Los casos de agresiones sexuales en Ceuta desde la invasión han sido una denuncia recurrente por parte los ceutíes y los sindicatos policiales, aunque envueltos en una difusa nebulosa por parte de las autoridades gubernamentales. ¿Cuántas ha habido realmente? ¿Cuántas no se han denunciado? ¿Cuántas habría habido si las mujeres y niñas ceutíes no llevaran casi un mes bajo una especie de arresto domiciliario o si no salieran acompañadas a la calle? Ayer Marlaska reconoció 17 agresiones sexuales 7 de las cuales serían violaciones, pero como todo lo que diga Marlaska o alguien del gobierno de Sánchez hay que ponerlo en cuarentena y preguntarse cuál será la magnitud real del problema.

A este respecto, cabe recordar que las propias menores que había entre los asaltantes se acercaban por la noche a dormir junto a los vehículos de la policía española, en busca de algún tipo de seguridad para no ser violadas. Poco después se decidió el envío a la península de 500 de estas menores para su protección, al considerarlas particularmente vulnerables. Esta decisión pone sin embargo bajo el foco la realidad del problema. Hay que trasladar a las menores a la península porque entre los inmigrantes corren peligro. Esto es un reconocimiento implícito del problema. Por otro lado es también es dejar vendidas a las mujeres de Ceuta. Es decir, se saca a las menores marroquíes para protegerlas y se deja a la horda asaltante con las mujeres ceutíes. Por supuesto mientras todo esto pasaba el feminismo ha estado absolutamente callado, contando los fajos de dinero público que sus plataformas están cobrando.

‼️“Niñas marroquíes de 10 años se esconden bajo los coches de la Policía por miedo a ser agredidas por los invasores de #Ceuta.”
— JUPOL (@JupolNacional) August 15, 2026
🫡Hemos estado allí. Hemos visto las mismas imágenes duras que nuestros compañeros están viviendo en cada servicio.
❌Una realidad que algunos, por…
Merece la pena de todos modos, incluso abrazando los datos del propio gobierno, cuantificar de algún modo la magnitud del problema de inseguridad, particularmente para la mujer, que representa la inmigración masiva e incontrolada. Toda España puede observar ya esa relación puesto que las violaciones se han triplicado en los últimos años, pero queramos o no Ceuta se ha convertido en un pequeño laboratorio exacerbado en el que se pueden observar todo los problemas que acarrea el descontrol migratorio y que tapa el negacionismo, empezando por la violencia sexual contra la mujer.

Atendiendo a las cifras del Boletín de Criminalidad del Ministerio del Interior, en todo 2025 hubo en Ceuta 9 violaciones con penetración, frente a las 7 que reconoce Marlaska sólo en el mes de agosto y ni siquiera en todo agosto. Es decir, que la cifra anualizada tras la llegada de la horda asaltante serían 84 violaciones con penetración anuales donde antes sólo había 9, o lo que es lo mismo un aumento de las violaciones del 900%. Tengamos en cuenta que Ceuta es una ciudad de 84.000 habitantes, por lo que 84 violaciones al año en Ceuta equivalen a unas 3.500 en Madrid. Las dos conclusiones evidentes con las que podríamos terminar son que efectivamente existe una clara relación entre delitos sexuales e inmigración descontrolada y que, a la vista de la gravedad y magnitud del problema, poco están cobrando las organizaciones feministas, aunque cobren mucho, por tapar esta realidad.