Hace unos días nos hacíamos eco del asesinato en inglaterra de Henry Nowak, un estudiante universitario britano-polaco de 18 años, apuñalado por Vickrum Digwa, un hombre de origen sij. El asesinato de por sí venía acompañado por circunstancias escandalosas de difícil explicación, como que la policía esposó al apuñalado agonizante, de raza blanca, en vez de al agresor de origen indio. En caso contrario hablaríamos de un flagrante caso de racismo, como si no pudiera existir o incluso no hubiéramos normalizado e interiorizado los propios blancos el racismo antiblanco.

El caso añade un agravante particular, y es que según la legislación inglesa los sij pueden llevar un cuchillo encima porque así lo determina su religión. Es decir, nadie en Inglaterra puede ir por ahí con un cuchillo, pero los sij resulta que sí. La sección 139 del Criminal Justice Act de 1988 prohíbe llevar en público un objeto con hoja afilada o punzante sin una «buena razón» (good reason). Entre las causas justificadas para llevar un cuchillo, la ley inglesa reconoce a continuación el llevar encima un cuchillo por motivos religiosos. La religión de los sij obliga a sus miembros masculinos a llevar un cuchillo.
🔥🇬🇧 | SE PUDRIÓ TODO
— Carlo Martin (@Liberfach0) June 2, 2026
Cientos de británicos fueron a protestar a la comisaria de Southampton, a exigir a los agentes que se arrodillen por Henry Nowak, así como hicieron por BLM, la INDIGNACIÓN es total, y las autoridades temen que lleguen a mayores. ¡Ahora si se HARTARON! pic.twitter.com/Mi9iyY1x4r
El kirpán es un elemento fundamental de la fe sij, siendo una daga o puñal que los iniciados en el Khalsa, la comunidad de fieles, están obligados a llevar como uno de los cinco artículos de su fe. Representa, idealmente, el compromiso, la valentía, la defensa de los débiles y la lucha por la justicia, no siendo en teoría una simple arma sino un símbolo espiritual de autodefensa moral. En la práctica ya vemos que es un coladero para que ciertas personas de origen y cultura inmigrante campen a sus anchas por la calle o los locales con un puñal. En vez de acomodarse los inmigrantes a nuestra cultura y nuestras leyes, estamos acomodando nuestras leyes a las suyas. El resultado es que las calles de las ciudades occidentales cada día se parecen más en todo lo malo a las calles de los lugares de los que vienen los inmigrantes.
El gobierno laborista pide no politizar el caso Nowak. And also, Keir Starmer arrodillándose por el caso George Floyd en EEUU. pic.twitter.com/DkyBXY6B9U
— Alejo Schapire⚡️ (@aschapire) June 2, 2026
El asesino no sólo era un asesino, sino también un mentiroso. El puñal no era para defender a los débiles ni la justicia sino para acuchillar a los blancos infieles. El homicida sin embargo tenía la lección bien aprendida: acusar a su víctima de racismo al llegar la policía. Lo increíble es que la policía validara con su comportamiento esa estrategia, aunque por otro lado es el resultado de décadas asumiendo e interiorizando el discurso de la inferioridad moral y racial de los blancos.
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— jenny jimenez (@jennjime3493) August 12, 2024
Policía británico se arrodilla frente a un alborotador BLM: ¿Esto es normal? pic.twitter.com/WsqvCo0jYC
La pregunta quizá es por qué los occidentales hemos decidido autodestruirnos con el discurso woke. ¿Es un cáncer propio que hemos desarrollado nosotros mismos o es un discurso disolvente importado? ¿A quién beneficia el auto odio de Occidente? ¿A quién beneficiaría principalmente el colapso de Occidente? ¿Quién puede tener la oportunidad, la motivación y los medios para inocular en Occidente este virus? ¿Son Davos y la Agenda 2030 instrumentos de una potencia como China para socavar nuestros cimientos desde dentro? Desde luego China no aplica ninguna de las doctrinas de la Agenda 2030 de sus fronteras para adentro, ni en materia de inmigración, ni ideoligía de género, ni ninguna otra. Así pues la cuestión se reduce a si nos encaminamos hacia una destrucción sibilinamente teledirigida desde el exterior o sencillamente es que somos idiotas.