A Vox se le tacha de tal o cual cosa sin argumentos reales que vayan más allá de un eslogan político. Pedir que los inmigrantes vengan legalmente, por ejemplo, no es racista solo porque lo afirme el PSOE o Sumar. Ni siquiera expulsar a los ilegales es racista. Es simplemente querer hacer cumplir la ley y tomar medidas para evitar que el caos sanitario e inmobiliario vaya a peor. De hecho no pocos inmigrantes están de acuerdo con estas medidas.
Y es que hace un par de décadas era factible en la mayoría de los casos venir ilegalmente y ser contratados en breve, incluso legalizarse. No es que haya surgido el racismo, sino que la situación ya no permite tener tanta manga ancha. Y el aumento exponencial de la criminalidad, especialmente de cierta religión, hace que la gente diga “basta ya”. No es que ahora se pida que echemos a los inmigrantes a los tiburones, ni siquiera a los que cometen delitos.
Simplemente es cuestión de esperar unas reglas para llegar y permanecer. Y cuando realmente necesitemos inmigrantes, que vengan desde su tierra para cubrir las profesiones que se necesiten. Eso no es racista, sino sensato. No es tener mala disposición porque si vienen en condiciones, no van a tener pegas porque el pueblo español es generoso si se aceptan unas reglas que también se esperan de los de aquí.
Vox ha hecho una campaña centrada en problemas reales de la gente en cuanto a la inmigración, campaña por cierto que comparten y secundan muchos inmigrantes también. Un partido racista no llama en un mitin “hermanos” a los venidos de países de la hispanidad, ni tiene como figuras políticas destacadas a negros africanos como Ngongo o mulatos como Garriga.
Dejando de lado el asunto migratorio, que hoy por hoy hacía falta colocarlo en el debate político, en Navarra hay un asunto con el que mucha gente se enerva, desde estudiantes hasta opositores a una plaza de funcionario. Obviamente estamos hablando de la injusticia de que los que han estudiado euskera, que son una minoría, accedan con mayor facilidad a plazas o puestos públicos. ¿Acaso los que no hablamos euskera no pagamos mayor cantidad de impuestos?
Evidentemente sí, mucho mayor. ¿Por qué se tiene que potenciar una cultura de una parte de Navarra donde no se tiene? ¿Por qué tenemos que pagar la propaganda (no solo es publicidad institucional) de la ikurriña (la Korrika) con nuestros impuestos la mayoría de navarros que la encontramos partidista?
¿Por qué por ley en Pamplona y comarca, Estella, Sangüesa…tiene que haber carteles bilingües, incluso con preferencia de tamaño, posición y grosor la parte en euskera?
¿Por qué, porque una minoría quiera vivir en su burbuja abertzale vasquista, los demás tenemos que ser sangrados a impuestos?
Esto no es ir contra el euskera, sino estar en contra de que si mi hijo prefiere enfocarse en lo que las empresas del mundo real piden y no estudia euskera, no tiene por qué mermar sus posibilidades laborales en la administración pública y que se lo lleven los que estudien euskera, aunque no sepan hacer la o con un canuto.
Además, si nos ponemos a hablar de derechos, puede existir un derecho a que te atiendan en tu lengua materna, pero todos sabemos que en la Cuenca de Pamplona y más al sur no hay hablantes nativos de euskera. Y es que no solo es que no hay hablantes nativos, sino que la mayoría de los pocos hablantes que hay, no lo usan habitualmente. Obviamente no lo usan habitualmente porque no es su lengua materna. Insisto que si acaso hubiera un derecho a ser atendidos en una lengua, ese derecho solo se daría en caso de tratarse de la lengua materna.
Aun así, teniendo en cuenta que los que exigen ser atendidos en euskera son tan minoritarios, no sería justo tampoco exigir en puestos públicos con euskera o puntos para acceder a ellos.
