Rufián es el nuevo mesías de la izquierda. Desde luego es lo que se cree el pobre Rufián. Se dice que la soberbia es el mayor punto débil de los mejores, parece que además también es el de Rufián. No se da cuenta Rufián de que es una marioneta de Pedro Sánchez, igual que en su momento Yolanda Díaz. Lo que pasa es que la líder de Sumar ya es un cádaver político achicharrado, como antes de ella los líderes de Podemos. El punto amo necesita sacar un nuevo conejo de la chistera y parece que pueda ser Rufián, aunque no se de cuenta Rufián que realmente se cree el Mesías. Sorprende de todos modos el recorrido de este personaje que se iba a ir del Congreso en 18 meses hace 120 meses, y que de apoyar un golpe de estado independentista en Cataluña vuelve ahora como Mesías para salvar España.
Varias cosas:
— Gabriel Rufián (@gabrielrufian) February 9, 2026
1) Quien no vea que hay que hacer algo o no ve bien o ya le va bien que no lo haya.
2) Lo que viene no se para con siglas, se para con pueblos.
3) Los tuits, artículos o especulaciones contra mí no van hacer que PP y VOX dejen de sumar 200 diputados.
4) Creer…
Antes de nada consideremos si la candidatura de Rufián tiene sentido desde un punto de vista aritmético. Efectivamente lo tendría, hasta cierto punto. A nadie se le escapa que dividir la oferta frente al rival ayuda a perder escaños. Hemos pedido a la IA que simule el resultado de las elecciones en Aragón si a la izquierda del PSOE, sea lo que sea eso, sólo hubiera habido una candidatura liderada por Rufián. Efectivamente en ese escenario la izquierda hubiera obtenido 4 diputados más, aunque eso no le hubiera servido para ganar habida cuenta que el bloque de la derecha tuvo el 54,88% de los votos frente a sólo el 42,69% del bloque de la izquierda. Eso sí, la operación podría tener sentido aritmético en unas generales donde en muchas circunscripciones se reparten por ejemplo sólo 5 escaños. En estas circunscripciones pequeñas, como Navarra, se penaliza al bloque más fragmentado. Por tanto la idea de impulsar a Rufián no la impulsa Moncloa porque sí, igual que antes impulsó la de Sumar integrando a Podemos. Hay una lógica electoral detrás. Obviamente puede no bastar para ganar, pero aritméticamente es más beneficioso ir juntos que separados aunque sea detrás de Rufián.

Nótese sin embargo que hasta ahora hemos hablado sólo de que la candidatura de Rufián tiene sentido desde el punto de vista aritmético, ¿lo tiene también desde el punto de vista político? Es decir, sobre el papel podemos atribuirle a una candidatura de Rufián todos los votos de la Chunta, o los de Sumar, o los de los descontentos del PSOE, o los de Bildu, ¿pero es eso real? ¿Efectivamente iba a votar a Rufián toda la gente que vota a Bildu o a Sumar o al BNG? ¿No es la cuadratura del círculo? Lo que te haría viable para un votante de Bildu o de la propia ERC. ¿no te hace automáticamente inviable para un votante de Algeciras?
Rafa Latorre, sobre la candidatura nacional de Rufián: "Él ve a uno de Algeciras como extranjero en Cataluña, pero pretende que le vote pic.twitter.com/uFHf31VW6J
— La Brújula (@BrujulaOndaCero) February 10, 2026
Es evidente que existe una contradicción absoluta entre el Rufián independentista catalán, en cuyo carácter insiste, y el Rufián mesiánico a nivel nacional. Le estaría pidiendo el voto a la gente en toda España mientras intenta destruir España. Le estaría pidiendo el voto a la gente de fuera de Cataluña mientras negociaba una negociación autonómica que beneficia a Cataluña y perjudica al estado central y al resto de España. En todo aquello en que hubiera un conflicto de intereses entre Cataluña y el resto, Rufián convertiría a sus votantes de fuera de Cataluña en votantes de segunda. Bajo estas premisas no tiene sentido un candidato con aspiraciones nacionales y a la vez independentista.
