El gobierno de Navarra presumía hace unos días de que, según las últimas cifras publicadas, el precio de los alquileres en las zonas tensionadas de Pamplona ha descendido un 5,3%. Este descenso probaría el éxito de la política de intervención del mercado y control de los precios. Las políticas ultraizquierdistas funcionan en Navarra, nos aseguran. Fallaron en Cuba o en Venezuela por razones misteriosas, seguramente no eran auténticos comunistas, pero el control de precios funciona en Pamplona. María Chi es una buena presidenta progresista que está resolviendo a los navarros el problema de la vivienda.

Naturalmente la noticia tiene letra pequeña, aunque la letra pequeña evidencia un problema muy grande. Desde la declaración de las zonas tensionadas y el control chavista de precios tenemos más datos, además de ese descenso en el precio de los alquileres de un 5,3%. El elefante en la habitación es ahora que la oferta de vivienda permanente se desploma un 39% en un año, mientras el alquiler de temporada se dispara por culpa de la intervención de precios y la regulación del mercado.

La ecuación es evidente. Al limitar los precios y desproteger a los propietarios, la oferta de pisos en alquiler se ha desplomado. La gente no invierte en vivienda para alquilarla porque es menos rentable que otras inversiones y mucho más inseguro frente a impagos y okupas. El que tiene un piso para alquilarlo lo ofrece como piso de temporada para por ejemplo estudiantes universitarios. Los pisos en alquiler se pasan al alquiler de temporada precisamente porque los precios ahí no están topados y los propietarios no están tan desprotegidos frente al moroso de un piso que es su residencia habitual. De cada 10 pisos en alquiler, 7 son ya sólo de temporada. Total que el gobierno bienamado de progreso ha conseguido que caigan ligeramente los precios en las zonas tensionadas, sólo que es casi imposible encontrar un piso en alquiler en las zonas topadas, por falta de oferta. Al final sí que las políticas venezolanas llevan a resultados venezolanos: el precio de la carne es 1 euro por decreto, sólo que no hay carne por ningún lado. Comunismo triunfante en estado puro.

Por si fuera poco, los pocos pisos en alquiler son objeto de un casting salvaje. Si por cada piso en oferta hay 20 demandantes y los precios están topados, lo que hace el propietario -lógicamente- es elegir de entre esos 20 demandantes al más solvente, el que tiene una situación más desahogada, el conocido, amigo o pariente, el que tiene mejores avales y antecedentes. Obviamente este casting generado por las políticas de progreso perjudica sobre todo a las personas más humildes, inmigrantes o con menos recursos y relaciones. Dejen de una vez de jugar al comunismo, respeten al propietario y construyan más pisos.