Uno de los asuntos más cuestionables del mandarinato de Pedro Sánchez es la decisión de, aparte de colonizar la Justicia, la Fiscalía, RTVE, las instituciones públicas, o las empresas y sociedades públicas, usar el dinero público para adquirir participaciones de control también en las principales empresas privadas. El caso más llamativo es el de Telefónica. El sanchismo usó la SEPI para hacerse con el control del 10% de las acciones de la empresa de comunicaciones, convirtiendo al gobierno de España en un jugador de bolsa, eso sí no con su dinero sino con el dinero de todos; el dinero que después falta para el mantenimiento de las vías, por ejemplo. Ese 10% de acciones compradas por la SEPI se suma al porcentaje del que es propietario el FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria), el cual es propietario del 20% de Caixabank, la cual es propietaria de Criteria que tiene otro 10% de las acciones de Telefónica. Directa o indirectamente por tanto, siempre con el dinero de todos, Sánchez se ha hecho con una participación que le permite controlar Telefónica. Lo primero que hizo Sánchez al tomar el control es poner a un hombre de su total confianza al frente de Telefónica. Tener la confianza total de Sánchez significa que Sánchez tiene la certeza de que si te pide que te comas un niño lo harías untando pan.

El caso es que controlar Telefónica, aparte del poder económico que eso conlleva, implica controlar diversas plataformas mediáticas además de productoras de contenidos. Controlando Telefónica entras en el panorama mediático decidiendo qué contenidos produce Telefónica o qué contenidos ajenos compra, premia y financia Telefónica. Políticamente, por tanto, controlar Telefónica es una forma más de aumentar el ya de por sí apabullante poder de comunicación del gobierno.

En toda esta operación, no obstante, los españoles llevamos perdidos unos 125 millones de euros. Si visitamos la web de la SEPI, nos encontramos con que el precio medio de adquisición de las acciones del estado fue de 4,03 euros, mientras que hoy cotizan a 3,79, y peor que hemos estado. Esto de todos modos significa que a fecha de hoy los españoles perdemos 125 millones porque Sánchez ha decidido convertirse en especulador de bolsa con el aplauso de sus socios izquierdistas y el dinero de todos. Sánchez sería un oligarca tecnológico de los que denigra si al menos lo fuera con su dinero, al convertirse en un oligarca tecnológico sin su talento y sin su dinero es sin embargo un mero oligarca político.

Aparte del dinero que el control gubernamental de Telefónica nos ha costado a todos los españoles, la nueva Telefónica gubernamental ha decidido iniciar un ERE que les ha costado el puesto a miles de trabajadores, una vez más con el aplauso y el apoyo de todos los socios pretendidamente izquierdistas y progresistas de Sánchez. El malo es el dueño de Mercadona, o el de Inditex, pero es la Telefónica sanchista la que echa a la gente a la calle y nos cuesta dinero a todos.

El apoyo de Pablo Iglesias a la toma de Telefónica con el dinero de todos se entiende mejor ahora, sin embargo, con la noticia de que Movistar Plus va a incluir en su programación al canal Red de Pablo Iglesias, el cual además tiene un contrato con la dictadura comunista china para llenar sus contenidos.
La revolución será de pago o no será. pic.twitter.com/2Q1V5pmiJX
— ROJIPARDO TV (@ROJIPARDOTV) February 25, 2026
Podría pensarse que estamos ante una más de las contradicciones que suele cabalgar Pablo Iglesias, que bendice usar el dinero de todos para poner amigos del gobierno en las empresas, echar a los trabajadores y socializar las pérdidas, pero en realidad Iglesias, como sánchez, no cabalgan nunca contradicciones. La realidad es que todo lo que hacen siempre Pablo Iglesias y Pedro Sánchez es actuar conforme conviene a sus intereses. Ahí no tienen nunca contradicción alguna. Puede parecer contradictorio lo que hacen hoy con lo que hacen mañana para defender sus intereses particulares, pero hay una coherencia absoluta en poner hoy y mañana todo al servicio de lo suyo. Hoy pueden decir blanco y mañana negro, pero lo que digan será siempre lo que convenga a sus intereses. Contradicciones, en el terreno de sus intereses, nunca, ninguna. Lo que entra en contradicción casi siempre son sus intereses particulares con nuestro dinero.