A Boris Izaguirre le encanta pagar impuestos. Izaguirre, en una entrevista para The Objective, declara que “a mí me encanta pagar mis impuestos” y que “a mí como ciudadano, me parece realmente un deber cumplido poder pagarlos”. Izaguirre se suma así a cierto consenso impuesto por el discurso dominante en España y a la amplia lista de personas conocidas que se manifiestan en este sentido, desde presentadores o actores hasta ganadores de concursos de todo tipo. Es políticamente correcto decir lo feliz que te hace pagar impuestos. Es impensable decir como figura pública que detestas pagar impuestos, o públicamente serías crucificado.
EL RINCÓN DE ESPE | Boris Izaguirre: «Me encanta pagar impuestos, me parece un deber cumplido».
— THE OBJECTIVE (@TheObjective_es) September 8, 2025
🎙️ Entrevista de Esperanza Aguirre (@EsperanzAguirre).https://t.co/c9RupiUDYu
El entusiasmo genérico por pagar impuestos, de entrada, no tiene sentido. ¿Dónde está el límite al entusiasmo? ¿En el 40%? ¿En el 55%? ¿En el 80%? Si pagar impuestos en en sí mismo un bien entusiasmante, y cuantos más impuestos más satisfacción, entonces lo más encantador que podemos hacer es pagar impuestos del 100%. El gobierno nos estaría impidiendo estar plenamente satisfechos cobrándonos impuestos de menos del 100%. Por otro lado, a nadie se le prohíbe donar al gobierno todo el dinero que quiera. Si a Boris Izaguirre u otro cualquiera le parece poco lo que le paga al gobierno obligatoriamente, puede regalar al gobierno todo el dinero que quiera por encima de esa cifra obligada. No le van a poner ningún problema en Hacienda. Sin embargo este es un hecho completamente inusual, por no decir inusitado. ¿Por qué los famosos encantados con pagar impuestos y con las subidas de impuestos no donan más dinero que el que Hacienda les exige? ¿O casualmente el gobierno fija los impuestos justo en el límite donde dejarían de estar encantados? Y entonces, ¿por qué siguen estando encantados cuando el gobierno sube aún más los impuestos? Y si el gobierno bajara los impuestos, ¿se llevarían un disgusto? ¿Regalarían voluntariamente entonces sí lo que el gobierno les cobrara de menos? ¿O sea lo que sea lo que exija el estado les parece todo siempre estupendo?
De las 5 horas que estuvo Carlos Alcaraz partiéndose el hígado, 2 y media son para Hacienda.
— Natalia Pastor (@NataliaPastor) June 10, 2025
Luego, si se van a vivir a Andorra o a Suiza y ponen el grito en el cielo y los llaman "patriotas de pulsera".
Son unos golfos. Nos roban. pic.twitter.com/cg6aE8oda5
Gracias a lo público, gracias a lo público, gracias a lo público… Gracias a lo privado podemos pagar lo público
Que el estado se quede el 30%, el 50%, o el 100% de lo que ganamos no es por lo demás un hecho neutral. En realidad, el dinero público no existe. El dinero público es meramente dinero privado que el gobierno ha extraído a los ciudadanos. Si no hay una sociedad próspera generando riqueza, no hay tampoco dinero público. Por eso el comunismo no funciona. Unos impuestos del 100% desincentivan totalmente el esfuerzo, el riesgo, el trabajo o la cualificación. ¿Para que formarse más que el vecino, dedicar al trabajo más tiempo que el vecino, esforzarse más, hacerlo mejor o arriesgar más si total te lo van a quitar todo y el resultado va a ser el mismo del que no se esfuerza, no arriesga, no estudia y se dedica a ver cómo trabaja el de al lado? El comunismo incentiva dar lo menos posible de uno mismo lo cual aboca a la parálisis y la ruina como resultado colectivo.
