Asegura la izquierda que el problema de vivienda no es la escasez de vivienda. Eso sí, al día siguiente la izquierda es muy capaz de prometer a los españoles 250.000 viviendas. Como de todas maneras no las construye, no hay manera de saber si es que la falta de vivienda no era el problema. O sea, si efectivamente se construyeran 250.000 viviendas y siguiera habiendo escasez y subiendo los precios, a lo mejor había que concluir que la falta de vivienda no era el problema, pero no hay manera de comprobar esa tesis porque no se construyen viviendas.

Pensar que el problema de la vivienda se resuelve firmando decretos y regulando en vez de construyendo casas tiene una ventaja para los políticos, y es que firmar decretos es fácil y no tiene coste, mientras que construir casas es complicado y cuesta dinero. Lo malo es que la gente no puede vivir dentro de un decreto, necesita una casa. Mucha gente piensa sin embargo que el problema de la vivienda se arregla votando a un partido que, por ejemplo en la Constitución, añadiera un artículo que dijera: “el problema de la vivienda queda resuelto”. A esto lo podríamos llamar asegurar constitucionalmente el derecho a la vivienda. Muy fascista habría que ser para no votar a la izquierda con esta propuesta.
No hay que construir más casas, hay que intervenir el mercado y echar a los fondos de inversión de Europa: que no hagan negocio con los derechos de la gente pic.twitter.com/Us4AHtGBXU
— Irene Montero (@IreneMontero) October 9, 2024
El problema de asumir que la causa de los precios de la vivienda es la escasez, y que hay que construir más vivienda, es que el modelo urbanístico en España no se basa en que la gente pueda tener una casa o un piso a buen precio. El ciudadano ocupa el último lugar en el escalafón. El ciudadano no está en el centro del enfoque sino totalmente marginado, porque de lo que se trata no es de que consiga vivienda a buen precio. Por el contrario, el urbanismo se basa primero en una agenda ideológica, que ve como a un enemigo al promotor y al constructor, al empresario en general. Un constructor, según la izquierda, es alguien que se dedica a hacer negocio a costa de un derecho esencial de la gente. Algo que por lo visto es una vergüenza. Por el contrario, precisamente cuando es negocio satisfacer una necesidad esencial de la gente la gente ve su necesidad satisfecha. No hay conflicto sino simbiosis entre las necesidades de la gente y las empresas. Donde la gente tiene severos problemas para satisfacer sus necesidades más básicas es justo en los países en que no hay empresas o el estado es la única empresa. No fue lo que había al oeste del muro lo que colapsó. No fue para que no entrara la gente del oeste para lo que hizo falta levantar un muro. No es a Venezuela o a Cuba donde huye la gente del capitalismo, salvo que haya violado algún niño.

El problema de la vivienda es precisamente que los constructores y promotores sean vistos como enemigos y el estado ande de por medio. ¿Por qué hubo una burbuja inmobiliaria que estalló en 2007? ¿Hubo de hecho una burbuja inmobiliaria? ¿O lo que hubo fue una burbuja de crédito? Y si hubo una burbuja de crédito, fue por culpa de los constructores o por culpa de los bancos centrales y sus políticas de tipos de interés? Y las políticas de tipos de interés artificialmente bajos, ¿no es porque unos tipos bajos estimulan artificialmente la economía (mediante el endeudamiento) y hacen con ello más populares a los políticos? Naturalmente los políticos no se van a culpar después a sí mismos por el desastre, culpan a los empresarios por ganar dinero vendiendo casas, ropa o comida. A ver si la gente va a empezar a echar la culpa de las cosas a los gobiernos en vez de a los empresarios. Uno de los motivos del fracaso del modelo inmobiliario es que efectivamente está diseñado para que algunos se enriquezcan a costa de una necesidad esencial de la gente, pero no los constructores y promotores sino los políticos. La recalificación del suelo es una de las grandes fuentes de financiación de los ayuntamientos, no digamos el IVA de las viviendas, Transmisiones Patrimoniales, Actos Jurídicos Documentados… El que se lucra de un derecho fundamental de la gente es el estado, que no hace ningún trabajo sino que es un mero intermediario. Un comisionista. Casi un mafioso que cobra por dar vistos buenos. Por supuesto el gobierno dice que es por interés social, pero a lo mejor el interés social sería que no cobrara, al menos para que la gente se pudiera comprar una casa, o la pudiera alquilar por un precio inferior.

Dicho todo lo anterior, la gráfica de la construcción de vivienda en Navarra, como en toda España, resulta de lo más reveladora. A la vista del bajo ritmo de viviendas construidas en los últimos años, ¿a alguien le extraña que haya escasez de vivienda y que suban los precios? Si alguien quiere demostrar que el problema de la vivienda no se resuelve construyendo más casas, que lo demuestre construyendo más casas. Lo que ahora demuestran los datos, por el contrario, es que tenemos un cuello de botella en la oferta por los bajos niveles de construcción en los últimos años. Además, en los últimos años ha sucedido paralelamente que hemos construido pocas casas y que han llegado a España 5 millones más de habitantes de fuera, que por lo que sea no han ido a vivir a la España vaciada e incomunicada en la que se persigue a los agricultores y ganaderos. Probemos a construir más casas y al menos pasará una de estas dos cosas: o que bajará el precio de la vivienda, o que probaremos que la izquierda tiene razón y que el precio de la vivienda no tiene nada que ver con las casas que se construyen.