El objetivo de exigir puestos con euskera o puntos para acceder a algo, no nos engañemos, es hacer creer a los padres de escolares que el euskera realmente es útil y que su futuro laboral dependerá de sus conocimientos de euskera. Ese es el objetivo básico para no bajar el incentivo de mandar a sus hijos a euskera y atraer nuevos futuros conversos al nacionalismo vasco una vez sean adultos. Ya ha sucedido allí donde los pueblos donde había ikastola no eran suficientemente grandes. Por ejemplo en Tafalla, Iturrama y Lodosa.
Y lo malo es que los políticos abertzales niegan que el nacionalismo haya crecido con el euskera. Puede no haber crecido en el conjunto de Navarra, pero en varios pueblos y barrios sí lo ha hecho bastante. Y en su día en la Montaña ganaba UPN, en el Baztán incluido, excepto en la mayoría del noroeste, lo cercano a Guipúzcoa. La batalla cultural la llevan ganando ellos por décadas y lo malo es que los políticos que se supone que son los nuestros, ni lo saben.
Donde no había nacionalismo o era escaso, hoy el nacionalismo es potente. Padres ingenuos que creían que solo era una lengua lo que aprendían, hoy tienen adultos abertzales. Cierto es que en Tafalla ayudó que trajeron la fábrica abertzale de Fagor (Grupo Mondragón como Eroski y la Laboral) con sus trabajadores de Bilbao. En Tudela no funcionó porque es un pueblo bastante mayor.
Si Vox consigue darle suficiente difusión que va a tope contra estos privilegios tan injustos laboralmente y que solo buscan crear Euskal Herria, yo le vaticino mucho éxito en Navarra, pues al cielo clama esta injusticia pagada mayoritariamente con los impuestos de quienes no queremos crear Euskal Herria.
Y si le llaman euskaráfobo, ¿qué más da? Total ya está etiquetado así de todas formas. Si un grupo de gente ya te odia en cualquier circunstancia, no importa que te odien más, si al luchar (y que esté en boca de todos) consigues suficiente difusión y miles de ciudadanos adicionales se animan a votar por ti.
Sinceramente yo a Vox le vaticino un éxito total si, además de lo que ya innegablemente hace, va a saco y lo difunde suficiente, hasta en la sopa. Al menos a nivel de Navarra. Es más, esto es un nicho enorme por lo injusto de la situación de que por la minoría que quiere construir Euskal Herria, los demás tengamos que perder oportunidades laborales. Ya se fue colonizando con nuestros impuestos con profesores guipuzcoanos la Montaña en los años ochenta y noventa, y no queremos que con derechos supuestos se infesten más las instituciones de abertzales y guipuzcoanos.
La zona mixta es una tomadura de pelo porque de mixta (bilingüe) no tiene nada. Al menos en la Cuenca de Pamplona, Tierra Estella y Tafalla… y la Valdorba debería desaparecer. Vox debería hacer campaña CON PEDAGOGÍA, pues no se trata de quitar derechos a nadie (que te atiendan en una lengua no materna no es un derecho), sino de parar la construcción de Euskal Herria y de que no se pisoteen los derechos de la gran mayoría de los pagadores de impuestos que nos negamos a construir Euskal Herria.
En su día UPN no permitía que quien se había sacado la plaza (de profesor especialmente) de euskera, luego pasara a ocupar una plaza de castellano. Es que hasta entonces, y actualmente de nuevo, los que conseguían esa plaza de euskera, seguidamente pasaban a ocupar una plaza de castellano y así volvía a haber una plaza de euskera libre, que obviamente la ocupaba un abertzale o un guipuzcoano. Y no paraba (de nuevo no para desde hace 10 años) la parasitación del sistema público (seguramente que en privado también se estén metiendo para extender su virus vasquista) de abertzales y guipuzcoanos.
