María Solana niega radicalmente a los navarros el derecho a decidir… la Educación

Redacción 15 mayo 2019 Noticias, Noticias destacadas
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El Defensor del Pueblo de Navarra, atendiendo la queja de un padre navarro, echaba el pasado mes de febrero un rapapolvo a la Consejería de Educación que lidera María Solana, por haberse negado a facilitar a este padre datos sobre los horarios en que a sus hijos se les iba a impartir el programa SKOLAE. El Defensor del Pueblo indicaba a este respecto que “el ordenamiento jurídico foral establece para la Administración de la Comunidad Foral de Navarra el deber de acomodar su actuación al principio de transparencia, de tal modo que la negativa a proporcionar información pública ha de responder a causas limitativas o impeditivas legalmente previstas, motivadamente aplicadas y restrictivamente interpretadas”, y que “nada ampara una ocultación o desinformación basada en una posible, eventual y futura actuación de los padres, pues no corresponde a la administración pública realizar tal valoración a priori, lo que supone prejuzgar la actuación de los padres del alumno”. En consecuencia, el Defensor recomendaba al Departamento de Educación “que proporcione al autor de la queja la información que ha solicitado acerca de los horarios de impartición del programa Skolae en el centro donde estudia su hija, información a la que tiene derecho”.

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La consejera Solana ha respondido a la recomendación del Defensor del Pueblo negándose a aceptarla, y le ha remitido un escrito en el que se aprecian cuatro bloques argumentativos para justificar su negativa.

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El primero de ellos asegura que SKOLAE es un programa tan difuso y transversal que no se puede señalar una clase o una hora en la que se imparta. SKOLAE se imparte en todas las clases y a todas horas. Por tanto no es posible indicar a los padres cuándo a sus hijos se les va a recomendar que se pasen de Bustamante a Gure Kaiola o se les va a pedir que se hagan masajes entre ellos con los ojos vendados o que comenten sus experiencias masturbatorias.

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El segundo bloque consiste en acumular una extensa lista de leyes y normativas en las que se establece que la igualdad y el respeto deben ser principios inspiradores del sistema educativo. Como si el Defensor del Pueblo estuviera en contra del respeto y la igualdad. Como si los padres estuvieran en contra del respeto y la igualdad. Como si todo el que se opone a SKOLAE estuviera en contra del respeto y la igualdad. Como si cuestionar la necesidad de poner a niños y niñas de 3 a 6 años a darse masajes con esponjas fuera estar en contra de la igualdad y estar a favor de la violencia contra la mujer.

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El tercer bloque sostiene que la denegación de información al padre estaba justificada, y no eran meras sospechas sobre sus aviesas intenciones de tratar de ejercer el derecho a la objeción de conciencia, porque este padre abogaba por la objeción de conciencia en un escrito publicado por un medio el 10 de febrero. Salta a la vista que este argumento tropieza con el primero, pues si es imposible determinar el horario de SKOLAE resulta totalmente innecesario seguir argumentando y sostener que no se le puede dar la información de los horarios al padre no sea que se le ocurra objetar. ¿No estábamos en que no es posible determinar un horario? Por lo demás, tampoco es quién Solana para determinar que el padre no tiene derecho a objetar y negarle una información en base a la inexistencia de ese derecho, que en todo caso tendrían que determinar los tribunales llegados a ese punto. Pero hay más. Si repasamos el escrito del Defensor reconveniendo a Solana, en él se especifica que el padre presentó la queja al Defensor el 15 de enero. Malamente por tanto puede justificar Solana que denegó una información antes del 15 de enero por un artículo del 10 de febrero.

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Finalmente y como cuarto bloque argumentativo, además de negarse en redondo a seguir sus recomendaciones, la consejera Solana reta con la soberbia característica de este gobierno al Defensor del Pueblo, señalándole que “esta Consejera desearía conocer en virtud de qué norma escrita o moral un progenitor o progenitora puede decidir que su hijo o hija se ausente del aula por no compartir la materia a impartir”. Esta respuesta indica que la Consejera con mayúscula Solana tiene una visión de la Educación de corte totalitario, que para ella no existe la libertad educativa, que no contempla el derecho de los padres a decidir la Educación de sus hijos (que sí contempla la Constitución), que debe ser el gobierno y no las familias quien decida la educación de los hijos (como en las dictaduras), y que si un gobierno (porque no siempre gobernará Barcos) educara a los alumnos en la inferioridad de la mujer o del pueblo judío, según ella no habría principio legal o moral para que los padres se negaran a que sus hijos recibieran esa educación. Solana comete además la torpeza, entre otras, de negar que pueda haber no sólo norma legal, sino incluso moral, para que los padres puedan oponerse a cualquier cosa en la que un gobierno quisiera educar a sus hijos.

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Como habrán podido apreciar, todo este artículo se encuentra trufado de citas de las fichas de trabajo de SKOAE. A cuestionar la conveniencia de todas esas actividades u oponerse a ellas Solana lo considera poco menos que estar en contra de la igualdad de la mujer o incluso justificar la violencia contra la mujer. O propugnar el canibalismo, ya puestos a decir sinsentidos para sencillamante tratar de criminalizar a todo el que le lleve la contraria.

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En relación a todo lo anterior, además de la colección de despropósitos de Solana, resulta preciso señalar que recortar derechos en Educación no sólo es que aumente el número de niños por aula o que tengan menos lapiceros de colores en clase. Un recorte mucho más grave y preocupante es arrebatar a las familias la libertad educativa para que sea el gobierno el que decida la educación de los hijos de todo el mundo según su ideología. Se trata de una amenaza tan grave que la falta de libertad educativa y la determinación de la educación por parte del gobierno (que no es lo mismo que ser pública) es una nota común a todas las dictadura. Es más, es por donde empiezan las dictaduras. Seguro que cuando gobiernen otros, y nunca se sabe quién puede llegar a gobernar, hasta a María Solana le empieza a gustar la libertad educativa. Por lo menos la suya, porque ya se ve que la que no le gusta demasiado cuando manda ella es la libertad de los demás.

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Contra Skolae, Familae:

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