📈 La Curva de Laffer explicada fácil 🎢
— Duran | El Man de Los Impuestos (@duranwealth) September 6, 2025
A propósito de la reforma tributaria, explicamos la curva de forma simple:
Con 0% de impuestos, el Estado no recauda nada.
Con 100% de impuestos, tampoco recauda nada (nadie trabajaría/invertiría para entregar todo).
Entre esos… pic.twitter.com/scFzNfZ5Sd
Por supuesto este efecto pernicioso de desincentivar el esfuerzo o la inversión no empieza al llegar al 100% de impuestos, o sea la incautación total de los ingresos, sino muchísimo antes de esa frontera. No queda ningún país en el mundo con un estado del bienestar fuerte sin un sector privado correlativamente fuerte para poder mantenerlo. La fortaleza del estado del bienestar que puedas ofrecer será sólo el reflejo de la fortaleza del sector privado que puedas generar. Si por otro lado incentivando a los cocineros eres capaz de cocinar una tarta de 10 kilos, quedándote en el 30% de la tarta recaudarás mucho más que si sólo eres capaz de producir una tarta de 2 kilos, aunque te quedes el 50%. Los países que en vez de centrarse en hacer crecer el tamaño de la tarta se centran en hacer crecer el trozo de tarta para el gobierno acaban todos en el más rotundo fracaso. ¿Por qué la tarta española no crece en términos reales hace años a pesar de lo contento que vive Boris Izaguirre pagando impuestos?
A Oscar Puente también le encanta que Boris Izaguirre pague impuestos
El siguiente paso lógico es preguntarse cómo se gestiona el dinero de los impuestos. Cuando Boris Izaguirre dice que le encanta pagar impuestos, quizá es que siente que el gobierno ya no puede gestionar mejor el dinero de sus impuestos. ¿Alguien aparte de Boris Izaguirre cree sin embargo que la gestión del gobierno del dinero público es ya inmejorable? Y si resulta que el gobierno gestionando mejor podría hacer con 80 euros lo que hace con 100, ¿cómo va estar contento el ciudadano que paga impuestos con que le quiten 100 en vez de 80? El gobierno, por su parte, ¿para qué va a gestionar mejor en vez de darle una alegría a Boris Izaguirre cobrándole más impuestos? La alegría de pagar impuestos incentiva la mala gestión.
Puente monta un gimnasio de 100.000 euros en la sede de Transportes para "mejorar el rendimiento" de sus funcionarios
— Pablo Haro Urquízar (@pabloharour) September 8, 2025
¿Y por qué cojones no se lo pagan ellos fuera del trabajo?https://t.co/2UHCl3dVnP
Grandes partidas del presupuesto público, por otro lado, se dedican actualmente a gasto puramente ideológico, a sufragar plataformas, organizaciones y entramados de activistas financiados meramente por su afinidad ideológica. No sólo se trata de pagar gastos no esenciales del estado, o que los gastos esenciales se gestionen mal, sino financiar chiringuitos ideológicos, empezando por la milmillonaria RTVE, que repugnan y ofenden a la mayoría de los contribuyentes que los están sufragando. Todo esto por no hablar de la corrupción.
Víctor de Aldama: “He llegado a pagar a Koldo y Ábalos 2 o 3 millones de euros”. pic.twitter.com/HZAFRs0Qnd
— Antena 5 Radio (@a5radio) September 9, 2025
Tal vez debería haber en el IRPF una casilla para que quienes la marquen, si piensan que están pagando pocos impuestos, paguen un 10% adicional al gobierno, y que el 10% de todos los que marquen esa casilla se deduzca de todos los que no marquen esa casilla. Estaría bien después de cada campaña del IRPF comprobar cuánta gente hay realmente entusiasmada con los impuestos que paga y que quiera todavía pagar más impuestos. Lo mismo Izaguirre se quedaba solo. Es más, lo mismo ni Boris Izaguirre a la hora de verdad quería aumentar su contento pagando aún más impuestos.