No a la guerra es otra vez el lema de la izquierda. No se le puede reprochar, ya les funcionó en tiempos de Aznar. Lo que pasa es, por un lado, que todos estamos contra la guerra. La guerra no es un plato de gusto. Sólo a un loco le puede gustar la guerra. Por otro lado, el problema es que el dilema no es la guerra o la Arcadia feliz: la alternativa a no intervenir en Irán es dejar que los ayatolás sigan amenazando toda la región, oprimiendo a las mujeres, ejecutando a los homosexuales y masacrando a la población. Es extraño ver a la izquierda abrazando esa alternativa con tanta comodidad.
📹 Sheyda Rahbari, opositora iraní torturada: "España debe prohibir el burka, es un asunto de derechos humanos".
— okdiario.com (@okdiario) February 21, 2026
"En Irán, la religión se utiliza como herramienta de control político, represión y muerte". pic.twitter.com/iYSL4VAmPZ

Muy pronto se han olvidado las imágenes de la Guardia Revolucionaria iraní o las milicias Basij matando indiscriminadamente a la población iraní que se manifestaba masivamente contra el régimen. Olvidadas han quedado también todas las mujeres como Mahsa Amini o Armita Garavand, asesinadas por la policía religiosa por no llevar el hiyab. A decir verdad la izquierda nunca puso demasiado el foco sobre estas muertes, o sobre las decenas de miles de cadáveres que desbordaron los tanatorios iraníes hace unos meses. Para olvidar todo eso primero tendrían que haberlo publicitado y condenado. Cuando ignoraban aquellas masacres ya estaban quizá empezando la actual defensa del régimen asesino integrista.
Al menos 216 Niños fueron asesinados en enero por la República Islámica, durante la represión de las protestas civiles. Fuente: Center for Human Rights in Iran https://t.co/b2XyJtuw1z
— Aurelio Asiain🗣️ (@aasiain) March 3, 2026
La legalidad internacional no son los ayatolás, ni los chavistas, ni los castristas. El derecho internacional tiene que servir o para nada o para impedir la brutalidad de estos regímenes de terror. Los tiranos tienen que temer al derecho internacional o entendemos algo muy raro por derecho internacional. Una vez más tropezamos con el problema de elevar a instancia suprema del derecho internacional al Consejo de Seguridad de la ONU, en el que algunas de las mayores y más crueles dictaduras del mundo, empezando por China o Rusia, ostentan derecho de veto. Tampoco por tanto puede esperarse una condena a la intervención por parte del Consejo de Seguridad, puesto que los EEUU también tienen derecho de veto. La izquierda simplemente se está apropiando sin más del derecho internacional. Hasta que no ha muerto un iraní por una bomba estadounidense, nada le ha preocupado a la izquierda toda la gente masacrada en Irán. Cuando se dice no a la guerra no se dice sí a la paz, sino a perpetuar esta situación.
🇮🇷 IRÁN.
— SARA GONZÁLEZ (@SaraHispania) February 4, 2026
🔴 Fuerzas de seguridad del régimen dictatorial iraní disparan contra manifestantes pacíficos en Ardabil, y los atropellan deliberadamente con vehículos oficiales para reprimir las protestas.
‼️Viva Irán 🇮🇷 libre‼️
🔴 ✒️ El mundo no puede volver la cara ante este… pic.twitter.com/WD0lq5jrHs

Es cierto que hay dictaduras terribles y poderosas contra las que no se interviene. La razón más evidente es que no se puede intervenir contra ellas. La doctrina tomista de la guerra justa señala una serie de requisitos como la autoridad legítima (no puede ser una tiranía la que pretenda derribar otra tiranía), la existencia de una causa justa (proteger la vida de las mujeres o lo inocentes en este caso), la recta intención (dar paso a un régimen que respete los derechos humanos), que no haya otro recurso (ya se ha visto que las movilizaciones internas sólo sirven para que sean masacrados los manifestantes), que haya una proporcionalidad (los inocentes no pueden ser más dañados siendo salvados que no siendo salvados) y que haya con la intervención una probabilidad razonable de éxito. Este último punto es importante en relación con lo señalado al principio. ¿Por qué hay dictaduras abyectas contra las que no se interviene? En casi todos los casos porque no se podría. ¿Por qué los ayatolás tienen un afán obsesivo con conseguir armas nucleares? Precisamente para convertirse en una de esas dictaduras contra las que no se pueda intervenir desde fuera con éxito.

