La isla de Cristina Ibarrola

Cristina Ibarrola ya tiene todo el poder formal en UPN, como presidenta del partido y candidata a la presidencia del gobierno foral. Era por otro lado lo previsible hace tiempo, era la persona que venía aglutinando mayores consensos dentro de la formación y que gozaba además del beneplácito de quienes ya ostentaban los principales cargos en el partido. Esto por otro lado significa que estamos ante una línea continuista del esparzismo. Es más, casi podríamos decir que nos encontramos ante una línea continuista del sanzismo y por tanto del quesitismo. “Más PSN, más Navarra. Sin duda”. Y así hemos llegado a donde estamos en este momento. En realidad peor, la apuesta de Esparza e Ibarrola consiste en realidad en meterle una k al queso e incluir a Geroa Bai además de al PSN en la ecuación.

Podría pensarse que Cristina Ibarrola es un poco la María Guardiola de UPN, sólo que el mapa político foral es más complicado que el extremeño. En su discurso al ser elegida candidata, Ibarrola cargó por un lado contra el gobierno actual, y por otro contra la ola de “partidos populistas” que están recabando en forma de votos buena parte del descontento popular. Ni unos, ni otros, podría pensarse que es el mensaje inicial. Lo que pasa es que no es ese el mensaje real. El mensaje real es los otros no pero los unos sí. La UPN actual, de la que Ibarrola es exponente, es la que se sienta en secreto en Madrid con Cerdán y Arizcuren para pactar la reforma laboral, esa reforma cuyo efecto más discernible es ocultar un millón de parados en las estadísticas del gobierno. UPN no rechaza un pacto con el PSOE actual, es el PSOE actual el que rechaza un pacto con UPN. La UPN de Ibarrola no ve el momento de que caiga Sánchez para pactar con el PSOE post sanchista, dando por hecho de que será ese centenario PSOE “bueno” que conecta a Largo Caballero, el Lenin español, con Pedro Sánchez pasando por Zapatero.

Por si eso no fuera bastante malo, la política de pactos de UPN incluye a Geroa Bai en el nuevo kesito. No es que lo digamos nosotros, es que lo dice UPN. Ibarrola se ha negado ha explicar sus posibles pactos y ha dicho que los pactos se hacen después de las elecciones, pero eso es pedir que te voten ocultando tus intenciones. Democracia por el contrario es que la gente elija lo que vota. Por otro lado para saber lo que piensa Ibarrola y la actual UPN basta hacer una línea uniendo los puntos. No hay aritmética de gobierno sin el PSOE, se puede hablar con todos menos con VOX y con Bildu.

En realidad suerte tiene UPN de que el PSOE la rechazara o ahora estaría implicada en toda la trama Cerdán, negando los hechos, llamando bulos a las informaciones, persiguiendo a los medios libres, perjurando por la transparencia y normalidad de la adjudicación en Velate y asegurando que las tarjetas black de Servinabar eran lo mejor desde el pan de molde.

Hace mal Ibarrola al comprarle el marco a la izquierda. Haría bien la presidenta de UPN en no caer en los mismos errores que Guardiola y no descalificar a aquellos con los que quizá va a tener que pactar mañana. Antes de que llamaran fascista a VOX te llamaban fascista a ti, preguntate si con igual fundamento. No le reconozcas a la izquierda la capacidad de determinar quién es demócrata, machista, xenófobo, xilofonista u homófobo. Mira más bien lo poco demócratas que son ellos.

Cristina Ibarrola espera que la ola de cambio que recorre España no llegue a Navarra. En una entrevista ya ha declarado que su intención es que Navarra sea “una isla” frente a esa oleada de cambio. Su propósito por tanto una vez más queda claro que es gobernar con el PSN y con Geroa llegado el caso. Ibarrola espera que la ola de cambio que no quiere que llegue a Navarra haga sin embargo caer a Sánchez, para pactar con el postsanchismo el reparto de la isla. Es una propuesta tristísima.

