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Ya nadie parece recordarlo, pero a finales de abril hubo un gran apagón en España. Que sea un asunto que no se recuerde le viene muy bien al gobierno, porque nadie te pide explicaciones de algo que nadie recuerda. La mejor respuesta política a un buen apagón energético es un buen apagón informativo. Nos dijo el gobierno que las causas del apagón habría que estudiarlas, y al parecer había que estudiarlas durante todo el tiempo necesario hasta que el apagón se olvidara. Esto segundo no lo dijo, pero es lo que está haciendo. El caso es que al gobierno la estrategia le está funcionando. No ha aportado explicación alguna sobre las causas del apagón y el asunto ya se ha olvidado. Como tantos y tantos asuntos.
🔴 Pedro Sánchez: "Todavía no tenemos información concluyente sobre los motivos de este corte, por lo que pido a la ciudadanía que se informe por los canales oficiales. Es mejor no especular, no descartamos ninguna hipótesis"https://t.co/XAIVy3ql6F pic.twitter.com/DE1QRL7PPi
— Cadena SER (@La_SER) April 28, 2025
Lo que sí resulta llamativo desde hace meses es alguna no noticia que no se ha publicado. Es decir, antes del apagón hubo una notable sucesión de titulares en distintos medios presumiendo del elevado porcentaje del mix energético español que iban alcanzando las energías no renovables. Claramente se trataba de ir normalizando el objetivo de una energía 100% renovable. ¿Dónde están ahora esos titulares? ¿De repente tras el apagón hemos dejado de avanzar en el porcentaje de renovables en el mix energético? ¿Qué nos indica este hecho?

Lo que tenemos por el contrario es otro tipo de noticias, bien es cierto que no demasiado repercutidas, como que desde el gran apagón España está “desperdiciando” un 10% de la energía renovable que produce. ¿Cuál es la razón? Pues que esa energía no se puede meter en el sistema porque desde el apagón se está siendo más prudente con el mix energético y el porcentaje de renovables.

En el sistema eléctrico hay que casar permanentemente en tiempo real la producción de energía con el consumo, ajustando la oferta y la demanda, para evitar que el delicado el sistema colapse por exceso o defecto de revoluciones, por hablar de algún modo. Cuando se produce una saturación, el sistema se apaga para evitar un daño permanente. Naturalmente el sistema dispone de cortafuegos para evitar un fallo total en cascada, pero a la vista está que no tenemos los suficientes cortafuegos y que esos cortafuegos caen cuando se juega al límite con el sistema, igual que los sistemas de seguridad de un coche no evitan un accidente si insistimos en pasar por una curva cada vez más deprisa. Para casar la oferta y la demanda eléctrica, por otro lado, tenemos que las renovables son energías intermitentes y que no se pueden obtener a demanda, frente a las convencionales (gas, hidraúlica, nuclear) que sí son constantes y sí se pueden obtener en cada momento a demanda digamos que girando una rueda o moviendo una palanca. Además las energías convencionales tienen inercia para sostener una caída puntual del suministro de energía. Todo sugiere que el apagón de abril fue consecuencia de una falta de inercia, por exceso de renovables, en una situación crítica. De este modo, si se produce más energía renovable de la que resulta prudente introducir en el sistema, como tampoco puede almacenarse, sencillamente se desperdicia la capacidad de generación que tenemos.

Siempre se ha dicho que para entender a alguien hay que ver lo que hace y no lo que dice. En el caso del gobierno sanchista es que directamente carece de sentido atender a nada de lo que dice porque todo es propaganda, falsedad y evasión de la responsabilidad. Lo que hace el gobierno sí resulta por el contrario significativo. Puede que el sanchismo no nos diga por qué fue el apagón, pero vemos qué ha cambiado y de qué cosas ha dejado de presumir tras el apagón. Eso vale tanto como una explicación. Lo que se ha cambiado es lo que causó el apagón, aunque no se diga. No se sabe por qué se salió de la curva, pero ahora pasa con el coche a mucha menos velocidad.