El sindicato LAB fue el “único superviviente» de gran importancia de la izquierda abertzale que no fue ilegalizado.
En la historia reciente de la lucha contra el terrorismo etarra y su entorno en España, una lista de siglas quedó marcada por la Ley de Partidos y las sentencias de la Audiencia Nacional por pertenecer a la banda terrorista. Batasuna, Segi, Haika, e incluso la organización internacionalista Askapena (finalmente absuelta), fueron señaladas como parte de las estructuras de ETA. El cierre del diario Egin en 1998 simbolizó el fin de una era para los medios afines al MLNV. Sin embargo, en este mapa de ilegalizaciones, destaca una ausencia notable: el sindicato LAB (Langile Abertzaleen Batzordeak).
La anomalía de LAB
Mientras las organizaciones políticas, juveniles y mediáticas eran desmanteladas por su vinculación directa con la estrategia de la banda, el sindicato fundado en 1974 se libro de la ilegalización. Aunque la Audiencia Nacional condenó a dirigentes del sindicato por pertenencia a ETA en procesos como el «caso Bateragune», la estructura sindical en sí quedó intacta. En la actualidad LAB es la entidad con mayor arraigo social y capacidad de movilización de la izquierda abertzale, superando con creces el poder de los nuevos grupos disidentes como el Movimiento Socialista o sus juventudes de GKS.
El enfoque de Vox y la «ola de ilegalizaciones»
En el actual escenario político, formaciones como Vox han reiterado en recuperar en la Ley de Partidos la ilegalización de fuerzas separatistas y organizaciones que no acaten explícitamente la Constitución. Si llegaran al poder, teóricamente el sindicato LAB estaría en el punto de mira y si no debería ser objetivo preferente por tres motivos:
1. Masa social: Es el ente con más seguidores y capacidad de presión económica mediante huelgas en el País Vasco y Navarra.
2. Continuidad histórica: Al ser el único brazo del antiguo ecosistema de la izquierda abertzale que nunca fue disuelto, representaría la «pieza pendiente» para quienes defienden un desmantelamiento total de dichas estructuras.
3. Soberanismo activo: Su defensa de una república vasca y su rechazo a los símbolos del Estado lo colocan en colisión directa con los estatutos y propuestas de Vox.
Si hubiera una ola de ilegalizaciones y se hiciera de forma escalonada y paulatina LAB debería tener prioridad en ser ilegalizada por haber quedado inmune del proceso la última vez y por su gran poder social, muy superior a Bildu.
La supervivencia de LAB es una anomalía histórica que solo un cambio drástico en el Ejecutivo central se atrevería a corregir.
Aritz Lizarraga Olascoaga