No hay un repliegue ordenado, ni una nueva fase planificada en la invasión rusa de Ucrania, sino un reguero de crímenes y chatarra rusa atestando las carreteras entre Ucrania y Bielorrusia..
Nos encontramos ante el despliegue previsto de los efectos de años y años de políticas izquierdistas, sobre todo en lo que se refiere al endeudamiento y la política energética..