No hay una posibilidad de acabar internamente con dictaduras como Irán, Cuba o Venezuela. No hay una vía pacífica y democrática para cambiar estos regímenes. Por más que en Irán o Venezuela la población se ha manifestado contra ellos hasta el martirio, no ha servido para nada puesto que hablamos de tiranías dispuestas a regar las calles con la sangre de su pueblo para mantener el gobierno. Sin una acción exterior es imposible hacer caer estos gobiernos. Naturalmente podemos elegir no ayudar a estos pueblos, pero es discutible que esto no nos manche las manos. Muchas personas dicen ni ataque ni ayatolás, pero es una disyuntiva irreal. Rechazar la intervención automáticamente implica elegir la alternativa, que son los ayatolás.
Irán: la premio Nobel de la paz Narges Mohammadi es condenada a siete años de prisión por defender DDHH, luchar contra la pena de muerte y la represión de mujeres
— Ángeles Álvarez (@AAlvarezAlvarez) February 8, 2026
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Observamos un día más la degradación de la capacidad militar de la dictadura iraní. Cada día que pasa decae el número de misiles y drones que son capaces de lanzar. Es prácticamente imposible eliminar su capacidad de ataque con este tipo de armas al 100%, pero el daño real que puedan hacer para detener la ofensiva será insignificante cuando su capacidad se reduzca al 1%. La pregunta de hecho es si el régimen podrá mantener su capacidad de sostenerse contra su pueblo cuando sus fuerzas armadas, policía, milicias y órganos de gobierno hayan sido lo suficientemente planchadas. En este sentido la izquierda sanchista puede quedar tristemente retratada si Irán se convierte en otra de la dictaduras caídas, o en proceso de caer, que ha estado apoyando.

A corto plazo la intervención puede tener un beneficiario inesperado que es Rusia. De un lado, la guerra en Irán se puede comer los suministros, especialmente misiles antiaéreos, que normalmente habrían servido para apoyar a los ucranianos. De otra parte, el cierre del estrecho de Ormuz y los ataques con drones a instalaciones petroleras de la zona tiene como consecuencia un aumento de la demanda de petróleo y gas ruso. Se trataría no obstante de una situación temporal, como el alza de precios. Es verdad no obstante que la economía global se podría resentir, dependiendo de la fortaleza de fondo de la propia economia o del curso futuro de los acontecimientos. Si la tiranía iraní aguanta, un escenario de crisis de baja intensidad podría cronificarse, aunque si cae se abriría en cambio un escenario muy positivo no ya para Irán, sino para toda la economía global.
Sánchez Serna (Podemos) pide más relaciones con China y los BRICS ante las amenazas de Trump https://t.co/YFji50byxh
— elDiario.es (@eldiarioes) March 3, 2026

No son los iraníes, son los yuanes
En el lado perdedor a corto y largo plazo podría estar China. Si la tiranía cae, en cuestión de meses todas las reservas de petróleo de Venezuela e Irán habrían pasado a control occidental. La descapitalización de China y del bloque BRIC en términos de poder sería brutal. No resulta sorprendente por tanto que la dictadura comunista China apoye a Sánchez. El apoyo del entorno podemita a China y por tanto a los ayatolás tampoco resulta sorprendente cuando Podemos y los canales de Iglesias se han convertido prácticamente una filial comercial del Partido Comunista Chino. No les preocupan la paz ni los iraníes, les preocupan los yuanes y una pérdida de influencia y poder de China. Las millonarias inversiones de China en productoras audiovisuales cobran por otro lado sentido en momentos como el presente. Xi Jinping no va a utilizar una respuesta militar, pero va a hacer valer sus inversiones en Mediapro, Globomedia, El Terrat, etc. Es impensable que desde programas como La Revuelta o El Intermedio, aunque quisieran, se lance otro mensaje que el que conviene a China, que es atacar a Trump y defender el statu quo de los ayatolás, porque estos programas los producen sociedades bajo el control del fondo chino Orient Hontai Capital y su sociedad de inversión Southwind Media. Seguramente no somos tan especiales y la presencia china en los medios españoles se reproduce por media Europa y por media América.
Un comentario
Vaya, parece que los podemierdas y demás zurderío sectario al servicio del capital globalista no ponen el grito en el cielo por «el genocidio» iraní… Como se nota que quien paga manda.