Caja Navarra podría diluirse aún más si se produce una fusión de Banca Cívica
Enrique Goñi se reunió la semana pasada con Juan María Nin, director general de La Caixa
La crisis del sistema financiero español se encuentra aún lejos de estar solucionada. De hecho, a la fusión entre el Banco Popular y el Banco Pastor le podría seguir algún tipo de movimiento relacionado con La Caixa. En los corrillos del periodismo económico se barajan a este respecto nombres como el del Banco Sabadell o incluso Bankia, pero las combinaciones y permutaciones posibles, continuamente alteradas por el vendaval financiero, se suceden a una velocidad de vértigo. La única constante en esta espiral es el cambio. Hemos pasado de que haya 45 cajas de ahorro en España a que haya sólo 17. Pero el temporal no ha terminado. Ni para todas las cajas, ni para todos los bancos.
Enrique Goñi se reúne con Juan María Nin
En este contexto, la semana pasada se produjo una reunión en Pamplona entre Enrique Goñi y Juan María Nin, el director general de La Caixa. La reunión no ha pasado inadvertida para algunos observadores que se preguntan si esta reunión, más allá de una mera visita de cortesía, a lo mejor no tiene algo que ver con todos los movimientos que se estarían gestando en esta segunda ola de fusiones del sistema financiero. La entrada de un nuevo socio en Banca Cívica, o alternativamente la fusión/absorción de Banca Cívica por parte de otra entidad mayor, tendría como efecto que Caja Navarra quedara aún más diluida que en la actualidad en el conjunto de la entidad resultante.
El pez grande, el mediano y Banca Cívica
De cara a una posible operación de concentración, siempre interesa tener en cuenta el tamaño de los asociados. En este sentido, Bankia sería el pez gordo con una capitalización bursátil de 6.300 millones de euros. El Banco de Sabadell, que es el favorito de momento en las quinielas de cara a una operación en torno a La Caixa, sería el pez mediano con un valor en bolsa de 3.600 millones de euros. Banca Cívica sería el plato más ligero, con un valor de mercado de sólo 1.140 millones de euros. El bombo de las fusiones, en todo caso, parece que sigue girando.

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El comité de Caja Navarra dice que las dietas son “un insulto a los trabajadores”
pide la supresión de la junta de entidades fundadoras al verla innecesaria
El acuerdo fue respaldado por cuatro de los cinco sindicatos del comité (UGT, SEA, LAB y ELA) y no fue apoyado por CCOO, que prefirió abstenerse al no haberse incluido en él dos puntos que quiso añadir. “Pero hicimos que constase en acta que estamos de acuerdo con el fondo de lo que dice la nota”, explicó Juan Eseverri, de CCOO. El contenido de la reunión ha sido trasladado ya a los trabajadores de Caja Navarra-Banca Cívica y está previsto que se envíe también al Gobierno de Navarra.
En la nota, el comité detalla que la estructura de los órganos de Gobierno de Caja Navarra, que considera “desproporcionada” respecto a la actividad y la plantilla de la empresa en la actualidad. “Estamos hablando de que Caja Navarra apenas tiene ya a media docena de personas en nómina”, explicaron desde el comité de empresa, que recuerda que el pasado 1 de julio se formalizó el traslado de toda la plantilla de Caja Navarra a Banca Cívica. Asimismo, Caja Navarra ha pasado a ejercer su actividad financiera de modo indirecto. La gestión de la obra social, que se nutrirá con los dividendos que le conceda su participación en Banca Cívica, se convertirá por tanto en el principal cometido de la entidad de Carlos III.
el órgano opaco Como se recordará, DIARIO DE NOTICIAS desveló hace dos semanas la existencia de la comisión permanente de la Junta de Fundadores, un órgano desconocido hasta ese momento y opaco en su funcionamiento. Este órgano se hallaba constituido en exclusiva por Yolanda Barcina, Enrique Maya, Álvaro Miranda y Miguel Sanz, que acudía invitado por la presidenta del Gobierno. La comisión se reunía para recibir información por parte de algún alto directivo de la caja y permitía a sus cuatro miembros unir esta dieta a la que ya cobraban en la Junta de Fundadores de Caja Navarra. La remuneración por cada reunión ascendía a 1.700 euros y se disparaba hasta los 2.600 en el caso del presidente (primero Miguel Sanz y posteriormente Yolanda Barcina).
El comité entiende asimismo que la pertenencia a estos órganos no está retribuida más allá de las compensaciones por los gastos debidos a sus asistencia. “Ése es precisamente el concepto de dieta”, explican los sindicatos en una nota, quienes añaden que las cantidades conocidas “suponen un insulto a los trabajadores que están soportando todo tipo de recortes”. El comité denuncia asimismo el malestar que ha generado la polémica entre los clientes de la entidad, “con el consiguiente riesgo reputacional”. “Y esto se traduce -explicaban desde el propio comité de empresa- en que siempre hay algún cliente que al leer estas informaciones decide cancelar sus cuentas”.
El comité explica también que la actividad actual de Caja Navarra se justifica únicamente con la gestión como accionista de Banca Cívica SA y, por tanto, el objeto social en la Junta de Entidades Fundadoras y su permanente no tiene fundamento. Por todo ella, el comité de empresa solicita la desaparición de la Junta de Entidades Fundadoras y la adecuación inmediata de los estatutos de Caja Navarra a la realidad actual de la entidad.
OB. CIV.
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