Resulta significativo a veces observar cómo algunos de los colectivos más odiados por la extrema izquierda que representa el sanchismo son a la vez los más beneficiados por el sanchismo. En este sentido Ceuta es un pequeño laboratorio que, al permitir ver el fenóneno de forma intensificada por la llegada masiva de inmigrantes en vez de diluida al cabo del tiempo, ofrece algunas observaciones curiosas.
“La vivienda se desploma en Ceuta
— Notari Miñana 🇦🇩 (@NotariMinana) August 23, 2026
Las mismas fuentes indican que los pisos que antes rondaban entre los 260.000 euros y los 280.000 euros «han caído en tan sólo 20 días hasta los 200.000 euros».
Es decir, el mercado inmobiliario está viviendo desplomes cercanos al 30% en pocas… https://t.co/XRiJIi9Fah
Uno de los fenómenos que se han observado tras el asalto a Ceuta es la puesta en venta de viviendas, con un notable descuento en el precio, y la fuga de población nativa a la península, por temor a la situación, a su prolongación y a la posible implantación de un deterioro permanente, no digamos si lo que se teme es una cesión de la soberanía o, como algunos observadores temen, la co-soberanía a Marruecos. Si el estado español no es capaz de devolver la normalidad a Ceuta, o si cada vez que se recupera la normalidad Marruecos organiza un nuevo asalto, la única forma de garantizar la normalidad en Ceuta será ofrecerle una fórmula de co-soberanía, al menos como primer plato. Todo el tiempo que Ceuta siga estando en una situación invivible favorece a Marruecos, por eso Marruecos ha decidido desestabilizar Ceuta organizando el asalto. Sea como sea ahora comprar una vivienda en Ceuta, por la situación de inseguridad e incertidumbre, el gobierno español lo ha convertido en un deporte de riesgo. ¿Quién compraría ahora una casa de Ceuta? Seguramente en este momento comprar casas en Ceuta no sea algo considerable salvo para inversores de riesgo o fondos buitre. ¿Pero no odiaba la extrema izquierda a los fondos buitre? Por el contrario, en el mundo real la izquierda no hace más que crear condiciones de inestabilidad e inseguridad que favorecen las inversiones de alto riesgo a bajo precio de los fondos buitre. Ocurre lo mismo en todos los barrios deteriorados por la inseguridad o la okupación, en los que sólo se arriesgan a invertir a bajo precio lo fondos de especulación, lo que nos lleva al siguiente punto.

Otro de los objetos favoritos del odio de la izquierda sanchista son las empresas de desocupación, a las que llega a calificar de escuadristas de la extrema derecha. Sin embargo, una vez más nos encontramos ante un negocio que si florece es justo gracias a las políticas ultraizquierdistas del sanchismo. En un estado normal, respetuoso de la propiedad, sería la policía la que desalojara a los okupas. Es en un estado que hace dejación de sus funciones y en el que la propiedad queda desprotegida en el que florece las empresas de desokupación. En cuanto haya un cambio de gobierno y los okupas dejen de estar protegidos, dejarán de tener sentido las empresas de desokupación. Por tanto, al menos si votan con el bolsillo, lo lógico es que los dueños de las empresas de desokupación, como los dueños de los fondos buitre, en las próximas elecciones voten a Sánchez porque sin Sánchez en la Moncloa se acaba el negocio.
Las mafias del Estrecho transforman la desesperación en un negocio millonario https://t.co/voqYU6DUUN
— Periodista Digital (@periodistadigit) August 20, 2026
Lo mismo se puede decir de las mafias de tráfico de personas. Una vez más nos encontramos ante otro de los objeto de odio favoritos de la izquierda, pero que florecen precisamente al calor de las políticas de la izquierda que les odia. Ante una puerta cerrada y controlada, o ante una política de expulsiones enérgica, no hay negocio de tráfico de personas, y sin negocio no hay tráfico. Por el contrario, la izquierda ofrece a las mafias del tráfico humano puertas abiertas, regularizaciones masivas, bloqueos a las expulsiones, nacionalizaciones en chorro, ¿cómo no va a producir eso un efecto llamada en vez de uno disuasorio? Si al llegar a la frontera ya se puede considerar conseguido el objetivo, ¿cómo no generar un inmenso negocio en torno a llevar al gente como sea y en las condiciones que sea hasta la frontera? Puede que las políticas de Sánchez le hagan perder muchos votos, pero desde luego tiene asegurados los de los fondos buitres, las empresas de desokupación y los traficantes de personas. Lo que debiera preguntarse el votante izquierdista es quién se equivoca votando al sanchismo.