Las malas noticias que constantemente llegan respecto a Volkswagen son muy preocupantes. No es ya que la mala situación de la empresa sea señalada por los observadores externos, sino que el propio CEO, Oliver Blume, reconoce que «La situación es más que crítica, nuestros márgenes no son de ningún modo suficiente». Tras anunciar 100.000 despidos en el mundo hace unos meses, un mensaje interno del CEO recogido por Reuters indica que la base de costes sigue siendo sin embargo insostenible para el fabricante.

Según esta publicación de Reuters, el cóctel explosivo para Volkswagen incluye la caída de los márgenes, la brutal competencia por parte de los fabricantes chinos, los aranceles de EEUU y el reconocimiento de que se están produciendo cientos de miles de coches más de los que el mercado europeo realmente necesita y demanda. En el memorándum interno de Blume, el CEO califica de “crítica” la situación y explica los actuales márgenes por debajo del 4% «no son de ningún modo suficientes para generar los suficientes ingresos en el largo plazo». Efectivamente, los tipos de los bonos de EEUU a 30 años se encuentran por ejemplo por encima de ese margen, y los del bono alemán no le van muy a la zaga, con lo que casi tendría más sentido comprar bonos que vender coches, con más rentabilidad y menos esfuerzo y riesgo.
Los dueños de la nueva fábrica de baterías de Sagunto en construcción.
— Juan Real Street (@eris_28) August 24, 2026
"La situación es más que crítica": el CEO de Volkswagen apunta a grandes recortes si la marca quiere sobrevivir.https://t.co/yIgGnJQRlr
Frente a todo esto, sin embargo, Landaben parece vivir en un universo paralelo. Todas las noticias que se publican en Navarra respecto a la Volkswagen son positivas y alentadoras. Todos los mensajes que traslada el gobierno foral son de optimismo. Suben las contrataciones y crece la producción de vehículos. Naturalmente todos nos alegramos por ello, pero cabe preguntarse qué está pasando y si esta disociación de la realidad fuera de Navarra resulta sostenible y tiene sentido. ¿Puede ser que Landaben sea la única factoría rentable de Volkswagen y la única capaz de evadirse de la tormenta?

Recordemos por otro lado que la tormenta, además de los componentes puramente económicos, como la competencia china o la rentabilidad de las ventas, tiene un claro componente político. Volkswagen vende coches y acabar con el coche es un objetivo declarado del Foro de Davos y de la Agenda 2030, abrazado explícitamente por el propio gobierno español. La meta es reducir el parque automovilístico un 90%, lo que si no es una amenaza existencial para Volkswagen y todas las empresas de automoción nada lo puede ser. Es decir, el objetivo no es convertir el parque de vehículos de combustión en un parque de vehículos eléctricos, sino que sólo haya un 10% de los vehículos existentes y que esos vehículos sean eléctricos. ¿Puede sobrevivir Landaben a esto? ¿Puede sobrevivir la propia Volkswagen? Desde luego si puede sobrevivir aunque sea una factoría esperemos que sea Landaben, siquiera porque en la Navarra actual de los partidos de izquierda cuando una empresa baja la persiana no viene otra detrás a levantarla, sino que ya se queda bajada.
Volkswagen recorta sus previsiones anuales después de un trimestre peor de lo esperadohttps://t.co/chLDS1w0t9
— Bolsamanía (@bolsamania) July 24, 2026
Otra derivada en este asunto es el capítulo de la Defensa. Ante la crisis en el sector del automóvil, Volkswagen y el resto de empresas de automoción empiezan a mirar como salvavidas el plan de disparar el gasto militar en Europa. Este es precisamente uno de los grandes riesgos de este plan de gasto, que el criterio para repartir la lluvia de millones no sea el de crear una estructura militar preparada para la nueva forma de hacer la guerra, con drones, cazadores de drones, misiles y antimisiles, o en breve robots, sino que el dinero se convierta en una especie de plan de rescate para una serie de sectores moribundos, los cuales perpetúen un modelo militar caduco, basado en carros de combate, blindados, aviones, helicópteros y barcos que en todas las guerras actuales, desde Irán hasta Ucrania, básicamente generan bajas, mucha chatarra, pocas victorias y grandes agujeros presupuestarios.