Mas pensiones igual a menos vías, carreteras y hospitales

Votar en contra de una subida de las pensiones, venga esa esa subida en forma de ómnibus o microbús, es un suicidio político, por eso precisamente el gobierno va colgando cosas de los decretos que suben las pensiones. Ante esa trampa, bastante suelen tener los partidos con explicar que si el gobierno trata de aprobar a la vez la subida de las pensiones y proteger más a los okupas, es como echar veneno en el vino, y que negándose a beber esa copa no están en contra del vino sino del veneno. Raro es que los políticos intenten ir más allá, que es el problema de fondo de la propia sostenibilidad del sistema de pensiones. En España hay casi 10 millones de pensionistas, como para rechazar una subida de pensiones en año electoral, y siempre estamos en año electoral porque salimos de unas elecciones para meternos en otras. Acabamos de salir de las de Aragón para entrar en las de Castilla y León. El momento por tanto de intentar poner bajo el foco con un poco de racionalidad el problema de las pensiones es ninguno, pero tenemos un grave dilema con ello. De hecho, el sistema de pensiones no es que vaya a colapsar, es que ya está colapsando.

Entre los defensores del sistema de pensiones basado en el reparto, que se basa en que los actuales cotizantes pagan con sus cuotas de la SS a los actuales pensionistas, se niega sistemáticamente la realidad de los hechos. Los hechos son que las cuotas de la SS hace tiempo que ni de lejos son suficiente para sufragar las pensiones. Por consiguiente, para sufragar las pensiones hace falta inyectar dinero por otras vías. Esto significa que el dinero para pagar las pensiones viene del IRPF además de las cuotas, que genera deuda pública, que el costo de las pensiones hace imposible el equilibro presupuestario incluso con niveles de recaudación récord, y que para pagar las pensiones hay que sacar dinero de los Presupuestos Generales del Estado. Digámoslo entonces claro: las pensiones se están comiendo el dinero del presupuesto para colegios, hospitales, carreteras o trenes. Que empiecen a pensarlo los jubilados, si no por pensar en el esfuerzo que impone el pago de sus pensiones a los no jubilados, al menos por el hecho de que también habrá jubilados en los trenes que descarrilen o en el número de personas en lista de espera cuando pidan una cita con el médico.

Una cosa que dicen los defensores del actual sistema piramidal de reparto es verdad, y es que el sistema propiamente no puede quebrar. O sea, en la medida en que haya alguien trabajando o pagando impuestos siempre se podrá repartir algo, por tanto no habrá un impago. Lo que pasa es que si lo que hay para repartir es poco en relación al número de pensionistas, la cuantía de las pensiones puede acabar siendo ridícula, aunque a eso no lo llamemos estrictamente un impago. Pensemos en algo así como el milagro de los panes y los peces, pero sin ser Jesucristo. Podemos dar de comer a 1.000 personas con un pez, pero les tocará a una escama de pez por cabeza.

Lo que no es verdad es que el sistema actual esté bien financiado y que de hecho exista una hucha para las pensiones que incluso crezca. Eso sí que es un auténtico trampantojo. Como se ha señalado, hace mucho que las cuotas a la SS no son capaces de sostener el pago de las pensiones y hay que sacar dinero de los presupuestos para pagarlas. Es una farsa decir que te da para pagar 99 euros en pensiones y aún te sobra para meter 1 euro en la hucha si de esos 100 euros las cotizaciones sólo cubren 70 y el estado tiene que inyectar dinero del presupuesto y endeudarse para meter otros 30.

Sólo queda por lo demás mostrar algunas cifras para ilustrar adecuadamente todo lo dicho. El número de pensionistas en España ha pasado de 7,3 millones en 2005 a 9,4 millones en 2025. El número de pensionistas crece constantemente por el envejecimiento de la población. La pirámide de población evidencia que el problema acaba de empezar. El drama de verdad está por llegar, cuando empiecen a jubilarse masivamente los españoles del baby boom.

En el año 2.000, el coste de las pensiones en España era de 58.000 millones de euros anuales. En 2010 era de 108.000. En 2023 el coste superó los 190.000 millones. En 2026 se espera que el coste sea de 230.000 millones. ¿De dónde van a salir todos esos millones que cada vez son más y más si las cuotas a la SS no dan para más? Pues de los Presupuestos, del dinero para los hospitales, para los colegios o para las vías. El sistema de pensiones está colapsando, o sea no va a colapsar sino está colapsando ya, pero no lo vemos porque miramos en la dirección equivocada. En vez colapsar por el lado del pago de las pensiones, el gobierno está provocando que el sistema colapse por el lado del conjunto del funcionamiento de los servicios del estado. Se está dejando que colapse todo para que no colapsen las pensiones, pero es el mismo colapso. Naturalmente al final el colapso del estado arrastrará también las pensiones, sólo que se está prefiriendo que colapsen la sanidad, las carreteras, la red eléctrica o los trenes antes que las pensiones, porque parece que el precio político es menor teniendo en lugar la masa de los pensionistas y que buena parte de los ciudadanos todavía no se percatan bien del estado de la situación. Ven que la red ferroviaria está hecha unos zorros a pesar de todos los impuestos que pagan, como la sanidad o el mantenimiento de todas las infraestructuras, pero no entienden por qué. Piensan que será culpa de la corrupción, pero aunque hay corrupción un problema de semejante magnitud no se explica tan sólo por la existencia de corrupción.

Hasta que la mayoría no entienda la situación, el gobierno seguirá subiendo las pensiones y casi nadie se atreverá a poner objeciones y a decir la verdad. Al gobierno lo único que le importa es el voto de los pensionistas y seguir empujando la pelota hacia adelante un poco más. Por supuesto, entretanto, cada año sube un poco más la edad de jubilación. Esto es en realidad un recorte a las pensiones. Si te tienes que jubilar a los 67 en vez de a los 65 tú cotizas dos años más y el gobierno se ahorra 2 años de pensión. ¿Por qué suben todo los años las pensiones y por otro lado todos los años se retrasa un poco más la jubilación si todo está bien, si no hay ningún problema, la hucha de las pensiones crece y no pasa nada con la sostenibilidad de las pensiones? El reto con todo esto es lo de siempre: salir al balcón a decir a los españoles que se les suben las pensiones es popular y se dice con una frase, mientras que congelar las pensiones o introducir reformas en el sistema es impopular y exige largas y enrevesadas explicaciones. Por supuesto esto no quiere decir que los jubilados sean los malos de la película, no se hayan ganado su pensión o tengan pensiones estratosféricas. El problema es un fallo de concepto en la base misma del sistema que se diseñó cuando por cada pensionista había 10 personas trabajando. La mayoría de los políticos parecen pensar que ya hemos pasado el punto de no retorno, que será más fácil explicar el fallo de forma retrospectiva, cuando ya haya sucedido, que anticiparse a los hechos, y que con un poco de suerte el problema le explotará cuando esté en el poder a otro partido, y que entretanto a disfrutar de otra noche en Moncloa, a subir el gasto y a darse un baño de popularidad a costa de la insostenibilidad de un sistema que colapsa a cámara lenta. No tan lenta si entendemos la relación entre el coste de las pensiones y la forma en que los servicios públicos están cayendo a pedazos.

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