Hace unos días Patxi Mendiburu publicaba en su blog una entrada interesante, como por otra parte es habitual en su blog. Se refería al uso constante de los nombres en euskera, en vez de los nombres en español, por parte no ya de los nacionalistas sino de la generalidad de los medios, el más reseñable de ellos el Diario de Navarra. De este modo, poco a poco se van cambiando los nombres en español por los nombres en euskera, cuando se está hablando en español. De este modo poco a poco, tipi-tapa, vamos normalizando Belate por Velate, Txikito por Chiquito, Irulegi por Irulegui, Txantrea por Chantrea, Zizur por Cizur y así hasta el infinito. Siguiendo esta progresión en breve sustituiremos Navarra por Nafarroa o Pamplona por Iruña aunque hablemos en español.
Ortografía de las lenguas españolas
— pachi mendiburu (@patxi_mendiburu) April 5, 2026
"Temo que nunca nos libraremos de los nacionalismos separatistas mientras hablemos y escribamos como ellos, dando patadas al diccionario de la RAE.https://t.co/fMvJo0irzX
Un navrazo,
Pachi M.B. Desolvidar pic.twitter.com/iy2rZsWnV8
Obviamente esta eliminación del español del paisaje urbano, mediático, administrativo y lingüístico no es inocente y tampoco particular. Es lo mismo que llevamos décadas observando también en Cataluña, Galicia o la CAV. El famoso Girona, citado por Mendiburu. ¿Acaso escribimos London, Munchen o København en vez de Londres, Múnich o Copenhague? Por supuesto London, Munchen o København son sus nombres oficiales en su lengua, pero no los usamos nostros en la nuestra. ¿Por qué entonces escribimos Belate o Gipuzkoa cuando hablamos en español? ¿Por qué hemos aceptado e interiorizado la eliminación de los nombres en español? Y sobre todo, ¿para qué hemos interiorizado la eliminación de los nombres en español?

En esta teoría lingüística del reemplazo hemos llegado a normalizar absurdeces como la señalada por Mendiburu con San Fermín Chiquito. El ridículo es tan absoluto como que Txikito no es ni español ni vascuence. Lo más parecido a chiquito en vascuence sería “txikia”. Pero da igual que la ortografía no tenga sentido, porque aunque esté mal escrito o escrito en ningún idioma cumple su función, que es euskaldunizar el subconsciente y desterrar el español.
➜ Un auditor de acreditada solvencia advierte de indicios de delito en el sobrecoste de Belate, con evidencias documentales, y se le trata de humillar públicamente por los socios de gobierno.
— UPN (@upn_navarra) April 14, 2026
❌ Que su posición técnica se quiera quitar y borrar de un plumazo no procede.
Pero a… pic.twitter.com/fuRvGWSpes
Desde luego hay que anotar esta situación como un éxito del nacionalismo. Empezaron usando ellos estas expresiones y esta forma de utilizar los nombres y poco a poco las hemos ido incorporando todos los demás sin darnos ni cuenta. ¿Y después nos preguntamos por qué perdemos? Naturalmente no es sólo por esto, pero también es por esto.