Seguro que a los hijos de Caballero, de Mujica y de tantos otros, quisieran poder ver a su padre, y quisieron incluso poder despedirse de ellos, de»su padre».
Mientras, Arnaldo Otegui, sale cel Centro Penitenciario de Mareutene, para visitar a su padres enfermo, la razón tiene sentido sicial y merece la caridad humana, para que un hijo vea a su padre enfermo, y sobre todo la caridad merecida a su padre de que pueda ser visitado por su hijo, en su lecho de sufrimiento.
Pero a los hijos de los asesinados por ETA, ¿quien les permite poder visitar a sus padres?. Solo en el cementerio, solloo ante una lapida, solo en el recuerdo, solo en fotografia, solo intentando pensar, recordart como era su padre.
¿Por qué unnos si y otros no?. Asesinos de ETA, amigos de los asesinos, coreligionarios de los asesinos, no es mejor dejar a los padres y a los hijos vivos, porque solo han hecho pensar diferente. ¿Arnaldo Otegui, puede visi9tar a su padre, puede hacerlo Javier Caballero?