Trabajar por la Renta Garantizada

Hace unos años, en una conversación con un brasileño perceptor de renta garantizada, me quedé gratamente sorprendido de sus buenas ideas y de su ética laboral.

Él me planteaba que los perceptores de renta garantizada como él deberían trabajar al menos cinco horas diarias de lunes a viernes. Me comentaba los posibles trabajos que se podrían hacer.

Por ejemplo hay una cantidad enorme de aceras en la mayoría de núcleos urbanos con hierba entre las rendijas que no la quitan ni los basureros ni los jardineros “porque no es su ámbito de competencia”, así como de hojas y basura en muchas medianas. Y lo mismo sucede con bosques proclives a incendios que perfectamente podrían tener equipos de trabajadores desbrozándolos para prevenir incendios forestales.

Se entiende que alguien con ciertas discapacidades, como estar en silla de ruedas, no va a poder físicamente hacer estos trabajos, pero la gran mayoría de perceptores de renta garantizada están en perfectas condiciones o en buenas condiciones de hacer estos trabajos tan necesarios para la comunidad.

Lo suyo es que cada individuo con renta garantizada haga estos trabajos, aunque quizás se puede hacer que en caso de una familia perceptora de la renta garantizada solo uno de los cónyuges sea el que tenga que trabajar en estas labores para tener al otro liberado para el cuidado de hijos si los tienen.

Todavía con estas condiciones la renta garantizada sería muy generosa y tendríamos un equipo fijo para mejorar la seguridad de nuestros bosques y la estética y salubridad de nuestras ciudades.

Holanda, Suiza y los países escandinavos, así como Alemania, son considerados por todos como modelos a seguir y ya implementan modelos similares.

Esa propuesta que describo, donde la ayuda económica está condicionada a la realización de trabajos de utilidad pública, se conoce técnicamente como «Workfare», una combinación de work (trabajo) y welfare (bienestar). El país que más resuena con esta descripción, especialmente por noticias recientes y el tipo de tareas mencionadas, es Dinamarca.

Países con sistemas similares

* Dinamarca: En 2021, el gobierno anunció una medida específica para vincular las ayudas sociales (especialmente enfocadas en inmigrantes que llevan tiempo sin empleo) a la realización de 37 horas semanales de servicios a la comunidad. Las tareas citadas coinciden con mi relato: limpieza de plásticos en playas, mantenimiento de bosques y otras labores de mejora del entorno urbano y natural.

* Holanda (Países Bajos): Bajo la Ley de Participación (Participatiewet), los municipios tienen la potestad de exigir una «contraprestación» (tegenprestatie) a cambio de la renta mínima. Esto puede incluir trabajos voluntarios o tareas de utilidad pública, con el objetivo de mantener al beneficiario activo y conectado con la sociedad.

* Hungría: Es uno de los ejemplos más estrictos en Europa. Su sistema de «Trabajo Público» obliga a los beneficiarios de ayudas a participar en proyectos de mantenimiento de infraestructuras, limpieza de calles o gestión forestal para no perder la prestación.

* Alemania: Aunque con reformas constantes, el sistema (conocido históricamente por las reformas Hartz IV) incluye los llamados «Ein-Euro-Jobs» (empleos de un euro). Son trabajos de interés público que los desempleados de larga duración realizan por una pequeña compensación adicional a su ayuda base, destinados a fomentar la empleabilidad. 

Diferencias clave en los modelos

Lo que mencionaba mi conocido brasileño sobre las 5 horas diarias (25 semanales) encaja en un punto intermedio entre el modelo danés (más intensivo) y los modelos de voluntariado de otros países. La lógica de estos sistemas es doble:

1. Mantenimiento de la ética laboral: Evitar que el individuo pierda el hábito de levantarse y cumplir un horario.

2. Retribución social: Que el ciudadano sienta que está aportando un valor tangible a la comunidad que sostiene su ayuda económica.

Insisto en que todavía la ayuda sería generosa porque se trataría de jornadas de treinta horas semanales. Se ha planteado quitar la ayuda social a quienes no encuentren trabajo, pero esto puede ser mejor idea, pues no podrían escabullirse los perceptores así como así de trabajar, excepto en caso de ciertas discapacidades y en familias podría eximirse a uno de los cónyuges con hijos menores o dependientes.

Aritz Lizarraga Olascoaga

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