El Soto de Lezkairu es el barrio más nuevo de Pamplona. Recuerdo que hace 8 años me tocó impartir clases en el Soto. Por entonces no habría más de 8 bloques de viviendas aparte de los bloques levantados hacia mediados del siglo pasado y del convento de monjas de hace un siglo.
O sea que el barrio en sí tiene su antigüedad, aunque el grueso del barrio no llegue a la década. Pero una década es suficiente tiempo para que se proporcionen más dotaciones. Después de todo, la gran mayoría del barrio se ha completado.
Todavía hay varias parcelas en construcción o completamente libres de edificaciones o de excavadoras. Sin embargo no es razón para que no se lleve a cabo el desarrollo del prometido polideportivo, la piscina y la biblioteca o el Civivox. Recientemente se anunció la construcción y la parcela del Civivox que tardará más de un año en siquiera empezar la obra, pero para el resto de infraestructuras prometidas no hay ni proyecto formal.
Hay varios planes de construcción de viviendas y dotaciones, pero ninguna premura de empezar, y para algo que va avanzando (los pisos de alquiler social de Mugartea) resulta que son edificios de menos de seis alturas que apenas van a representar una gota de agua en esta emergencia inmobiliaria que sufrimos. Hay anuncios de proyectos, pero son tan escasos y lejanos en el horizonte que no van aliviar en términos reales.
Se puede aprovechar la idea del centro de ocio y deporte por su ubicación prevista en la calle Valle de Aranguren, a escasos metros de Mendillorri, y hacer una piscina para ambos barrios, el Soto y Mendillorri, haciéndose para más capacidad de usuarios, satisfaciendo la vieja petición de Mendillorri y la nueva del Soto.
Lo que digo para el barrio del Soto, lo digo igualmente para Echavacoiz o para la Chantrea. Así por ejemplo cuando
se puso en marcha el conocidísimo keynesiano Plan E en la era de Zapatero nunca conseguí entender cómo se ponían a gastar en embellecer aceras en calles principales de Iturrama que ya estaban en buen estado y sin embargo no lo hacían en calles de la Chantrea que estaban (y están) en pésimo estado.
A lo que voy es que todo barrio que necesite dotaciones o rehabilitación de aceras tendría que tenerse en cuenta. Ningún barrio es menos que otro.
Daniel Álvarez Malo