Cuando estudiaba en primaria, nos enseñaban la división clásica de Navarra en tres zonas climáticas y paisajísticas: Montaña, Zona Media y Ribera. A su vez, cada una de ellas se subdividía nuevamente.
- La Montaña se caracterizaba por ser más lluviosa y montañosa.
- La Ribera, por su sequedad y sus ríos caudalosos.
- La Zona Media representaba un punto intermedio entre ambos extremos.
Con el paso de los años fui viendo cómo, en diversos mapas, las cuencas prepirenaicas de Pamplona y Aoiz/Lumbier pasaban a incluirse dentro de la Zona Media. Dado que se sitúan en la parte más meridional de la Montaña, tenía una lógica relativa considerarlas parte de esa franja intermedia.

Personalmente, siempre me resultó extraño clasificar como Montaña a pueblos tan al sur como Lumbier o el Romanzado. Además, estos lugares presentan topónimos romances, algo llamativo en una zona que tradicionalmente yo daba por completamente vascófona.
Toponimia romance en la zona prepirenaica
En el ayuntamiento de Romanzado, cuyo nombre significa precisamente “hecho romance (navarro)”, encontramos abundantes topónimos romances: Arboniés, Bigüezal, Domeño, Orradre, Murillo, Napal, entre otros.
En el área también aparecen muchos otros nombres romances:
Rípodas, Lónguida, Turrillas, Monreal, Artieda, Linares, Bordablanca, Los Allagares, Arielz, La Resiembra, El Molino, Nardués, El Saso Grande, Magdalena, Racas, El Picón, El Carasol, La Rieca, Campanetas, Biezcas, Sielva, Val, Saso Viejo, Forcala, etc.
La lista es enorme —especialmente entre los topónimos menores—, lo que evidencia el antiguo uso del romance navarro sin negar la presencia histórica del euskera en estas comarcas.
La cuestión climática
Diversos estudios climáticos sobre Navarra clasifican las cuencas de Pamplona y Aoiz-Lumbier como de clima mediterráneo, más específicamente mediterráneo húmedo. No presentan la sequedad extrema del mediterráneo árido, pero tampoco alcanzan la pluviosidad constante del litoral cantábrico.
Y es cierto: en nuestras comarcas disfrutamos de suficientes precipitaciones, pero también de abundantes días de sol. No sufrimos una falta notable de claridad, ni padecemos un exceso de lluvia. El paisaje mantiene un verde saludable la mayor parte del año, aunque en verano tiende al amarillento característico del clima mediterráneo.

A veces, sin embargo, se exagera la singularidad climática de ciertos valles: se dice que en Olaibar predomina un clima oceánico casi sin viñedos, o que el Valle de Echauri es poco menos que un paraíso tropical.
Según la mayoría de clasificaciones climáticas, nuestras cuencas son mediterráneas:
- Köppen las clasifica como oceánicas.
- Papadakis como mediterráneas.
- La Agencia Europea del Medio Ambiente las considera climáticamente mediterráneas.
En realidad, la mayor parte de Navarra —incluida buena parte de la Montaña— pertenece a la vertiente mediterránea del Ebro.
¿Montaña o premontaña?
Si las cuencas de Pamplona y Aoiz-Lumbier son prepirenaicas y, además, relativamente llanas, difícilmente pueden considerarse montañosas. Un vistazo a un mapa en relieve muestra que constituyen una prolongación del llano más meridional, cerrada hacia el norte por la verdadera zona montañosa.

El término “prepirenaico” es clarísimo: la partícula “pre” indica “antes de”. Es decir, no es Montaña, sino la antesala de la Montaña navarra, la puerta de entrada.
Por tanto, las cuencas de Pamplona y Aoiz-Lumbier no deberían clasificarse como parte de la Montaña, sino como premontaña, y encajan mejor en la Zona Media.