PREMIO HISPANIDAD – CAPITÁN ETAYO, 12-10-2019, otorgado al historiador argentino Don Patricio Lons y el sacerdote navarro Don José María Iraburu.

Redacción 14 octubre 2019 Noticias
Imagen de PREMIO HISPANIDAD - CAPITÁN ETAYO, 12-10-2019, otorgado al historiador argentino Don Patricio Lons y el sacerdote navarro Don José María Iraburu.

El día 12 de octubre, día en que la Virgen María en Zaragoza impulsa desde su Pilar la primera evangelización de España, y el día en que Santa María inicia desde su carabela la evangelización de América, es un día glorioso en Cristo, el día de la Hispanidad. Y en ese día recibí yo de un grupo de buenas personas, que mucho aprecio, el Premio Hispanidad – Capitán Etayo. Demos gracias a Dios.

Identifíquese, por favor.

José María Iraburu Larreta Mathieu López de Goicoechea Echeverría Latasa…

Basta.

¡Qué daría un abertzale de apellidos castellanos por tener tantos apellidos vascos!

¿Nació…?

Nací, efectivamente.

Pregunto la fecha.

Perdón. Nací en Pamplona en julio de 1935, el menor de ocho hermanos. Soy, pues, el último modelo producido por la Casa Iraburu-Larreta.

Estudios.

–Escolanía de San Antonio, Instituto, Maristas, dos cursos de Derecho en el Estudio General de Navarra, todavía dependiente de la Universidad de Zaragoza. Corté los estudios civiles y me fui al Seminario.

Vocación.

–Vocación de sacerdote diocesano de Pamplona. La primera vez que el Señor trajo a mi mente la idea de ser sacerdote fue en Zaragoza, en junio de 1955, donde estaba examinándome de Derecho. Por la noche me quedé estudiando hasta muy tarde -las 3 o las 4-, preparando el examen del día. Y cuando, cansado y desvelado, me fui a dormir, pensé: «¿Y qué hago yo estudiando Derecho?»… Los dos primeros cursos me habían interesado: Derecho Natural y otros fundamentos. Pero los siguientes cursos amenazaban con el Castán, la ley de arrendamientos urbanos, derecho administrativo, herencias y compraventas… Un espanto. Un montón de asignaturas con muchas leyes positivas, tratando de cuestiones totalmente ajenas a mis aficiones. En medio de estos pensamientos me vino la llamada del Señor.

Aficiones.

Muchas, por don de Dios, que a través de una familia cristiana y numerosa me concedió heredarlas. De mi madre (religión), de mi padre (literatura), de mis hermanos (música, montaña, pelota -pala corta-, fotografía, bicicleta, dibujo, lectura, y sobre todo largas conversaciones polémicas… Todo me entusiasmaba, pero fuera de la religión, todo acababa por cansarme. Y pensé en el Seminario… Probar, al menos.

Seminario.

A través del único cura que yo tenía como amigo, el Señor me llevó a hacer los estudios en la pontificia de Salamanca. Y allí me fui, «dejándolo todo» (es un decir), y allí estuve ocho cursos. Uno, preparatorio; tres, filosofía; y cuatro teología. Gran don de Dios en Salamanca fueron los profesores de la Universidad, en la que muy pronto «contraje» el tomismo para siempre. Y también los formadores, excelentes, primero en el Seminario interdiocesano para vocaciones de adultos de la CEE, y después en el Hispanoamericano de la OCSHA (Obra de Cooperación Sacerdotal Hispano-americana). Pero la mayor gracia de Dios la recibí de mi santo y sabio director espiritual, Don José Rivera Ramírez (+1991), declarado Venerable en 2015, a falta de dos milagros para ser Beato.

Siempre he estado incardinado en mi diócesis de Pamplona, donde fui ordenado sacerdote en junio de 1963. Un año antes de ir a América, como era norma, lo pasé en mi diócesis. Me destinaron a Cascante. Y allí estaba de párroco el muy bendito Don Ambrosio Eransus, nuestro «Don Camilo» local. También fue para mí un don de Dios.

Latinoamérica.

Perdón, Hispanoamérica, Iberoamérica. El Señor me concedió siendo yo chico el amor por las misiones. Por entonces, tanto en las parroquias como en los colegios, se fomentaba mucho el espíritu misionero. Y quizá más intensamente en Navarra, por San Francisco de Javier. Misas y oraciones en el DOMUND, mesas y botes de colectas para las misiones, Novena de la Gracia, los escritos misioneros del P. Llorente, S.J. … De todo ese ambiente se sirvió el Señor para encaminarme hacia América.

Años.

