Recordarán ustedes las miles de personas que iban a morir cuando reventaran simultáneamente las presas de Yesa e Itoiz, las sirenas sonando y los coordinadoras proetarras gritando que os advertimos. Se acordarán también sin duda la inundación de portadas, previa a la inundación de las aguas, anunciando los cientos o miles de terremotos que se habían producido junto a la presa, como avisando a gritos que iba a romperse. ¿Cuándo se habla ahora sin embargo de eso? ¿De repente ya no hay terremotos? ¿Dónde se han metido todas las coordinadores y en que carpeta del ordenador se guardan ahora los editoriales no publicados?

La cosa es más grave de lo que pudiéramos pensar porque, si realmente se creían lo que decían, entonces llevan gobernando desde 2015 sin hacer nada para evitar la tragedia. No es que no hayan hecho nada, es que desde que llegaron al poder ni le dedican al asunto una palabra. ¿Está a punto de reventar Itoiz, matando a miles de personas, y ahora que tienen el gobierno no hacen nada al respecto? ¿En qué los convierte eso, en asesinos o en mentirosos?

Desde luego merece la pena pensar un momento en el papelón de los medios aparte del de los políticos. Si Itoiz ya no preocupa a los partidos ecoabertzales, ¿por qué al menos no siguen denunciando los peligros de Itoiz los medios nacionalistas? ¿O es que estaban concertados y sincronizados con los políticos? El mismo dilema entonces que a los políticos se les puede aplicar a ellos. ¿Se inventaban que la gente estaba en peligro, a sabiendas que no lo estaba, o siguen pensando que la gente está en peligro pero ahora se callan porque los políticos de sus partidos no hacen nada al respecto? Sea cual sea la respuesta están tan comprados como sincronizados.

No sólo pensemos en los dirigentes, sino en todas las personas de la zona Yesa e Itoiz que todos los días leían en los medios y escuchaban a sus políticos hablar del peligro de muerte que les acechaba. ¿Siquiera estas personas se creían lo que les estaban diciendo? ¿Ni los simpatizantes y activistas que vivían bajo la presa se creían una palabra? ¿Vendió alguno su casa? ¿Siguen viviendo bajo la presa pero ahora sin protestar porque no les preocupa morir ahogados siempre que su funeral laico lo presida una presidenta de progreso?

La forma en que manejan la muerte, el peligro y las emociones es tan escandalosa como su forma sincronizada de mentir, o de hablar todos a la vez, a toque de corneta, o bien de dejar de hablar de él por completo al siguiente toque. Entre pasarse el día hablando de que vamos a morir todos por esto a dejar de hablar por completo de esto sólo media una orden de mando. Ni siquiera la masa votante que creía sinceramente en el riesgo se pregunta por qué ya no hablamos de esto. Quizá sea una masa acostumbrada a pensar sólo de lo que le dicen que tiene que pensar. Y tampoco es que piense, sino que repite una serie de mantras. Quizá ese es el problema de fondo.

El caso es que las presas no se caen, ni Yesa ni Itoiz, y ya que los ecoabertzales no las dinamitan o las vacían pues las aprovechan, y menos mal, porque dos terceras partes del agua que consume en verano la Comarca de Pamplona proviene de Itoiz. Los votantes de Asirón, toda la ecoizquierda en general, debería este verano volver a salir a las calles a protestar, a pedir que se resignifique la presa como el Monumento de Navarra a sus Muertos, renunciando a abrir el grifo de agua de sus casas hasta octubre, o altertnativamente a procesionar haciendo penitencia y reconociendo que todo era mentira. También valdría un reconocimiento de que siguen pensando que la presa va a reventar en cualquier momento matando a miles de personas, pero que ahora ya les da igual, como las mordidas y la corrupción.