…Y da de la cama un brinco, mira que ya son las cinco y el encierro es a las seis. El que no corre los toros por la calle la Estafeta, le mandan a hacer puñetas por ser un mal pamplonés. Uno de enero, dos de febrero…
Así dice la letra de una de las canciones más famosas de San Fermín. Diana con sabor a toque de rebato mañanero con más de cien años de historia. Los encierros eran a las 6 de la madrugada, en 1918 pasaron a ser a las 7 y ya en 1974 a las 8. La letra es de Premín de Iruña (Ignacio Baleztena) y el arreglo músical del maestro Cervantes. Y se deduce, fue compuesta antes del cambio de horario.
Actualmente es La Pamplonesa, banda municipal de Pamplona (fundada en 1919), la encargada de interpretar las dianas de 6:45 a 7:30 por las calles de casco viejo. Básicamente son melodías militares, en teoría para despertar, que más bien actúan como un redbull para reactivar a los trasnochadores que para su función original que era despertar a los vecinos para ir al encierro.
La costumbre de las dianas arranca en San Fermín de 1876. Eran tiempos recios. Una guerra civil había terminado tres meses antes con exilio del rey Don Carlos junto con muchos navarros voluntarios y el ayuntamiento aceptó la sugerencia de que una banda recorriera las calles a las cinco de la madrugada para despertar a la gente y que fueran al encierro (que era a las seis). La encargada de iniciar la tradición fue la banda de la casa de misericordia, otra insigne institución fundada en 1706 y que hoy en día es la que organiza la feria del toro además de ser la titular de la actual plaza de toros inaugurada en los sanfermines de 1922.
Las dianas son el punto y final para trasnochadores y la nota inicial para quienes madrugan. Una mezcla de euforia colectiva de grupis de primera línea, con la emoción de saberse las letras de las canciones, junto con quienes sí se acaban de duchar y se dejan contagiar por la riada. No hay normas excepto no empujar a los sufridos músicos que milagrosamente suenan rodeados de la marabunta que oxigena todos los músculos del cuerpo. Ni spining ni zumba ni pilates. Son los 45 minutos más liberadores de calorías, estrés y libera-taras mentales posibles.
Son cuatro las dianas básicas, La 1 la 2 la 3 y la 4. Marchas militares arregladas por el antiguo director Silvano Cervantes.
La uno sería la de «patrones cabrones, más extraordinarias, que ya no nos llega, más que al día seis…»
La dos, la la la la la la, la la la la la la, la la la la la la (etc)
La tercera, «el que se levante para las seis, delante los toros correrá, san Fermín que todo lo ve, le bendecirá…»
La cuarta, «todos los curas por sanfermín, a echar un tinto vienen aquí..»
Y en mientras tanto los gritos grupis de fans de rigor «ésa ésa ésa, es la Pamplonesa».
Y quizá que en estos tiempos ¿aciagos y oscuros? haya que añadir otra estrofa:
Levántate pamplonica.
defiende tus tradiciones,
mira no se te haga tarde
y acaben en pobre de mí,
¡Viva san Fermín!
