Recientemente el Ayuntamiento de Pamplona ha aprobado un Plan Especial de Actuación Urbana (PEAU) para convertir un antiguo edificio de Telefónica en edificio de 16 alturas con Civivox (tanto tiempo solicitado por el barrio) para San Juan con vistas de terminarlo entre 2029 y 2030. El número de plantas doblaría a los edificios más cercanos creando 56 viviendas.
A los vecinos no les hace gracia la idea porque perderían unas dos horas de sol en los meses de diciembre y junio, aunque con el retranqueo de la fachada es posible reducir la pérdida de sol a la mitad. El ayuntamiento intenta justificarse con el retranqueo, el número similar de alturas de la vecindad, anunciando un gimnasio y el Civivox, demandado en el barrio por tanto tiempo.

¿Qué quieres que te diga? Si el ayuntamiento está intentando dar salida a la amplia demanda de vivienda y encima pone de su parte proporcionando un centro cívico y reduciendo el impacto a la mitad de horas de sombra prevista, creo que no hay razón de peso para impedir que se creen estas viviendas, sin importar el color político del ayuntamiento.
Por supuesto que tiene que haber unos límites y que el bien común no justifica que se construya a dos metros de tu edificio, pero ya se ha mencionado la imperiosa necesidad de crear vivienda, priorizando quienes no tienen. No todo vale, pero sí que hay que hacer algún sacrificio.
En Sarriguren veo quejas de que el gobierno de Navarra les quiere imponer construir pisos que no vayan a tener los servicios para los mismos y luego recaigan en su ayuntamiento. Me parece estupendo que se hagan servicios a la par que las viviendas necesarias, pero no me parece correcto de que se queje de que se queje de que otros entes o políticos no entiendan la realidad local. Me parece de lo más egoísta por parte de Sarriguren cuando hay una crisis de escasez de vivienda.

Yo me considero un afortunado por tener una vivienda solo para mi familia, pero hay miles de personas que viven apretujadas bien adultos en casa de sus padres o más de una familia en un mismo piso. No es solo cuestión de que sea cara la vivienda, que también, sino que no hay viviendas. No suficiente para toda la población que tenemos.
Los servicios públicos ya están colapsados en todas partes de todas formas. La prioridad es sacar del atolladero a miles de personas que están malviviendo hacinados o sin proyecto de vida emancipados. Mientras tanto los insolidarios se quejan de que van a perder menos horas de sol o que el colapso de los servicios vaya a repartirse. Pero ellos ya tienen donde vivir.
De acuerdo, que a la vez que construyan suban el número de plantas a los centros de salud y a otros edificios dotacionales…, pero que se permita construir ya las viviendas. Que empiecen a construir los pisos y que a la vez mejoren los servicios para los habitantes actuales y los que instalen.

Con el crecimiento de Sarriguren va a suceder el problema de Ripagaña de dividirse la urbanización entre varios ayuntamientos. Si va a suceder eso y el ayuntamiento del Valle de Egüés está preocupado por sus finanzas, la solución vuelve a ser la que se lleva diciendo reiteradamente en distintos ámbitos: Que sean absorbidos por Pamplona. Y así Pamplona empezará a no tener escasez de terrenos y se abaratará construir considerablemente. Y a la vez los servicios de Sarriguren o de cualquier localidad también estarán bien asegurados.
Y en cuanto a la propuesta de Zubieta de convertir algunas de su 178 bordas en viviendas, estamos en las mismas, pues a falta de viviendas, hay que flexibilizar la normativa ya sean ardibordas (bordas de ovejas o pastor), pajares, antiguos negocios…
Aritz Lizarraga Olascoaga