Hantavirus: ¿no aprendimos nada de la pandemia?

Tenemos dos problemas con el hantavirus. El primero, obviamente, el propio hantavirus, y el segundo en manos de quién estamos para enfrentar esta nueva crisis médica. Todos los inútiles de la pandemia del COVID siguen en su puesto. Todos los tertulianos, medios, portavoces y dirigentes con cero credibilidad siguen siendo los mismos. Estamos en manos de los peores para gestionar una nueva crisis. En la crisis del COVID, como en todas las demás del sanchismo, nadie ha asumido ninguna responsabilidad por los fallos. Todo lo contrario, cualquier fallo se disculpa a cambio de la fidelidad al gobierno sanchista. Por tanto no salimos más fuertes ni más preparados del COVID, salimos abonados a los mismos fallos no reconocidos de entonces.

Como todo el mundo debería recordar, la postura del gobierno y sus satélites respecto al COVID fue absolutamente errática desde el primer momento. Cuando empezaron a llegar las primeras noticias desde China, Sánchez se fue a la embajada China en España a denunciar una imaginaria campaña de chinofobia y a llamar xenófobos y racistas a quienes hablaban del virus.

Después todos los medios y portavoces sanchistas empezaron a repetir que el COVID era un invento de la extrema derecha y un bulo de medios neonazis. Podríamos habernos preparado mejor para contener el COVID. Podríamos haber controlado las fronteras. Podríamos haber blindado las residencias. Podríamos haber evitado la virulencia del castigo contra España de la primera ola, que llegó a convertirnos en el país desarrollado con más contagios y fallecidos del mundo, pero el sanchismo estaba en modo negacionista.

Al negacionismo del sanchismo no le era ajena la necesidad de celebrar como fuera el famoso 8M del año 2020, el día de la plaga. El sanchismo retrasó hasta después del 8M cualquier medida de contención. De no hacer nada para frenar el virus hasta el 8M pasamos sin solución de continuidad a que Sánchez anunciara el 14M, con todas las UCIS de medio país desbordadas, un arresto domiciliario ilegal de toda la población.

A todo aquello siguió una política absolutamente errática que tan pronto aseguraba como una verdad científica incontrovertible que eran totalmente innecesarias las mascarillas como que había que meter en la cárcel a todo el que no saliera al campo con mascarilla.

Ahora que vemos la cuarentena mejor o peor aplicada a los pasajeros del buque Hondius podríamos recordar inventos delirantes del sanchismo como la cuarentena inversa, sin lógica alguna. Es decir, desde hace siglos las cuarentenas consisten en aislar a los posibles contagiados hasta que, pasado un tiempo de seguridad en aislamiento, se puede estar seguro que no están infectados y pueden salir del aislamiento. Ha sido la forma de combatir las epidemias, particularmente en buques, durante siglos. Lo que evidentemente no tiene sentido es lo que hicieron las autoridades sanitarias sanchistas, recomendando hacer vida familiar, social y laboral normal a todos los que habían estado con algún contagiado, hasta que aparecieran algunos síntomas. No fue por nada sino por este tipo de dislates por los que en la primera ola nos convertimos en el país con más contagios del mundo, y los responsables siguen todos en sus puestos y algunos incluso se les hicieron camisetas. Seguimos estando por tanto en esta nueva crisis en manos de los mismos inútiles peligrosos.

Si algo debimos sacar en claro de la pandemia es que todo el esfuerzo de contención hay que hacerlo en los momentos iniciales. Después no sólo es que el coste de la contención se multiplica por 1.000, sino que además es bastante inútil. Todo el esfuerzo lo aplicamos cuando ya no hay marcha atrás. Aplicamos el 1% del esfuerzo cuando la crisis es contenible y el 99% cuando ya es imparable. Por el contrario, hay que aplicar el 99% de los recursos y la severidad en el momento inicial de la crisis.

En un barco, en teoría, si no estuviéramos en manos de incompetentes debería ser relativamente sencillo controlar la propagación. El peor escenario, controlando el barco, sería que la enfermedad se propagara al 100% de los pasajeros. Tras un tiempo de cuarentena tendríamos un 100% de pasajeros libres de virus o muertos. Para eso se inventaron las cuarentenas. Ahora estos genios han inventado las cuarentenas inversas. Por supuesto eso no significa no prestar ayuda médica a la gente en el barco. Ahora tenemos contagiados en al menos 10 países distintos multiplicando por 10 los riesgos y escenarios de contagio, eso asumiendo que no hay infectados circulando por ahí desde los puertos donde en su momento se dejó bajar a algunos pasajeros.

La buena noticia para acabar es que el hantavirus es un virus que muta muy poco, no es en ese sentido como el COVID y de hecho la cepa que acutalmente nos ocupa, la variante de los Andes, parece en los últimos análisis la misma que lleva hace 30 años circulando con una baja tasa de contagio. Cabe por tanto esperar que este brote también pueda ser controlado y seguramente por ello esta vez los mercados financieros permanecen calmados, al menos de momento y por este asunto. Para mayor tranquilidad, aunque los mercados tampoco sean una verdad absoluta, los mercados incorporan en su evolución todos los hechos conocidos y toda la información disponible en cada momento, incluyendo la ineptitud de los prebostes en el gobierno. Es decir, a pesar de todo y sin bajar la guardia cabe pensar que no estamos de vuelta en 2020 y no es el mismo escenario.

Compartir este artículo

Deja una respuesta

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

  • Navarra Confidencial no se responsabiliza ni comparte necesariamente las ideas o manifestaciones depositadas en las opiniones por sus lectores. Cada usuario es único responsable de sus comentarios
  • Los comentarios serán bienvenidos mientras no atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos o calumniadores ,infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros , empresa, institución o colectivo, revelen información privada de los mismos, incluyan publicidad comercial o autopromoción y contengan contenidos de mal gusto.
  • Se procurará evitar en lo posible los comentarios no acordes a la temática publicada
  • Navarra Confidencial se reserva el derecho de eliminarlos

Información sobre protección de datos

  • Responsable: Navarra Confidencial
  • Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
  • Legitimación: Tu consentimiento
  • Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
  • Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
  • Contacto: info@navarraconfidencial.com.

Suscríbete a nuestro boletín