Interesa para realizar un diagnóstico político no dar nada por hecho. De este modo, todos los españoles van siendo más y más conscientes cada día que pasa de que hay un problema con la vivienda. El que no lo sufre directamente lo conoce por estar informado, el número de ignorantes totales respecto a esta cuestión es absolutamente minoritario. Lo que en cambio puede no tener clara la mayoría es que la situación que estamos atravesando, que el consenso general reconoce que es crítica, se está produciendo como consecuencia del marco legal aprobado por el sanchismo en la Ley de Vivienda 12/2023, de 24 de mayo.
Es decir, la crisis de vivienda que atravesamos no se produce en un marco legal aprobado por gobiernos anteriores, sino en el marco diseñado por el PSOE y sus socios de extrema izquierda. La crisis que vivimos con la vivienda no sólo ocurre en ese marco, sino que es consecuencia del marco. Como prueba baste recordar que quienes se oponían por la derecha a la ley avisaron de sus consecuencias y de la crisis que iba a generar y que ahora estamos atravesando. Desde este mismo confidencial anticipábamos que la Ley de Vivienda sanchista iba a ser contraproducente y agravar la situación. No nos autocitamos por soberbia, sino porque si hasta nosotros podíamos saberlo, imaginen la gente realmente lista.
El que no se entera de lo que está pasando es Rufián, pero al menos se entera de que está pasando algo. O sea, ha tenido que ser Rufián el que admita en el Congreso ante toda la izquierda que la Ley de Vivienda que aprobaron todos los socios en 2023, incluida ERC, ha fracasado. Cómo será la situación en la izquierda que Rufián al menos se entera del fracaso y lo reconoce, mientras que el resto de socios y por supuesto el gobierno mantienen una actitud absolutamente negacionista. El problema es que Rufián, al que ser el más listo del pelotón sanchista no lo convierte tampoco en un genio, aprecia que hay un problema pero sitúa la solución exactamente en la dirección opuesta a la de salida. El razonamiento de Rufián es que nos hemos roto los huesos al tirarnos del cuarto piso por no haber sido lo bastante ambiciosos, teníamos que habernos tirado del séptimo.
🔴Rufián, al Gobierno: "La ley de vivienda ha fracasado. Autocrítica. Hay que intervenir el mercado. No se pueden tardar 60 años en comprar un piso. Las familias compiten con grandes especuladores" https://t.co/5eXH1SaAm7 pic.twitter.com/RQZBujyHgU
— elDiario.es (@eldiarioes) March 25, 2026
El otro mantra inmobiliario de Rufián, que es el mismo de toda la izquierda, es el de que los 13 mayores propietarios viviendas tienen 100.000 viviendas. Como si esos propietarios no alquilaran esas 100.000 viviendas y estuvieran fuera del mercado. Ya hay gente viviendo en esas casas. No son casas vacías. No son por tanto una solución para la gente que busca casa. Y por supuesto los propietarios alquilan a precio de mercado porque si no la gente alquila la casa de al lado, salvo que no haya oferta porque no se construye, que es lo que está pasando, con o sin esos fondos, porque el precio sube si no se puede alquilar otra vivienda al lado sea la vivienda de un fondo o del primo de Fidel Castro. En España por otro lado hay 27 millones de viviendas, por lo que no hay ninguna anormalidad en que los 13 mayores propietarios de viviendas tengan 100.000 viviendas. Ojalá hubiera más interesados en construir y alquilar no 100.000 sino 1 millón más de viviendas, pero es difícil que los haya con este gobierno y sus socios.
13 tienen 100.000 viviendas.
— Gabriel Rufián (@gabrielrufian) March 30, 2026
Y para ellos trabajan la derecha española y la derecha catalana.
Y todo el mundo sabe a cambio de qué.
Pd. Convendría dejar de advertir a esta gente y comenzar a legislar contra esta gente. https://t.co/460H9IVjup
No sólo eso, atendiendo al detalle resulta que entre esos 13 grandes propietarios de viviendas 5 son entidades públicas, desde el SAREB hasta la Comunidad de Madrid, la Generalidad y los ayuntamientos de Madrid y Barcelona. Total que de las 100.000 viviendas de los 13 mayores tenedores de viviendas resulta que 47.000 son de entidades públicas. En definitiva, la izquierda vuelve a desinformar y esparcir bulos a la par que grita cuidado con los bulos y hay que castigar a los que propagan los bulos.
13, de los cuales 6 son entidades públicas. Sois un meme https://t.co/idlAlkW3aj pic.twitter.com/CYrjC8mQr4
— Jose_CB (@JoseCB_Oficial) March 30, 2026
Que Rufián sea el más listo del otro lado del muro sanchista es desolador. Casi es mejor el resto de necios incapaces de advertir y reconocer que la Ley de Vivienda ha fracasado, porque por lo menos ellos no la tocarían, no la reformarían para empeorarla aún más y no agravarían la situación. Entre dos inutilidades, el más peligroso no es el más tonto sino el que está menos quieto. Rufián es como un doctor al que el paciente, al aplicarle su tratamiento, se le agrava la situación. O sea, no es que la situación haya mejorado algo con la ley progresista que aprobaron en el 23, pero que la mejoría sea insuficiente, sino que la situación actual es ahora mucho peor que en el 23, particularmente donde los gobiernos autónomos de progreso han desplegado los efectos de la ley en toda su plenitud. En donde se han impuesto limitaciones de precio, como en Barcelona, se puede caer en la ficción de que se han moderado algo los precios, pero lo que se ha conseguido más bien es limitar la disponibilidad. Hay viviendas con precios topados pero no son accesibles, porque topar los precios ha reducido la oferta de alquiler.

El escenario por tanto no es que el paciente ha mejorado pero no lo suficiente, por lo que tendría sentido aumentar la dosis del tratamiento. El escenario es que el paciente ha empeorado notoriamente con el tratamiento, y que el doctor Rufián propone como solución aumentar aún más la dosis del tratamiento. ¿Y que hará el sanchismo cuando apruebe una nueva Ley de Vivienda todavía más izquierdista que la actual que empeore todavía más el problema? Pues volverá a hacer el mismo diagnóstico, dirá que el paciente sigue empeorando porque la dosis sigue siendo demasiado baja, y redoblará la dosis de pastillas hasta matar al enfermo. ¿O cómo nos pensamos que llega un país a convertirse en Cuba o en Venezuela si no es bajando una escalera autodestructiva peldaño a peldaño? Si aplicamos recetarios tercermundistas y elegimos líderes con un nivel tercermundista que sólo manejan cuatro eslogancitos tendremos tercermundismo. Es el momento de cambiar de médico o empezar a elegir mausoleo.