Fui destinado por la OCSHA a Chile, a la pequeña diócesis rural de Talca, con un cura toledano y con don Juan José Rubio, que regresó a España más de veinte años después, y fue rector de nuestro Seminario diocesano. El Obispo de Talca era el Excelentísimo (excelentísimo de verdad) don Manuel Larraín Errázuriz, primer presidente del CELAM. Tenia antecedentes navarros del siglo XVIII: los Larraín, de Errazu, y los Errázuriz, de Arizcun. En Talca estuve de 1964 a 1969 dedicado a varios ministerios: Casa de Ejercicios diocesana, Movimiento Familiar Cristiano, retiros y ejercicios, colaborador en los escritos del señor Obispo, auxiliar de una parroquia, etc.

Y en 1969 volvió usted a España…

Explico la causa. En mis años de Chile publicó Pablo VI las formidables encíclicas Sacerdotalis cælibatus (1967) y la Humanæ vitæ (1968). Las dos fueron muy duramente combatidas en la Iglesia, y concretamente en Chile, que algunos llamaban entonces «la Holanda de América». En Chile la cabeza de la resistencia eran los jesuitas, concretamente su revista Mensaje y autores de la Compañía, como el P. Renato Poblete, S.J. (1924-2010), Premio Bicentenario de Chile en 2009, que la Compañía sin embargo denunció en 2019 por graves causas. Eran años en los que impugnaban al Magisterio apostólico los más prestigiosos teólogos y moralistas, como el P. Häring, que escribió una carta pública pidiendo a los moralistas católicos que rechazaran la Humanæ vitæ.

Lo más alarmante de esta grave rebelión contra el Magisterio apostólico de la Iglesia era que contaba con el apoyo de algunas Conferencias Episcopales y con la pasividad tolerante de muchos Obispos. De modo correspondiente, los sacerdotes y laicos fieles a las verdades católicas éramos apenas tolerados: «preconciliares, legalistas, rígidos», etc. Un horror…

En escritos de don José Rivera durante esos años se puede comprobar que el Señor le iluminaba claramente, y a mí con él, sobre la gravedad de los males que iba a sufrir la Iglesia en los siguientes decenios. Los dos estábamos de acuerdo en la previsión de esos males muy graves, y en la convicción de que la tarea que se presentaba con más urgencia en la Iglesia era sin duda la defensa de la ortodoxia y el combate contra la heterodoxia. Ésta fue la causa principal de que decidiéramos mi vuelta a España, para dedicarme, con el permiso de mi Arzobispo, al estudio y la docencia, a escribir y predicar. Como así lo hice.

¿Y cómo lo hizo?

Ya antes de volver de Chile publiqué tres libros sobre espiritualidad y pastoral. Vuelto a España, me llamaron para integrarme en el Secretariado Nacional del Clero, en Madrid —cardenal Tarancón, Mons. Echarren—, y allí estuve un año. Dimití pronto, en cuanto conocí cómo iba a ser la Asamblea Conjunta (1971) que desde el Secretariado se estaba preparando para cambiar a fondo la Iglesia en España.

Una vez libre, terminé en Salamanca la Licenciatura en Teología, que había interrumpido al ser enviado a Chile. Hice después en Roma, en el Angelicum, el Doctorado en Teología (1971-72), y desde 1972 al 2002, fui profesor en Burgos, en la Facultad de Teología. En esos 30 años de vida académica pude estudiar y enseñar, leer y escribir, y también predicar retiros y ejercicios, siempre reafirmando verdades católicas y «combatiendo los buenos combates de la fe» (1Tim 6,12).

Eran los años postconciliares más duros. Y como medio para potenciar nuestro combate, el Señor nos concedió establecer la Fundación GRATIS DATE. Rivera y yo, con dos matrimonios amigos , Iraburu-Allegue y Jaurrieta-Galdiano, y una virgen consagrada de Burgos, la iniciamos en 1988 como fundación civil benéfica, para publicar y difundir, sobre todo en América, libros católicos.

Sí, la Fundación GRATIS DEIT.

Perdón. GRATIS DATE, en latín: «dadlo gratis», la frase de Cristo. Funciona como una Editorial. Vendemos muy baratos en España parte de los libros que publicamos, pero el 80% de ellos los enviamos gratis a Hispanoamérica. Vivimos, pues, casi exclusivamente de donativos. En estos 30 años hemos publicado 73 títulos muy elegidos, de los cuales unos 20 son de mi autoría. Los dos buques insignia de nuestro Catálogo son la «Síntesis de Espiritualidad Católica» (Rivera-Iraburu, 1988) y los «Hechos de los apóstoles de América» (Iraburu, 1992).

Háblenos de esta obra.

Las celebraciones del Vº Centenario del Descubrimiento y Evangelización de América, en 1992, con un gobierno socialista, con el auge de la teología de la liberación, y con una buena parte de Obispos contrarios a toda forma de «triunfalismo», resultó más bien fúnebre. Se dieron a Dios muy escasas gracias por la evangelización americana del siglo XVI —la más potente de la historia de la Iglesia, después de la primera de los Apóstoles—, y en cambio se hizo memoria verdadera o falsa de los abusos cometidos, pidiendo perdón por ellos.

