Reducir la jornada laboral sin reducir la prosperidad

El sanchismo regresa de las vacaciones con mala pata. Pedro Sánchez ha vivido el espejismo de un pequeño paréntesis canario y andorrano, pero se acaba el verano. Con el regreso a Moncloa vuelve la pesadilla y tenemos de nuevo al fiscal general del estado en primera línea judicial, a Begoña otra vez en el banquillo y la reducción de la jornada laboral presumiblemente tumbada en el Congreso, aunque cualquiera sabe con la caprichosa gente golpista de Puigdemont. Para la izquierda no es deseable trabajar, hay que abolir el trabajo y el trabajo es explotación.

El problema con la abolición del trabajo es que, entonces, ¿cómo llamamos a lo que hace el que nos ausculta, nos hace una placa, nos diagnostica o nos receta una medicina? Y si eso es trabajo y lo abolimos, ¿qué hacemos entonces cuando estemos enfermos? Y si abolimos el trabajo de recoger la basura, ¿qué hacemos con la basura? ¿Dónde compramos zapatos? ¿Salimos a cazar nosotros mismos para llenar la nevera? No, porque fabricar neveras también es trabajo. Bueno, pues que la gente trabaje pero sólo seis horas, como dice Belarra. O cinco, que tiene mejor rima. Y que presida el gobierno Bob Esponja en este mundo infantil y desneuronado de fantasía.

Por una vez Junts ha dicho algo sensato, y es que «Queriendo reducir la jornada laboral hay trabajadores que pueden pasar de 40 horas a 0 porque puede suponer el cierre de empresas en Cataluña». En Cataluña y fuera de Cataluña, aunque a Junts sólo le importe lo que suceda en Waterloo, en Suiza y en Cataluña. Queremos que los jueces, los médicos o los policías trabajen menos horas, pero queremos más seguridad, una justicia más ágil y menos listas de espera. Pues a ver cómo hacemos eso. ¿Contratando más policías, jueces y médicos pero que cobren lo mismo? Pues no, porque tampoco queremos pagar más impuestos. Queremos que pague más impuestos sólo nuestro vecino.

Por supuesto trabajar menos y mantener el nivel de prosperidad, de recaudación o de sueldos es todo imposible de forma simultánea. Si en 8 horas produzco 80, a ver cómo produzco 80 en 6 horas. Y si en 6 horas sólo puedo producir 60, a ver cómo mantenemos el mismo sueldo o la producción de riqueza del país. ¿O ha habido de repente un aumento de la productividad de la que no nos hemos enterado? ¿No sucede precisamente que España tiene un grave problema de productividad? ¿Cómo vamos entonces a producir lo mismo trabajando menos o mantener el nivel de prosperidad produciendo menos? Y mejorar el modelo productivo, ¿lo vamos a conseguir importando 12 millones de extranjeros no cualificados?

Tenemos tres graves problemas con el discurso de la izquierda y es para empezar que hablan para idiotas. Peor aún, idiotizan e infantilizan a la gente. En segundo lugar, la forma en que la izquierda maldice la riqueza nos lleva a un callejón en el que en la vida haya que ser pobre o hijo de puta. ¿Qué clase de sociedad puede prosperar abrazando el pauperismo? En tercer lugar, una sociedad que abomina del trabajo sólo puede prosperar en un mundo en el que la riqueza caiga del cielo. En el mundo real, sin embargo, las cosas sólo se consiguen trabajando. Los bienes y servicios sólo se obtienen con esfuerzo. Por consiguiente sólo caben dos alternativas. O tenemos una sociedad que da por completo la espalda a los infantilismos de la izquierda, o tendremos una sociedad en la ruina, porque es la meta lógica del discurso que propugna la izquierda. ¿Puede alguien plantearse trabajar menos y disponer de más tiempo libre? Claro, siempre que ya haya alcanzado un nivel de prosperidad y satisfacción de sus necesidades básicas suficiente y lo elija de manera voluntaria. ¿Está acaso la generalidad de los españoles en ese punto? ¿Alguien se cree que los salarios o las horas de trabajo se pueden determinar firmando una página del BOE mientras el PIB no se pueda determinar firmando también una página del BOE?

Para concluir, salta a la vista si fracasa el intento de reducción de la jornada laboral que esto que tenemos no es un gobierno de progreso apoyado en una mayoría de progreso. Es todo una pantomima. Podemos o Sumar son meros monigotes que apoyan incondicionalmente, a cambio de la prosperidad personal de sus dirigentes, la parálisis presupuestaria y la corrupción del sanchismo. El PSOE se apoya en una minoría de progreso y en la compra constante de votos golpistas y separatistas a golpe de talonario. Eso sí, el talonario de los cheques de Sánchez va ligado a la cuenta pagada por todos.

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Un comentario

  1. Más que reducir la jornada rebajen los impuestos laborales, sobre todo las cuotas sociales. Pues no ellos no renuncian a nada, a la hora de cobrar su productividad estaría la primera de la estadística del artículo.

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