Gabriel Rufián sobre una posible alternativa en la izquierda de España: "Soy catalán e independentista, pero por lo que sea, porque me lo pide el cuerpo, me parece que la clase trabajadora es la misma en Cornellà que en Vallecas".#Mañaneros11F https://t.co/Wf6phS340e pic.twitter.com/E04e7T1nOV
— RTVE Noticias (@rtvenoticias) February 11, 2026
Desde luego hasta la propia ERC ha deslegitimado a su diputado y anuncia que no concurriá bajo las siglas de una candidatura de Rufián. Tampoco lo harán Bildu ni el BNG. Hay fusiones que tienen sentido y otras que no. El PP y VOX ya parece bastante claro que suman más por separado que juntos. De todos modos tampoco es que ERC se pueda poner muy exquisita con la pureza de sus siglas. A fin de cuentas ha concurrido a unas elecciones generales bajo las siglas de ERC hasta Ramón Franco, el hermano de Franco.
BNG, ERC y Bildu dejan solo a Rufián en su órdago por la unidad de la izquierda.
— El Confidencial (@elconfidencial) February 9, 2026
El portavoz republicano recibe un varapalo una semana antes de su charla con Emilio Delgado a pesar de sus buenos números en el CIS y en medio de conversaciones
https://t.co/Mj2Jl8qkqe
La candidatura de Rufián se enfrenta además a un problema fundamental, y es que no es lo que la sociedad española está demandando sino justo lo contrario. El electorado no esta pidiendo más inmigración, más okupas, más amnistías, más etarras en las calles, más autodeterminación, más impuestos, más censura, más sanchismo y más corrupción blindada, que es todo lo que puede ofrecer Rufián lo mismo en Algeciras que en Cornellá.
El CIS apunta que Rufián tiene cuatro veces más tirón entre los valencianos que Yolanda Díaz
— Hèctor Sanjuan (@HectrSanjuan) February 11, 2026
El 8,6% de los encuestados lo quiere como presidente del Gobierno, por el 2,2% que logra la líder de Sumarhttps://t.co/tybTt5TdcF
La respuesta a lo que demanda la sociedad española no es Rufián. Rufián se está creyendo un mesías, volviendo al principio, sólo porque ha escuchado los cantos de sirena que le llegan denominándolo así desde el CIS o La Resistencia, o sea desde Moncloa, que por cierto es lo que delata que se trata de una maniobra de Sánchez para sacar un nuevo conejo de la chistera después de haber achicharrado a todos los anteriores para evitar un trasvase de votos a la abstención o al otro lado del muro. Por cierto, en Aragón no ha hecho falta que subiera la abstención para que la derecha arrasara, evidenciando una vez más que la derecha no gana sólo a costa de dejar de votar las izquierdas.

En este sentido, por el contrario, hay que considerar que las encuestas elevan las proyecciones de voto de la derecha frente a la izquierda a más del 50%. Pero es que además al PNV o Junts habría que considerarlos también partidos más o menos de derechas, sólo que subordinan sus políticas a sus objetivos independentistas. Por eso a Sánchez ya ahora antes de unas nuevas elecciones generales no les salen las cuentas. No existe una mayoría social progresista. Ya en la actualidad no hay una mayoría izquierdista en el Congreso. La izquierda está aplicando políticas izquierdistas ultraradicales con una mayoría impostada y comprada. Si en unas próximas elecciones al voto de la derecha nacional le sumas Junts y PNV, la derecha puede irse al 55 o al 60% del voto. Pedro Sánchez impulsa la candidatura de Rufián sólo para que Rufián vuelva a apoyar a Sánchez y Sánchez siga en el poder, pero eso igual que lo ve Sánchez lo ve todo el mundo: votar a Rufián sería lo mismo que volver a votar a Sánchez. Rufián como candidato también puede servir de hecho para movilizar todavía más a la derecha. Presentar a Rufián por Burgos puede ser el empujón final que necesita la derecha no sólo para desbaratar al sanchismo, sino para conseguir unos resultados históricos.