Europa tiene muchos problemas, con epicentro ahora mismo en Francia. Salvo el que por voluntad propia dependa de la sincronizada sanchista para informarse, todo el resto del mundo sabe que Francia está ardiendo. Todo el mundo sabe además quién la está quemando. La base de un estado cualquiera es la seguridad. Un estado que no es capaz de garantizar la vida, la propiedad o la libre circulación de las personas es un estado fallido. ¿Por qué Africa es un continente fallido? En gran medida por todo lo anterior. Por otro lado, contemplando el perfil de las hordas que están arrasando Francia, la africanización del país parece un hecho natural que sigue a la africanización de la población. No se trata sin embargo de un problema racial, sino de una población que no se ha querido integrar. Si vienes a remar como los demás eres uno más y como tal mereces ser tratado, pero si vienes sólo a replicar el lugar del que vienes, que es fruto de los valores y las costumbres que tienes y no quieres cambiar, eres un invasor que viene a quemar el barco y también como tal debes ser tratado. O hay integración o hay reemplazo, y entonces te conviertes en la clase de sitio miserable y violento del que vienen todos esos inmigrantes. A nadie se le escapa tampoco que la integración es más fácil o cuando hay voluntad de integrarse o cuando el inmigrante que llega ya comparte en buena medida los valores y costumbres del lugar al que llega. Por eso no tiene sentido comparar la emigración magrebí o subsahariana, como hace la izquierda, con la que llegó de Europa a los EEUU o con la que llegó a Cataluña desde otros lugares de España. Pero siendo la violencia y la inseguridad un problema fundamental, esto es sólo parte del problema que tienen Francia y Europa.
🇫🇷📺 ¡De no creerse lo que pasa en Francia! 😳 La reportera de RTVE en Francia estaba cubriendo las protestas cuando unos manifestantes se acercaron e hicieron a la cámara la señal de cortarle el cuello. Tuvieron que cortar la transmisión. pic.twitter.com/ElOQjr5gSj
— TROPICXS MEDIA (@Tropicxs_media) October 17, 2026
Francia es además una economía zombi hace décadas. En conjunto Europa, particularmente su parte occidental, es una Europa paralizada, y en el caso de Francia resulta bastante evidente que el peso del estado tiene buena culpa de ello. El tamaño y coste del estado es tal que asfixia a la economía real y al sector productivo privado. No puede haber crecimiento porque nadie puede correr con una vaca en brazos. El híper-estatalismo tiene además su correspondiente derivada que es el híper-regulacionismo. Todo esto no se expresa solamente en una economía que no crece, ni innova, ni lidera, sino en unas cuentas públicas catastróficas. El gasto público representa cerca del 60% del PIB de Francia, la deuda pública se aproxima al 120% del PIB, el déficit de las cuentas públicas supera el 5% y no se recuerda la época en que las cuentas des estado francés estaban equilibradas. ¿Alguien se puede sorprender entonces de que ahora mismo haya temor respecto a una crisis de la deuda pública francesa? Obviamente las implicaciones para la zona euro podrían ser catastróficas. Por otro lado las cifras están a la vista: con semejantes desajustes entraría en problemas la deuda francesa o la de cualquier otro país. No es cuestión de nacionalidad sino de matemáticas. Dos menos tres da el mismo resultado en Francia que en Somalia. No existen unas matemáticas distintas para la Unión Europea.