Así las cosas, el Señor me concedió escribir el libro de los «Hechos» con la intención de que las Iglesias locales de América hispana conocieran y apreciaran más sus grandiosos principios, casi milagrosos. Lamentablemente se conocen y aprecian poco. Pero una Iglesia regional, lo mismo que una congregación religiosa, se va debilitando mucho si se distancia de sus propias raíces, es decir, de sus carismas originarios. Y también los escribí para impugnar la Leyenda Negra que, como ha señalado recientemente Elvira Roca, antecesora de este Premio Hispanidad, halla hoy su mayor aceptación en España e Hispanoamérica, gracias sobre todo a la teología de la liberación.

Por el libro de los «Hechos» le han dado el Premio Hispanidad.

No sólo por el libro de los «Hechos», sino porque, ya vuelto a España y dedicado a la docencia, en el tiempo de las vacaciones de verano, viajé muchas veces a Hispanoamérica para predicar ejercicios y dar conferencias y cursillos: a Chile (17 veces), México (9), Argentina (4), Puerto Rico (1). Con tantos viajes y con las amistades nacidas en ellos se ha mantenido siempre muy vivo mi conocimiento y afecto por la Iglesia en Hispanoamérica. Y me he ganado de paso el Premio Hispanidad.

Díganos algo de InfoCatolica

Por puro don de Dios, nació la Fundación InfoCatólica, hermana de GRATIS DATE. Establecida también en Pamplona (2009), como sociedad civil benéfica no lucrativa, publica un diario digital de información y formación católica. Integra autores de 12 nacionalidades hispanas. El 35% de sus lectores son españoles, y el 65% hispanoamericanos.

A través de InfoCatólica, especialmente por medio de mi blog, Reforma o apostasía, continúo, pues —ahora que ya no viajo—, sirviendo con todo afecto a las Iglesias hermanas de América. Por puro don de Dios.

Premio Hispanidad — Capitán Etayo.

Carlos Etayo Elizondo (1921-2006). Un hombre de Dios. Él sí que merecía el Premio Hispanidad, por su condición profundamente católica y española, que expresó visiblemente al capitanear la travesía España-América en la carabela La Niña II (1962).

Navegante, investigador, escritor, apóstol de Cristo, de la Iglesia y de España, e incluso editor: en todos sus empeños llegaba hasta el final. Ganó el campeonato de España de pala larga, con los latigazos de su zurda. Logró el record de caza en las palomeras de Ibañeta: más de cien palomas caídas en un día por su escopeta de dos caños, ceñidos de cinta aislante verde para que no brillasen.

Carlos Etayo, catorce años mayor que yo, era amigo de mis hermanos mayores. Pero también tenía amistad conmigo, que alguna vez le hice de recogepelotas en el frontón Euskal jai (hasta que el conserje, Arbeloa, nos echaba al mediodía), y de recogepalomas en el coto de Valcarlos (con almuerzo a media mañana en la caseta de Gabarbide). Incluso por los años 90, conociendo y apreciando él las publicaciones de la Fundación GRATIS DATE, vino a hablar conmigo de algunas cuestiones que se le presentaban en una pequeña Editorial católica que él había iniciado.

Carlos Etayo, un caballero cristiano cabal. Dios, que lo hizo, lo tenga en su gloria.

José María Iraburu, sacerdote

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Comentarios (2)
  1. ultzama says:

    jooooooood…. er…, no quiero ni imaginarme esas POBRES GENTES del norte del Reyno de Castilla (cuna de Vardulos, Caristios y Autrigones) y sus SUCURSALES en nuestro MILENARIO REYNO DE NAVARRA que TANTA VERGUENZA SIENTEN de sus APELLIDOS CASTELLANOS (como BARCOS, MAYORGAS, RUIZ. MARTINEZ, GIMENEZ etc etc) lo que DARIAN por los APELLIDOS de el Sr IRABURU jajajaja…, pero bueno mientras se pueda VASCONIZAR BARCOS con una K, RUIZ con TZ, MARTINEZ con TZ, GIMENEZ con TZ, CHANTREA con TX VARDULIA con B, CARISTIA con K, AUTRIGONES con TZ auTZrigones… etc etc…., pues ya está todo solucionado jajaja, en fin que lo de esas POBRES GENTES del norte del Reyno de Castilla (cuna de Vardulos,Caristios y Autrigones) y los de SUS SUCURSALES en nuestro MILENARIO REYNO DE NAVARRA que TANTA VERGUENZA SIENTEN de sus APELLIDOS CASTELLANOS es la HOST….

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  2. Alambique says:

    ¡Bien por la corrección del padre! “Latinoamérica” fue un término inventado por los envidiosos franceses.

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