La Unión Europea, por lo menos esta de von der Leyen no deja de maquinar su autodestrucción y transición hacia una especie de URSS occidental, totalitaria y ruinosa. La inelegida presidente de la Comisión Europea ha expresado su preocupación por los elevados niveles de ahorro europeo “improductivo”, entendiendo como tal el ahorro pasivo depositado en las cuentas corrientes. Von der Leyen quiere que ese ahorro, unos 10 billones de euros, se redirija a financiar las empresas europeas y el crecimiento. El problema es cómo quiere von der Leyen conseguir eso y qué empresas y proyectos en que por lo visto no quieren meter dinero voluntariamente los ahorradores le gustan a von der Leyen.

Empezemos teniendo en cuenta que la inelegida (por el pueblo) von der Leyen no es nadie. Doña Ursula no es el cerebro de nada. Von der Leyen es una recitadora de inquietudes, planes e intereses que guionizan otros personajes menos públicos desde Davos o los lobbys de presión en Bruselas. Son por tanto estos personajes los que no están contentos con que los europeos tengan sus ahorros en cuentas corrientes en vez de invertirlos… en los negocios de ellos.

En este sentido cabe decir que en Europa no hay trabas para invertir donde se quiera. Cualquiera puede invertir en bolsa, en la de su país o en la de cualquier mercado de la UE, o en bonos y deuda privada de cualquier empresa de la UE, o en fondos que se dedican a invertir en acciones o deuda privada. Es decir, si la gente no obstante prefiere dejar el dinero en la cuenta no es porque no pueda hacer otra cosa, sino porque no quiere hacer otra cosa, ¿y por qué no quiere hacer otra cosa?

Llegamos al fondo de la cuestión, y es la falta de pujanza de la economía europea. El gran elemento dinamizador de la economía en la actualidad es por ejemplo la inteligencia artificial, ¿qué papel juegan las empresas europeas en el desarrollo de la IA? ¿Y en el de los robots en general o robots humanoides en particular? ¿Y en la carrera espacial y las redes sociales y comunicaciones? Los sectores del futuro los controlan empresas chinas o empresas como SpaceX, Tesla, Open AI, Google, Nvidia, Anthropic, Microsoft o Amazon, ¿dónde están las empresas europeas? Y si las empresas europeas no se dedican a esto, ¿en qué quiere von der Leyen que invierta la gente? ¿En Renault y Volkswagen? ¿Al mismo tiempo en que la UE intenta destruir el automóvil?

La pregunta es por qué en Europa no tenemos empresas como las descritas, y la respuesta es porque no tenemos una economía pujante. En los Estados Unidos la relación entre el ahorrador-inversor y los grandes proyectos empresariales es para bien y para mal mucho más directa, en Europa está mucho más mediatizada y sólo para mal. Es decir, simplificando un poco podríamos decir que en USA para conseguir dinero para tu proyecto tienes que seducir a los inversores, mientras que en la UE para conseguir dinero para tu proyecto tienes que seducir a von der Leyen. El modelo no sólo es distinto sino hasta opuesto. Von der Leyen y todo lo que representa von der Leyen invierte en base a una agenda política e ideológica. Cuando inviertes en base a una agenda política e ideológica, en este caso además una agenda woke, el resultado sólo puede ser ir a la ruina.

En esta tesitura, en vez de cambiar sus proyectos y hacerlos más atractivos para el inversor, las grandes mafias que se mueven detrás de von der Leyen y la burocracia davosiana de Bruselas lo que pretenden es que von der Leyen fuerce a los ahorradores a invertir en sus empresas sin futuro. Ahora por ejemplo se trata de disparar el gasto en defensa, pero fabricando material que ya no sirve para la guerra moderna tal y como se está librando en Irán o en Ucrania. Tras décadas de molicie y corrupción, tenemos un modelo de economía intervencionista en que nuestros empresarios no son expertos en lidiar con los clientes y los mercados, sino expertos en lidiar con políticos y regulaciones. Somos un desastre porque los beneficios no vienen del libre comercio sino de los boletines oficiales de los estados.
Dice la UE para tranquilizarnos que no se trata de obligar a nadie a invertir en proyectos en que no cree o de dirigir la inversión por la fuerza hacia los proyectos de la agenda de von der Leyen, pero nada que diga la UE resulta tranquilizador porque entonces no tendrían sentido las palabras de von der Leyen. En realidad ni siquiera en la actualidad hay libertad total para invertir o no invertir en la UE y eso ya les parece ser demasiado libres. Todas las políticas fiscales y de ayudas estatales y comunitarias penalizan por un lado o empujan por otro. No son en abosuto neutrales. ¿Y hacia dónde empujan o penalizan? Hacia donde deciden los oscuros poderes por encima de von der Leyen. Naturalmente esos poderes tienen bolsillos y esos bolsillos tienen la anchura y profundidad de los ahorros de todos los europeos que no se los están entregando de manera voluntaria. ¿Qué hace la UE además de intentar redirigir el dinero de los ahorradores particulares hacia los bolsillos de personajes sin proyectos empresariales atractivos, pero excelentemente relacionados con los políticos? Tampoco son neutrales las políticas cuando la UE y su Banco Central imprimen dinero como si no hubiera un mañana, perjudicando a los ahorradores, para financiar la deuda pública y los monstruosos déficits de los estados de la Unión, generando inflación. No caben llamamientos a la tranquilidad, dejar el dinero de los ahorradores europeos en manos de un grupo de marineros borrachos no merecería menos preocupación.