Sánchez sabía

El escándalo del día, y no el único, son las filtraciones a Sánchez del expresidente de la Audiencia Nacional, por las que el gobierno sabía todo lo que se estaba cociendo en esa instancia judicial. El expresidente de la Audiencia Nacional era un auténtico informador del PSOE. La politización de la Justicia es precisamente esto. No hay secreto ni Justicia si puedes nombrar tú mismo al que te tiene que juzgar. La descolonización política de la Justicia es por tanto una prioridad nacional.

Ayer mismo también conocíamos, por boca del propio Abalos, que Sánchez también sabía que la UCO estaba investigando a Koldo García, que la filtración probablemente le llegó a través de la Fiscalía General que depende del gobierno, y que en cuanto Sánchez se enteró de la investigación lo que hizo fue pasarle el chivatazo a Abalos. Cuando acusaban al PP de tener a la UCO a sus órdenes porque sabía lo que iba a salir, la verdad es que Sánchez también lo sabía, la diferencia es que Sánchez a lo que se dedicaba es a intentar pararlo.

En un momento en que todos deberíamos ser plenamente conscientes de hasta qué punto el estado de derecho pende en este momento de una Justicia independiente, cabe recordar el acuerdo de Casado con Sánchez para renovar el Tribunal Constitucional, dicen las malas lenguas que a cambio de información reservada que le permitiera a Casado acabar con Ayuso. Retrospectivamente, jugada maestra de Kasparov. Pero es que no tenemos más que retroceder hasta junio de 2024, ya con Feijóo, para tropezar de nuevo con el colaboracionismo del PP en la politización de la Justicia y la colonización de los tribunales. Hace ahora ya más de un año que el PP acordó con Sánchez una renovación del CGPJ que cambiaba una mayoría “conservadora” por un reparto paritario. A cambio, el PP obtenía el compromiso, o eso nos vendió, de que de ese nuevo CGPJ saldría en 6 meses una reforma legal en línea con Europa para despolitizar los futuros nombramientos. Ha pasado un año y hace muchos meses por tanto que es evidente que Sánchez le volvió a tomar el pelo a Feijóo. El PP, después del TC, renunció a la mayoría conservadora CGPJ frente al sanchismo a cambio de nada. Esto no lo recuerda nadie porque lógicamente no lo van a recordar los medios de izquierda, pero tampoco los que giran en órbita alrededor del PP.

¿Cómo hemos podido llegar tan lejos en lo tocante a corrupción y cómo hemos podido quedar tan indefensos ante la deriva totalitaria del posible capo de una trama corrupta para garantizar su impunidad? Lo uno por lo otro. Cuando la Justicia no es independiente, ni la Fiscalía, ni la Policía, ni la prensa, se deja de hecho al gobierno en una situación de impunidad. Y si se deja al gobierno en una situación de impunidad, ¿alguien se extraña de que la tentación sea muy fuerte para robar? Pero eso no es lo peor. Sentirse impune para robar es sólo la consecuencia de sentirse al frente de un poder casi absoluto. Robar ni siquiera es por tanto la causa del problema ni la peor consecuencia. Lo peor es haber perdido casi la libertad y haber dejado tanto poder en manos del gobierno que su abuso resulte ahora muy difícil de revertir. Los casos de corrupción y la dificultad de sacar a Sánchez de la presidencia simplemente nos están dejando ver la crudeza de la realidad.

Puede parecer que las constituciones y las leyes son limitaciones a la libertad de los ciudadanos, y efectivamente lo son, pero al mismo tiempo y sobre todo son limitaciones al gobierno. Si el impuesto según la ley es el 25%, el gobierno no puede cobrar el 35%. Si la Constitución prohíbe los indultos generales, el gobierno no puede otorgar una amnistía. El problema es que si el gobierno controla los tribunales, particularmente el TC, la Constitución deja de decir lo que dice para pasar a decir lo que el TC dice que dice. Naturalmente el TC dice lo que diga el gobierno. Lógicamente el TC puede coincidir con el gobierno en un estado de derecho. El `problema es que el TC coincida con el gobierno después que a los miembros del TC los elija el gobierno. El problema por tanto es que el TC no pueda no coincidir con el gobierno. Estamos en ese punto.

En la situación actual, seguramente todos pensamos que ojalá pudiéramos estar más seguros de la independencia de los jueces, los policías o los periodistas. Pasemos entonces de los deseos a los hechos. Pensemos en cómo quitar poder al gobierno, mejorar la división de poderes y garantizar el sistema de contrapesos de poder en el estado. Por otro lado, ¿cuál es la lógica de que habrá menos corrupción cuanto mayor sea el estado, más decidan los políticos sobre todo y más dinero manejen? A lo mejor hay que darle una pensada al asunto. Lo que en todo caso debemos tener claro a estas alturas es que un marco legal pensado para santos no vale para nada. Es decir, los límites legales deber servir para el caso de que lleguen al poder tiranos, psicópatas y ladrones. O el sistema es a prueba de malvados, o no sirve para nada. Si vives en un sistema que no es a prueba de tiranos, es cuestión de tiempo que aparezcan los tiranos, igual que es cuestión de tiempo que el mosquito tigre entre en una ventana sin mosquitera.

La desarticulación del sanchismo, por otro lado, no va a poder hacerse de la mano de los sanchistas como todavía cree buena parte del PP, y es de temer que la parte del PP que manda en el PP. Las alternativas para este país no pueden ser que gobierne el PSOE con la extrema izquierda o que gobierne el PSOE con el PP. O sea, las alternativas no pueden ser que el PSOE gobierne con unos socios u otros. Esa alternativa es no haber alternativa. No se puede hacer una política alternativa al PSOE si el PSOE siempre está decidiendo el gobierno. El PSOE de Sánchez es por otro lado el maravilloso PSOE que algunos pensaban que llegaría después de Zapatero. El PSOE después de Sánchez no será seguramente mejor que el PSOE de Sánchez. Tampoco olvidemos toda la corrupción del PSOE en tiempos de Felipe González o que ya el PSOE de Felipe González fue el que inició la colonización de la Justicia. La alternativa al PSOE es otra cosa que no sea el PSOE. No se puede desmantelar la política del PSOE o intentar una política alternativa al PSOE de la mano del PSOE.

Como reflexión final y en línea con lo anterior, a estas alturas está bastante claro que la amenaza de la extrema derecha es una cosa que la izquierda se ha inventado para robar y abusar del poder. El sanchismo es básicamente el proyecto de dos socios de Servinabar para hacerse ricos llegando al poder. Para llegar al poder y robar a manos llenas había que pactar con Bildu y con Puigdemont. Para justificar el pacto con Bildu y con Puigdemont había que inventarse una supuesta amenaza de la extrema derecha. Mejor un gobierno con Bildu que un gobierno de extrema derecha. Mejor un gobierno que mienta que un gobierno de extrema derecha. Mejor un gobierno que robe que un gobierno de extrema derecha. Mejor un gobierno que no sea democrático que un gobierno de extrema derecha que amenace la democracia… En España sin embargo no existe la extrema derecha. No hay partidos neonazis fascistas que sean significativos en España. El PP no es que no sea extrema derecha, es que casi se puede ser maoísta estando a la derecha de Feijóo, Sémper, Gamarra o Pons. Hay tanto espacio entre el PP y la extrema derecha que entremedio cabe VOX y, antes de llegar a la extrema derecha, todavía cabrían las 250.000 viviendas de Pedro Sánchez y siete partidos más.

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