Lo mejor para que no se repita otro desahucio como el de Maricarmen es que dejen de alquilarse pisos a personas como Maricarmen

Todos deseamos lo mejor para Maricarmen, la mujer de 87 años desahuciada de un piso de renta antigua por el que ha estado décadas pagando un alquiler muy inferior al precio real. Es decir, todos deseamos que tenga una alternativa digna y que esa alternativa, por otro lado, por el bien de todos no signifique reventar el mercado de la vivienda o el alquiler. Este gobierno de progreso, bajo el que se supone que los desahucios deberían haber desaparecido hace tiempo, parece sin embargo que apunta por otro lado.

¿Cuál es el problema de crear una norma ad personam? Aparte de constituir una práctica poco democrática, intentar arreglar un problema mirando sólo un caso sin mirar al conjunto puede provocar efectos de segundo orden no deseados. En este sentido, cuando decíamos en el título que lo mejor para que no se repita otro desahucio como el de Maricarmen es que dejen de alquilarse pisos a personas como Maricarmen, esto es justo lo que puede conseguir sin pretenderlo el gobierno, aunque cualquiera sabe lo que pretende realmente el gobierno, si arreglar realmente el problema de Maricarmen, dar un golpe puntual de efecto o crear una cortina de humo sobre escándalos como el de la cloaca de Sánchez, tratando de pactar con traficantes para intimidar a los jueces que investigan sus casos de corrupción.

Vayamos no obstante al fondo del asunto, ¿qué pasa si prohíbes por ley desahuciar a una persona como Maricarmen? Pues que nadie alquilará jamás un piso a una persona como Maricarmen. Las personas como Maricarmen quedarán para siempre fuera del mercado de alquiler. Lo que se presenta como una medida social y humanitaria será en realidad un desastre. Eso sí, puede que efectivamente el gobierno consiga su golpe de efecto o su cortina de humo, si es que era lo que realmente estaba buscando.

Un gobierno que sea humanitario, pero que también sea eficaz, lo primero que tiene que conseguir es que haya vivienda suficiente para que no se convierta en un bien escaso y caro, para lo cual hay que construir. Un gobierno que se opone a la construcción es un gobierno que alimenta el problema de fondo y que sólo pone parches, parches que a menudo no hacen sino enervar todavía más el problema.

Unos gobernantes eficaces tienen que conseguir también que la población, sea comprado o de alquiler, tenga trabajo y recursos propios para pagar su piso. Una vez más, sin embargo, es más fácil poner parches y hacer demagogia que crear un marco económico en el que se vaya hacia el pleno empleo o una productividad que permita salarios altos. Por el contrario, tenemos una tasa de paro de casi el 10% entre la población general y de casi el 24% entre la población juvenil, a lo que sumamos un mercado laboral dominado por los trabajos poco cualificados de bajo valor añadido. ¿Cuál debería ser el papel de estado? Atender sólo los casos de las personas que no tuvieran recursos, que deberían ser la excepción, y haciéndose cargo de ellos el estado y no cargándolos sobre la espalda del propietario, ¿o para qué existe el estado? Esto por no mencionar que si desproteges al propietario destruyes la oferta de pisos y expulsas precisamente a las persona con menos recursos o más vulnerables, como la propia Maricarmen. Por supuesto es mucho más fácil hacer un escrache o firmar un decreto-ficción con Bildu o con Junts que cambiar este marco. Lo que pasa es que lo fácil no va a resolver el problema, salvo que el problema sea ganar una batalla mediática hasta mañana por la tarde en Moncloa.

Cabe decir a este respecto que la comunidad autónoma con más desahucios de viviendas en relación a la población ha sido en 2024 y 2025 Cataluña, una comunidad gobernada por el sanchismo, bastante por delante de los desahucios en la Comunidad de Madrid. En los primeros meses de 2026 Cataluña sigue en el top 3 de desahucios sólo por detrás de Comunidad Valenciana y Murcia. ¿Por qué se habla entonces de Ayuso en vez de hablar de Rufián y de Illa? En el mundo real los gobiernos progresistas no resuelven el problema de los desahucios salvo en las parrillas de algunos programas de televisión.

¿Por qué se ha escogido para organizar un gran impacto mediático el caso de una anciana desahuciada de un piso de alquiler con una renta irreal en vez del caso de una anciana de 91 años a la que le okuparon el piso unos inmigrantes marroquíes? Porque el gobierno puede y tiene los medios, y quizá porque la oposición carece de esta inclinación a manipular la realidad y mover las masas a su antojo a golpe de efecto sentimental.

Noticia relacionada. 15 de los 22 ministros de Sánchez viven en áticos y residencias oficiales como la que se reprocha haber intentado presuntamente habitar a Ayuso.

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