Es que no disimulan. Cuando ves en diferentes colegios públicos hombres jóvenes con un pendiente grande de aro en cada oreja, ya sabes que es parte del sistema que han elaborado para infestar la educación, incluso fuera de las ikastolas. Y todo sabiendo que lo pagamos con nuestros impuestos. Repito que, ¡no con mis impuestos! ¡No a pagar Euskal Herria con mis impuestos!
Si Vox quiere tener éxito contra UPN tiene que incidir y visibilizar una postura rupturista contra este sistema que permite que una minoría nacionalista haya hecho posible (con el apoyo o escasa oposición de UPN/PP/PSOE) que zonas con minorías vascas bilingües (aunque no sean vascohablantes nativos) tengan el privilegio de ganar puntos (cuando no es requisito) para acceder a puestos locales y autonómicos cuando todos sabemos perfectamente que la mayoría de los hablantes ni usan el euskera ni es su lengua materna. Hay que acabar con ese sistema de la zona mixta; de que los carteles son bilingües donde la lengua tiene porcentajes muy por debajo de un 30% de bilingües; hay que acabar con ese sistema de que una localidad decida por su alcalde cambiar de zona lingúística teniendo un bajo porcentaje de hablantes.
Mi abuelo era de un pueblo de Tierra Estella y por el EMPADRONAMIENTO de guipuzcoanos votaron pasar a la zona mixta. Se tiene que decidir desde el gobierno de Navarra, no desde la alcaldía y siempre en función de un porcentaje alto de hablantes. Más alto que el actual. Tiene que haber un mecanismo que permita volver/ir a la zona no vascófona. Se tienen que cambiar los nombres. Hay que pasar a que la zona no vascófona se denomine “zona hispanohablante”, y la zona vascófona “zona bilingüe” porque esa es la realidad.
Dicen que el euskera es una lengua minorizada, no minoritaria. La realidad es que el castellano es la lengua minorizada porque a los hispanohablantes se les persigue, aunque sea su lengua la materna. Ya se han dado abundantes casos en prensa y demás medios en Navarra.
Tiene que haber y apoyarse las líneas hispanohablantes también en la actual zona vascófona. Y hay que difundirlo suficiente. La clave es siempre la difusión. Esa es una estrategia que funcionaría (si hay difusión) porque hay muchos opositores (la mayoría) que no saben euskera y parten con desventajas. Además que los de euskera pueden opositar dos veces, una por cada lengua. Pero para ellos no hay filtro, pues todo son ventajas.
Hay que poner el filtro de un examen de español de ortografía y gramática. El que no lo pase no puede acceder a puestos. Y ahí tiraríamos a la mayoría de nacionalistas porque hablan y escriben español de andar por casa. Aunque sea el español su lengua materna y habitual, cometen faltas ortográficas bestiales. Y eso no se puede permitir a opositores, y menos si son profesores. No saben cuándo poner tildes, las palabras más básicas no saben si tienen “v” o “b”, dicen “hicistes” o “cogistes” en vez de “hiciste” o “cogiste”… Un examen de español previo al examen de Ofertas Públicas municipales y autonómicas tiraría a la mayoría de ellos. No es ser cruel, es exigir unos mínimos a nuestros asalariados, los funcionarios, especialmente si son profesores.
Estoy repitiendo cosas por énfasis.
Es de sentido común que un funcionario no sea un analfabeto funcional. Especialmente en la lengua que usa la gran mayoría de la gente. Y lo mismo para cursos y cursillos de los gobiernos navarro y español. No se entiende que alguien que se saque un certificado, digamos de turismo, haga folletos o atienda una oficina con faltas de ortografía. El título de euskera le da un montón de puntos para acceder, pero escribe y se expresa como un burro de orejas y rabo.
Y si Navarra se tiene que acercar a otras autonomías, que se acerque a las hermanas del Ebro, La Rioja y Aragón, no a las acosadoras del Atlántico. Por sangre y coherencia histórica.
Basta de exigencias de euskera y de privilegios para construir Euskal Herria.
Aritz Lizarraga Olascoaga