Hace unas semanas el caso Errejón daba un vuelco inesperado. Muy poco después de que la controvertida y contradictoria Elisa Mouliaá anunciara que se iba a retirar de la causa, apelando al peso abrumador que estaba sosteniendo en soledad, aparecía una segunda denuncia por parte de una mujer anónima, pero que se nos decía que era otra actriz española famosa. No sólo aparecía de pronto una segunda denunciante para avalar a Mouliaá, sino que también era actriz, también famosa, y en la denuncia relataba unos hechos que reproducían casi por punto por punto todo lo denunciado por Mouliaá, si acaso más grave y extensamente para poder rellenar convenientemente todas las lagunas en el cuestionado relato de Mouliaá.
🚨 ÚLTIMA HORA | Nueva denuncia contra Errejón por agresión sexual: «Me penetró vaginalmente por la fuerza sin mi consentimiento».https://t.co/QC0bBnRGYp
— okdiario.com (@okdiario) February 24, 2026
Conforme pasaban los días, sin embargo, cuando parecía que el cielo volvía a desplomarse sobre la cabeza de Errejón, volvían a aparecer las dudas sobre la segunda denuncia y la segunda mujer avalando a Mouliaá. De hecho, la denuncia ha quedado archivada al no ratificarse la denunciante misteriosa. Los colectivos feministas y el entorno de Mouliaá han despachado este archivo acusando a la justicia de heteropatriarcal, y denunciando que el juzgado no admitiera a la denunciante como testigo protegido, achacando el archivo de la causa a la desprotección de la famosa actriz que no desea que se desvele su identidad.

El problema es que una denuncia no puede ser anónima y que una denunciante no es una testigo. Es decir, se puede proteger la identidad de una denunciante, pero no se puede desconocer. El denunciado, para que no se evapore su derecho a la defensa, tiene que saber quién le denuncia, de qué le denuncia, cuáles fueron los hechos, cuándo se produjeron. Otra cosa es que la Justicia proteja la identidad de la denunciante, pero la Justicia no puede ignorar la identidad de la denunciante. Si las denuncias pudieran ser completamente anónimas, podrían presentarse denuncias absolutamente inventadas. De hecho, todo apunta a que nos encontremos en este supuesto, de ahí el titular de que no sólo existen las denuncias falsas de agresión sexual, sino hasta las denunciantes falsas.
‼️🇪🇸 | #AHORA La jueza archiva la denuncia anónima contra Errejón al no ser ratificada por nadie. pic.twitter.com/cS6FiFE04z
— EDATV (@edatvoficial) March 16, 2026
De todos los abogados de España, la misteriosa actriz denunciante que apoyaba a Mouliaá casualmente eligió para tramitar su denuncia anónima al peculiar abogado de Mouliaá. Es decir, que no hay otro abogado en España que tenga constancia de la existencia de esta denunciante. Por otro lado la denuncia presentada no aportaría ningún dato para poder identificar a la denunciante, ni su nombre, ni el DNI, como si la denunciante fuera un ser imaginario creado por Mouliaá y su abogado. No sólo eso, ante estas críticas aparentemente Mouliaá ha mentido, y ha asegurado que en la denuncia constaban el nombre y el DNI de la denunciante cuando quienes han podido tener acceso a esa denuncia, e incluso aseguran poder aportarla como documento, afirman que no aparecen. Si por otro lado aparecieran, no tendría demasiado sentido que la denunciante no ratificara la denuncia por temor a que se desvelara su identidad cuando sus datos ya serían conocidos.
ROTUNDA MENTIRA. No le disteis los datos a la jueza, tengo la denuncia íntegra: solo la firma tu abogado, con certificado digital. No hay nadie más, no tenéis a ninguna mujer. Sois un par de farsantes, y ojalá Errejón os meta una denuncia por estafa procesal.
— Raque (@raqueogando) March 13, 2026
Así pues, no hay dato alguno que permita creer en la existencia real de la segunda actriz famosa que habría denunciado a Errejón, y todos los hechos cuadran en cambio con la posible invención de un segundo testimonio, sin prueba alguna, para intentar fundar la asimismo infundada denuncia de Mouliaá. ¿Existen las denuncias verdaderas? Nadie lo pone en duda. Lo que pasa es que tampoco tiene sentido poner en duda la existencia de denuncias falsas, y en este sentido sí que hay grandes sectores de la opinión pública que niega las falsas denuncias. Esto no es sólo una negación de la realidad, es también una negación del principio de la presunción de inocencia. Existen denuncias verdaderas y falsas, y hace falta un proceso judicial independiente para poder distinguirlas.
Un comentario
Corre por ahí la falacia de que sólo el 0’01% de las denuncias son falsas. Se basa en que sólo hay sentencia firme en el 0’01% de los casos, cuando conseguir una sentencia firme al respecto es prácticamente imposible.
La falacia cosiste en que la mentira oculta de semejante información es que el 99’99% de las denuncias son verdaderas.
Quién diseñó está falacia tenía dos objetivos:
1- Engañar a los tontos. Quien diseña una falacia sabe que va a haber gente que va a caer en ella, como quien se entrena para trilero, y aunque una parte le vea como a un estafador, el resto caerá, y eso es lo que le importa.
2- Llevar el debate a si es mentira o no. De ese modo despista a la gente del daño y del dolor queda falacia produce. Hay miles de hombres falsamente acusados, en injustos procesos de divorcio, abuelos que no pueden ver a sus nietos, etc que quedan lo invisible.