Todo lo anterior contrasta vivamente con el discurso de que Francia se encuentra ante todas estas protestas a causa de los recortes del gasto público, el desmanteamiento del estado del bienestar y las políticas austeras de Macrón. ¿Pero qué políticas austeras si el estado francés gasta un 5% más de lo que ingresa y eso pese a tener unos impuestos salvajes? ¿Qué recortes si la deuda y el gasto se encuentran en máximos? Lo que pasa es que no se puede tener a medio país subsidiado a costa del otro medio. La mitad del país que paga no puede cargar ya con más esfuerzo. Pagar al medio país que sólo cobra evapora todos los recursos que deberían servir a la innovación y al crecimiento. El medio país acostumbrado a vivir subvencionado ha cambiado el trabajo por quemar las calles cada vez que quiere conseguir más dinero y menos esfuerzo. ¿Alguien piensa que las manadas de magrebíes y subsaharianos que queman y destrozan los liceos lo hacen porque quieren más horas de estudio o exámenes más duros? Comprar la paz social a base de gasto público improductivo tiene un límite y Francia lo está superando. Por otro lado, no hay estado del bienestar que pueda sobrevivir a un exceso de población tratando de vivir del estado del bienestar sin financiarlo. Nadie se ha arruinado nunca por ser austero. La gran enemiga del estado del bienestar no es la austeridad sino la ley de la gravedad.

Un buen termómetro de todo lo que está pasando, por qué está pasando y dónde está pasando lo encontramos en lo que podríamos llamar las primas de riesgo, o el diferencial entre lo que le cuesta pedir dinero prestado al estado francés, al estado alemán, al estado español o al estado suizo. De ahí el titular elegido al principio.

Como puede apreciarse, el estado francés necesita ofrecer un 4,97% de interés para poder conseguir dinero prestado a diez años. Sin embargo, a la mismísima España sanchista sólo le cuesta un 4,05%. Es decir, el mercado le exige casi 1 punto más de interés a Francia que a España por el dinero prestado, lo que por tanto es la prima de riesgo de Francia respecto a España y una buena evidencia del deterioro de las cuentas francesas. Pero vayamos literalmente más lejos.

Si observamos los bonos alemanes a diez años, el interés es del 3,41%. He aquí de nuevo la prima de riesgo y el sobrecoste de tener las cuentas públicas menos saneadas que las del vecino, y eso que todos forman parte del euro. Francia tiene que pagar 1,5 puntos más que Alemania de interés por el dinero prestado, lo que evidencia no sólo el deterioro de las cuentas francesas sino el sobre esfuerzo que tiene que realizar para mantener el gasto. Es un círculo vicioso. Cuanto más sigues gastando más te cuesta financiar el gasto, más pesa eso contra tu crecimiento y sostenibilidad, y más hace a su vez aumentar tu desequilibrio y tu riesgo a la hora de seguir pidiendo prestado.


La verdadera magnitud del drama, sin embargo, la encontramos cuando comparamos todo lo expuesto con el interés del bono del estado suizo a 10 años, cuya rentabilidad es sólo del 0,5%. Pero claro, es que Suiza tiene superávit en vez de déficit público y su deuda sólo representa el 40% del PIB, frente al caso 120% del PIB del caso francés. Poner a Suiza sobre el tapete resulta relevante porque pone de manifiesto el desbarajuste financiero general en la zona euro.

Interesa finalmente poner algunas cifras más a todo lo indicado, ya que a fin de cuentas alguien podría pensar que tampoco es tan terrible tener que pedir prestado al 5% en vez de al 1%. Por el contrario, un país como España tiene una deuda pública de más de un billón de euros, lo cual simplificando un poco significa que cada 1% de interés añadido son 10.000 millones de euros. Tener que pagar 4 puntos más de interés implica un coste añadido de 40.000 millones anuales de euros. Esto es el 60% del gasto público en Educación de España o el coste de 70 ministerios del Igualdad. También significa un coste añadido anual de más de 800 euros por español, o un sobrecoste de 2.000 euros anuales por trabajador. Parecía un chiste al empezar, pero puede acabar siendo un dramón, aunque es un poco más gracioso contando en francés. Lamentablemente cuando Francia estornuda España gana el Mundial. O sea que debemos preocuparnos por Francia aunque sea un concepto que nos cueste desarrollar. Francia es por lo demás un ejemplo de lo que no tenemos que hacer para no acabar en su mismo incendio actual.