“Señales de alerta de la economía navarra” es el título del último boletín semanal de Institución Futuro. Por otro lado, el título se justifica por las conclusiones del diagnóstico sobre la situación económica de Navarra elaborado por KPMG bajo encargo del Instituto Navarro de Inversiones (INI). Los datos, como señalábamos en el titular, muestran una importante pérdida de dinamismo relativo de Navarra respecto a España, Europa y Estados Unidos. El PIB per cápita de Navarra ha crecido desde 2008 un sólo 5%, frente al 8% de España, el 16% de la UE y el 24% de los EEUU. España no va como una moto frente a la propaganda de Moncloa, y Navarra va peor que España pese a la autocomplacencia del gobierno foral.

El informe, según resume Institución Futuro, identifica seis grandes tendencias, todas ellas negativas. Para empezar, un crecimiento del PIB per cápita inferior al de los principales entornos de referencia, el cual se explica por el resto de tendencias que determinan ese retraso. Esas tendencias indican una caída estructural de la inversión empresarial, una industria cada vez más dependiente del castigado sector agroalimentario, o una reducción desde 2008 de la inversión industrial, que sólo se empieza a revertir recientemente y a costa y a costa de que esta se reduzca en el contenido tecnológico del tejido productivo. Además se observa un notable retroceso de la construcción como motor económico y unos servicios estancados, sin capacidad de empujar al resto de la actividad.

Entre 2008 y 2024, la inversión real de la industria navarra se ha reducido en más de 360 millones de euros, lo que supone una caída del 25%. El retroceso afecta a la mayor parte de las ramas industriales y resulta especialmente intenso en actividades como productos metálicos, material eléctrico y electrónico, caucho y plásticos o productos minerales no metálicos.

El colapso del sector de la construcción es otro de los factores determinantes del estancamiento que estamos viviendo. El sector ha pasado de representar el 10% de la actividad en 2008 a sólo el 5,5% en la actualidad. Lógicamente ahora tenemos un problema con la oferta y el precio de la vivienda. Por si fuera poco, la agenda ideológica del gobierno es hostil a los constructores y niega la escasez de vivienda, por lo que apuesta por medidas como el control de precios y la persecución de los propietarios en vez de por la construcción de más pisos y la revitalización del sector.

El diagnóstico final es que existen factores estructurales que están limitando la capacidad de crecimiento, inversión y transformación de la economía navarra. ¿Lo vemos o no lo vemos? No sólo es que estamos estancados y perdemos posiciones respecto a las autonomías del resto de España, o frente a los puestos que ocupábamos nosotros mismos en el pasado, sino que estamos sentando las bases, o según se mire destruyéndolas, para que el estancamiento de Navarra se convierta en crónico en el futuro.