No hay muchas cosas de las que este gobierno pueda presumir aparte de gastar. Pero claro, gastar es algo que puede hacer cualquiera. Al menos mientras tenga ingresos o pueda endeudarse. Respecto a lo primero, el gobierno multiplica sus ingresos precisamente gracias a la inflación (si suben los precios sube el impuesto que pagamos como porcentaje), aunque sea a costa de asfixiar la economía privada o dejar a la gente sin apenas recursos para llegar a fin de mes, y respecto a lo segundo podemos endeudarnos porque el BCE nos sigue avalando. Esto obviamente no es un mérito del gobierno español sino un demérito de Bruselas que, aparte de permitir el descontrol de la deuda pública española, le hace la campaña electoral al gobierno social-comunista.
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Más allá de la adicción del gobierno al gasto y su necesidad de anunciar constantes ayudas “sociales” (para parchear la pobreza que su política genera por otro lado) en año de elecciones, el elemento que ha encontrado para poder presumir de algo es la bajada de la inflación. La ocupación o el paro no engañan tanto a la población porque ya todo el mundo sabe que las cifras están maquilladas y que la figura del fijo-discontinuo sirve tanto para inflar artificialmente la ocupación como para reducir el cómputo de parados.
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Para empezar, esto de que la inflación baja es un oxímoron. Bajar la inflación no es bajar los precios. O los precios suben, y entonces es inflación, o bajan y entonces es deflación. No estamos ni remotamente en deflación. Que los precios suban menos no es que bajen. De hecho es que siguen subiendo. Y no poco: un 6,8%. Si un 6,8% parece poco siendo una cifra altísima es sólo porque venimos de la brutalidad de una inflación del 10,8%.
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Cierto es que la inflación se está moderando más en España que en otros países de nuestro entorno, en lo cual sin embargo vuelve a haber de nuevo una cierta trampilla. Incluso reconociéndole al gobierno que en España la inflación se ha moderado en los últimos meses, una parte de esa moderación tiene bastante que ver con otro artificio estadístico. En España para calcular el IPC sólo se tienen en cuenta los precios de la tarifa regulada, que son los que menos han crecido y los que más favorecen la estadística. No obstante, esto deja fuera de la medición a cerca de la mitad de los contratos.
#IPC. Noviembre 2022
Tasa de variación anual de la inflación subyacente (índice general sin alimentos no elaborados ni productos energéticos): aumenta una décima, hasta el 6,3%.
Nota de prensa: https://t.co/FJBhNexyYu
Más resultados: https://t.co/fAoBlsxeos@es_INE #INE pic.twitter.com/xpcrBNzYOS— INE España (@es_INE) December 14, 2022
A todo esto hablamos siempre de la inflación general, no de la inflación subyacente, que incluso crece ligeramente. Es por todo lo anterior que vemos al gobierno y a sus terminales presumir exageradamente del descenso de la inflación cuando lo que todo el mundo percibe es que los precios siguen siendo muy altos y que los problemas para llegar a fin de mes continúan persistiendo. Las facturas y los recibos no se pagan con el entusiasmo del gobierno.
📌Ione Belarra pide al PSOE que el decreto contra la inflación incluya un cheque de hasta 500 euros para familias desfavorecidas, un impuesto extraordinario del 33 % a los grandes supermercados y la congelación de alquileres e hipotecas. pic.twitter.com/hHAg7yqDqU
— EFEnoticias España (@EFEnoticias_ES) December 14, 2022
Por lo demás, resulta desolador ver cómo el actual gobierno ni entiende la inflación ni tiene la capacidad por tanto de reducirla atacando las bases de su crecimiento. Hasta hace poco lo que se proponía era “topar” los precios, lo que a medio plazo promueve la bajada de la producción, el menor abastecimiento y la subida de los precios. Ahora Ione Belarra pide la creación de un cheque de 500 euros contra la inflación. No entiende lo que es la inflación. Inflación es que en vez de 10 naranjas y 10 monedas tienes 10 naranjas y 20 monedas. O que teniendo 10 monedas te quedas con 5 naranjas. La solución no puede ser acuñar otras 10 monedas. Repartir cheques es lo más contraindicado para bajar la inflación, aunque puede ser lo más popular en un año electoral. No saben nada sobre el funcionamiento de la inflación, pero sobre la propaganda electoral nadie controla más.
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