Obviamente no puedes cambiar nada de lo hecho por los anteriores de la mano de los anteriores. No vas a desmantelar todo lo hecho por el PSN y Geroa de la mano de PSN y Geroa. La primera consecuencia de la política de pactos de Cristina Ibarrola sería la consolidación de todo lo hecho durante estos últimos 11 años por PSN y Geroa. Ibarrola ha hablado de que quiere cambiar la fiscalidad, o tomar medidas en vivienda para agilizar la burocracia, acabar con las zonas con precios intervenidos y tener “tolerancia cero con okupas e inquiokupas”. Pero eso, ¿con quién lo va a consensuar Ibarrola, con los socialistas y Geroa Bai? A programas como Skolae o al adoctrinamiento en la ideología de género, ¿se va enfrentar o se va a sumar con socialistas y Geroa bai? ¿Va a recuperar la libertad de escoger dignamente la asignatura de religión con socialistas y geroa? ¿Va a ofrecer alternativas al aborto de la mano de socialistas y geroa? ¿Va a acordar con PSOE y gbai una reforma fiscal mejor de la que podría pactar con PP y VOX? ¿Va a recuperar la libertad y no discrminación lingüística de los castellanoparlantes de la mano de geroa? ¿Va a frenar la inseguridad de la mano de los mismos que la están exacerbando con sus políticas de inmigración? ¿Va a sacar de los Presupuestos a todos los chiringuitos de la izquierda y el nacionalismo de la mano de la izquierda y el nacionalismo? ¿Va a defender a los ganaderos y agricultores navarros apoyándose en partidos que apoyan Mercosur, el Pacto Verde y la Agenda 2030? ¿Apoya todavía UPN la agenda 2030?

Llegamos así al problema fundamental de UPN y es que no aspira a cambiar el mapa electoral sino a gestionarlo. ¿Por qué sube VOX y los demás no? Porque VOX al menos tiene propuestas e ideas alternativas. UPN aspira a renegociar el reparto de las manzanas en vez de plantar más manzanos, por eso nunca recoge más manzanas. No quiere más diputados teniendo más votos sino pactando con otros paridos. Igual que buena parte del PP, por otra parte, sólo aspira en todo caso a ganar voto socialista, cosa que además no sucede o sucede con cuentagotas. No quieren votantes convencidos de lo suyo sino descontentos de lo otro. El problema de intentar crecer no convenciendo de lo tuyo a los votantes del otro lado es que son votantes de un solo uso. Una vez logrado el cambio van a volver a su lado del muro porque no querían un cambio de ideas, sólo de personas, y era sólo eso lo que les ofrecías y por eso por lo que no dabas la batalla en el terreno de las ideas. Como sabes que no los has convencido, intentas gobernar para ellos y vives pendiente de intentar no perderlos, con lo que no puedes llevar a cabo ningún cambio, no obstante lo cual vas a acabar perdiendo su voto y van a volver a su zona en cuanto cambien las caras al otro lado del muro.

Decíamos hace unos días que los partidos populares en toda Europa han sufrido ya el sorpasso de otros partidos de la derecha por haberse sumado a la teoría del cordón sanitario. Todos los partidos de derechas que se han sumado al cordón sanitario han acabado sobrepasados. UPN lleva estancada desde que vive empeñada en gestionar un escenario minoritario en vez de convencer a la gente y cambiar el equilibrio de bloques. Efectivamente es muy difícil hacer cambiar a la gente de ideas, sobre todo si ni lo intentas. Las propias imágenes que escoge UPN para describir su política lo dicen todo sobre este estancamiento. En 2015 eran el “rompeolas” frente al nacionalismo, con el resultado sabido. Ahora dice Ibarrola que son “una isla” para frenar el auge del populismo, que así es como cayendo en el marco de la izquierda llama UPN a la subida del voto de la derecha. Nunca te puede ir bien si de entrada decides ser un rompeolas, una isla o una fortaleza, que son realidades estáticas. Nunca puedes avanzar si tu política sólo es resistir. De hecho tampoco resiste nadie cuya estrategia es sólo resistir en un mundo donde la realidad avanza. O le pones unas ruedas a tu fortaleza o te quedas fuera del campo de juego. No avanzas porque te limita tu propio muro, tu propia Línea Maginot, tu propio cordón, tu propio foso o la propia islita que te has construido en tu novela de política-ficción.

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