¿Ganas poco? Hazte funcionario foral

¿Ganas poco? Estudia y oposita, la Administración Foral es tu sitio. Esta era la recomendación del Diario de Noticias hace unos días. 16.000 personas inscritas para las oposiciones de administrativo y servicios generales. Esta cifra sería la prueba irrefutable del atractivo laboral del sector público, que hace unas décadas no competía en salarios con el sector privado en muchos puestos, pero que ahora emerge como la alternativa más codiciada para miles de personas, muchas de ellas graduadas universitarias, que buscan la estabilidad y salarios que el sector privado no ofrece. Solo en la última década, sigue explicando el Noticias, el salario medio ha crecido en la Administración Foral en unos 8.700 euros, casi un 50% más de lo que lo ha hecho en el sector privado. El sueldo medio de los funcionarios se situó en Navarra en 2024 en 45.138 euros, tras incrementarse un 3,6% respecto al año anterior. Este alza es ligeramente superior a la que registró el conjunto de los salarios (29.600 euros brutos), que crecieron en torno a un 3,2%. En el sector público, además, la jornada laboral es un 10% inferior a la media. Un nivel D en la Administración Foral, el más bajo, se aproxima ya a los 33.000 euros, una cifra que supera de largo el salario medio de la Comunidad Foral.

Todo lo anterior es algo más que llamativo, es la historia de un desequilibrio, de una injusticia y de una mala gestión. No puede ser que los sueldos públicos sean un 50% superiores a los privados y que lo comentemos como si tal cosa. No podemos normalizar esto. Si un gestor público paga con el dinero de todos unas mascarillas, una obra, unas máquinas o unos vehículos por un 50% más de su precio de mercado, nos escandalizaríamos. Pensaríamos o que ha cobrado una mordida del vendedor o que es un pésimo gestor. ¿En qué momento no nos damos cuenta de que pagar sueldos un 50% por encima del sector privado es también pagar por encima del precio real y una mala gestión?

Evidentemente decir esto no hará felices a los funcionarios, podemos entenderlo, pero lo mismo que tampoco haría feliz al que vende a la adeministración mesas, vehículos o mascarillas un 50% por encima de su precio real.

Pagar al personal un 50% de sobresueldo es desde luego mala gestión. ¿Nos extrañamos de que falte personal si donde trabajan 100, por el mismo precio, podrían estar trabajando 150? ¿Nos extrañamos de que falte material o no haya instalaciones si los sueldos se pagan un 50% por encima del precio de mercado y se llevan al menos un tercio de todo el presupuesto?

Pero es que además se dan dos circunstancias agravantes. Primero que esos sobresueldos para que los funcionarios estén contentos con el gobierno se pagan con los impuestos. Para subir artificialmente los sueldos de los funcionarios, hay que subir los impuestos de todos. En segundo lugar, y en relación con lo primero, los sobresueldos de unos se pagan a costa de los infrasueldos de los otros.

Hay dos diferencias fundamentales entre los sueldos públicos y el resto. La primera es que los sueldos públicos salen de los presupuestos de la administración y por tanto no financian los presupuestos de la administración, se financian de los presupuestos de la administración. Presupuestos y sueldos públicos forman parte de un circuito circular. Son los sueldos privados los que financian los presupuestos de la administración que financian los sueldos públicos. Cuanto mayor es la brecha salarial de los sueldos públicos, mayor es la parte que hay que quitar a los sueldos privados en forma de impuestos para financiar los presupuestos que sostienen los sueldos públicos.

La segunda diferencia fundamental es que los sueldos privados dependen de la actividad productiva. Para poder pagarlos hay que producir algo en el mercado. No puede tener un sueldo privado de 2.000 euros alguien que como mínimo no genera 2.000 euros. Por el contrario, en el sector público los sueldos se fijan artificialmente firmando un político un decreto. Es por esto que son los sueldos públicos los que tienen que corresponderse con la realidad y no pretender que sean los sueldos privados los que se igualen artificialmente a los públicos. Son los sueldos públicos los que tienen que igualarse a los privados porque son los privados los que se fijan por referencia la productividad y la realidad. Pagar unos sueldos públicos artificiales sólo puede hacerse a costa de unos sueldos privados anclados en la realidad. No podemos vivir todos fuera de la realidad.

La brecha salarial pública no sólo es injusta, sino que al final puede acabar siendo imposible de financiar y arrastrando a una quiebra general, cuando asfixie al sector privado y sencillamente ya no se pueda financiar.

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