pensiones privados, cosa que obviamente no hacía desde su cuenta y menos para el BBVA, en el que nadie sabía que trabajaba hasta ser doxeado. Ha servido también y sobre todo para poner en un brete al BBVA. Obviamente el BBVA no quiere conflictos con el gobierno ni polémicas en las que estar de por medio, así que Jon González ha cerrado su cuenta en X para no generar un problema con su vida personal. Es para esto que se doxea a la gente. Se doxea a la gente porque funciona. Las gráficas y los datos que tanto estorbaban al gobierno ya no se van a publicar más.
¿Voy a hacer un hilo con mis gráficos favoritos de Jon?
— Jorge Galindo (@JorgeGalindo) May 11, 2026
POR SUPUESTO.
Empiezo con este. Por razones obvias. pic.twitter.com/nkKx150mXJ
El fascismo es esto. No cancelan a los mentirosos, cancelan a los que dicen verdades incomodas. De hecho puedes mentir todo lo que quieras a favor del gobierno, lo que no puedes es decir algo cierto contra el gobierno. Esto no es por otro lado el sanchismo, esto es la izquierda global desde Robespierre. Sencillamente hay épocas en la izquierda es muy agresiva y otras sólo agresiva, según tenga poco o mucho poder. Ahora y particularmente en España tiene mucho poder.
Una jueza archiva la causa contra Vito Quiles al concluir que no acosó ni lesionó a Sarah Santaolalla a la salida del Senado, tras examinar las grabaciones de las cámaras de seguridad https://t.co/w51APKLQ40
— EL PAÍS (@el_pais) May 8, 2026
Inventar y mentir está perfectamente tolerado en cambio cuando se hace a favor del gobierno. La Justicia ha archivado por ejemplo la causa de Sarah Santaolalla contra Vito Quiles por agresión. Una agresión que nunca existió y que la juez ha comprobado que no existió, puesto que toda la secuencia del encuentro entre Quiles y Santaolalla quedó grabadada y no sólo es que no se probara la agresión, sino que se probó que no hubo agresión. Santaolalla sin embargo se paseó durante días por los medios con un brazo en cabestrillo con el que por otro lado no dejaba de gesticular. La pregunta es si no debería haber sido condenada Santaolalla por falsa denuncia, en vez de Quiles por agresión. Por supuesto no sólo la juez sino todo el mundo pudo ver los vídeos donde se veía que no había ninguna agresión, no obstante lo cual no sólo Santaollla, sino otros muchos tertulianos gubernamentales, desde diversos medios incluyendo sobre todo la televisión pública de todos y pagada por todos, sostuvieron falsamente y contra toda evidencia la existencia de esa agresión. Pero es que la mentira, los bulos y la desinformación no sólo están permitidos sino que son obligatorios, cuando de lo que se trata es de defender al gobierno o de atacar a sus críticos. Santaolalla es premiada por sus mentiras que favorecen al gobierno en la misma medida que Jon González es cancelado por decir la verdad. Para mentir a favor del gobierno se puede mostrar la cara. De hecho hay que mostrarla para cobrar el premio. Para criticar al gobierno hay que conservar en cambio el anonimato. Esto dice mucho del estado de la libertad y la democracia en España con el sanchismo.
TVE desvela que paga casi 4.700 euros al mes a Sarah Santaolalla por sus colaboraciones.https://t.co/lq1gjUX1m2
— THE OBJECTIVE (@TheObjective_es) October 14, 2025
Pretenden aprobar leyes represoras en nombre de perseguir bulos, pero lo que se observa después es que cancelan a la gente que dice verdades que no gustan al gobierno, o que tienen cacatúas dedicadas a mentir constante e impunemente a favor del gobierno. Lo que pretenden por tanto con las leyes que intentan aprobar es amordazar al contrario, porque no a todo el mundo se le puede callar doxeándolo, por tanto hace falta además una norma penal. Obviamente decir que de lo que se trata es de amordazar a quien critica al gobierno queda un poco feo, así que lo llaman luchar contra la desinformación, los bulos y los discursos de odio, que por otro lado es lo que suelen hacer ellos la mayor parte del tiempo. La técnica es tan sencilla como llamar odiador al que hay que odiar, y entonces ya se puede volcar sobre él sin reparos todo el odio del mundo. Critican el anonimato en internet, pero quieren identificarte para eliminarte, por eso el anonimato es una herramienta fundamental para oponerse a las dictaduras. Hoy la cuenta de Jon González ha desaparecido. Santaolalla sin embargo y todos los santaolallos del régimen siguen en su puesto, siguen multiplicándose, siguen usando los recursos públicos de todos para servir al gobierno y siguen cobrando de nuestros impuestos.