A menudo en noticias leo comentarios burlones sobre los obreros que votan a partidos conservadores, pero realmente sus críticos no tienen razón. Esos mismos “comentarios” provienen de gente que ha demostrado ser incoherente con lo que predica.

Yo sé de gente que ha votado a Podemos teniendo una PYME creyendo que le iban a bajar los impuestos y que se lo iban a subir a los ricos y luego se sorprendió de que le subían los impuestos. El problema es que cuando la progresía afirma que va a subir el impuesto a los ricos no se refiere únicamente a Amancio Ortega, dueño de Inditex, sino a los que tienen algo más de la media, o incluso a los que simplemente no reciben una pensión o ayuda social.
Evidentemente eso afecta a mucha gente que realmente no es rica, aunque los políticos, que sí lo son, afirmen lo contrario. Incluso sin llegar a esos extremos, tener un chalet (mientras no sea como el de Pablo Iglesias en Galapagar) no es ser rico.
Hay mucha gente obrera que se ha sacrificado irse de vacaciones, ir a comer fuera de casa, ha trabajado horas extras…para conseguir un chalet. Poseer una vivienda, incluso si es más cara que la media, no te hace rico. Ni siquiera tener más de una vivienda.
El abuelo de mis primos de Barcelona era un pobre albañil de la zona rural de la provincia de Cuenca. Se mudó a Lérida con sus hijos, entonces unos niños pequeños. Finalmente acabó en Barcelona capital. En los años 1970 y 1980 con sus ahorros fue invirtiendo en pisos en el barrio obrero de Pueblo Nuevo (hoy oficialmente Poble Nou) hasta que consiguió hacerse con cinco pisos.
Recuerdo visitar a mis primos antes de las olimpiadas y el barrio estaba lleno de fábricas y edificios viejos. Sin duda era un barrio obrero feo y barato. Gracias a los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 Poble Nou se revalorizó porque la Villa Olímpica estaba al lado.
Este albañil de Cuenca, que también era buena persona, alquiló uno de sus pisos a una amiga de su hijo (mi tío) por varias décadas. El alquiler llegó a estar muy por debajo del precio de mercado e incluso de los alquileres sociales.
Mi primo llevaba un tiempo en alquiler con su mujer y quería vivir en uno de los pisos que su abuelo había comprado muchos años atrás, pero esta “amiga” que vivía en un alquiler barato se negaba a irse. Mi primo mientras tuvo que pagar alquileres estratosféricos por culpa de una ley injusta que fuerza al particular a ser el colchón social del estado. Estuvieron meses y meses gastando en abogados por un piso que había comprado el abuelo conquense. Finalmente tras un año recuperaron el piso.
Saber que el abuelo de mi primo tenía varios pisos no me hacía creer que fuera rico. Más bien me resultaba admirable ver a un obrero con poco dinero haberse hecho a sí mismo alguien más próspero y que hoy disfruten de su esfuerzo sus descendientes.
Y es que tener una mentalidad de derechas es creer en el esfuerzo y en el sacrificio de tu tiempo y de tus caprichos, mientras que ser de izquierdas es pensar en que te tienen que proveer. Evidentemente esto tiene muchos matices y hay mucha gente de izquierdas muy trabajadora.
Pero ser pobre de derechas tiene sentido porque es tener la mentalidad de poder mejorar tu situación económica, como tantos lo han logrado. Aunque ahora es considerablemente más difícil ahorrar e invertir por el exceso de impuestos, la angelicalización de los ocupas y de los inquiocupas…
Evidentemente hay muchas razones más por las que se tiene una ideología conservadora, aunque seas de clase trabajadora como el patriotismo, la religiosidad, la moral…, pero los progres de la sección de comentarios que denigran a los proletarios de derechas porque se quedan con lo superficial, pues no leen mucho y cuando lo hacen se quedan con titulares y eslóganes en vez de con el análisis crítico por la complejidad de los matices y el trasfondo de la cuestión.
Aritz Lizarraga Olascoaga