Seguridad o sanchismo

Todo lo que se va sabiendo sobre el trágico accidente ferroviario de Adamuz, y tampoco es que el gobierno ayude mucho a que sepamos, incide sobre el pobre mantenimiento de la red ferroviaria. Esto por supuesto es responsabilidad del gobierno, quizá por ello el gobierno se haya instalado en el silencio y en futuras investigaciones que son el fondo autoinvestigaciones y que pueden durar meses o años, desembocando en resultados inconcluyentes. Mientras tanto pretende tenernos callados a todos. Ahí están las evidencias, sin embargo. Las ruedas de los trenes que pasaron antes del accidentado muestran señales de los desperfectos existentes en la vía que pudieron provocar el descarrilamiento. Esas marcas en los trenes que habían pasado antes evidencian que el problema no estuvo en el tren, sino en la vía, el peor escenario para el gobierno.

El gobierno, por otro lado, ha rebajado drásticamente la velocidad de los trenes entre Madrid y Barcelona. El gobierno no habla pero hablan sus actos. Si para evitar otro accidente reduces drásticamente la velocidad, es un reconocimiento implícito de que el estado de la vía es la causa del accidente. La tragedia es que haya tenido que haber más de 40 muertos para que se tomen medidas, cuando las redes sociales están llenas de vídeos de los usuarios mostrando los temblores de los trenes al pasar por las vías.

Diversos observadores han comparado esta bajada de las velocidades con la bajada de generación renovable tras el apagón del año pasado. Mientras se negaban las explicaciones se tomaban medidas que implicaban saber ya cual era la causa del apagón y qué había que hacer para evitar una repetición.

Naturalmente a estas alturas está claro que tendrían que haber dimitido ya todos los responsables de Fomento, RENFE y ADIF, porque tomar esta medida tras la desgracias es la prueba de que tenían que haberse tomado antes de la catástrofe, y probablemente nos habríamos ahorrado más de 40 muertos.

En este sentido no es lo mismo si esto hubiera pasado sin denuncias previas que siendo un clamor el estado de las vias. No escucharon a la gente ni atendieron las denuncias previas de los sindicatos de maquinistas. No es lo mismo que esto hubiera sido imprevisible a que todos los trenes fueran por la red de alta velocidad desde hace meses o años temblando y botando. No se puede decir que no se podía saber y que era algo imprevisible. Todo lo contrario, fuera del gobierno, RENFE y ADIF era un clamor que algún día iba a ocurrir una desgracia. Por eso ahora todas las cabezas en las cúpulas del Ministerio de Transpote, RENFE y ADIF deben salir rodando de los despachos, aunque sean todos una colección de inútiles colocados a dedo por Sánchez debido a su devoción, pese a su evidente falta de conocimiento y aptitud. ¿Se hubiera producido este deterioro de la red y este accidente anunciado con unos gestores capacitados? El mero hecho de que nos podamos hacer la pregunta ya es inaceptable. Por esto mismo la responsabilidad de lo ocurrido también alcanza de lleno a Sánchez, claro que por algo el libro que le escribieron se llama Manual de Resistencia y no Manual de Responsabilidad.

Por si fuera poco, ayer mismo tuvimos en Barcelona otro accidente con otro descarrilamiento y otra víctima mortal además de numerosos heridos de diversa consideración. El estado de la red ferroviaria española es catastrófico por lo que por consiguiente es peligroso. El dinero, en vez de en el mantenimiento de las vías, se va en comprar votos al separatismo catalán, en mordidas y en chiringuitos políticos como el Ministerio de Igualdad. No se pueden aprobar los Presupuestos Generales del Estado desde hace 3 años, para atender necesidades como el mantenimiento de la red ferroviaria, pero no se pueden convocar elecciones porque Sánchez necesita bunquerizarse en Moncloa para enfrentarse a sus procesos judiciales desde el poder. Las responsabilidades políticas, llegados a este punto, no deben asumirse por lo que pueda pasar sino por lo que ha sucedido. Bastante ha sucedido ya.

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Un comentario

  1. Lo que más me molesta de esta gente es que nos tomen a los españoles por idiotas. Por los comentarios que he escuchado, especialmente en la TVE, parece que así lo creen. He leído —porque hace años que no veo ese medio— barbaridades como que la culpa es “del cambio climático”, “de la extrema derecha” o “de que los trenes tienen las ruedas cuadradas”, y hablamos de personas que se supone están formadas, la mayoría periodistas. Ahora los bulos son de los demás.

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