La caída del Muro de Berlín y de la URSS no es solo que dejara huérfanos sin rumbo a los partidos comunistas, sino que por lo general les forzó a reconvertirse en ecologistas o anticapitalistas a secas, no comunistas. Comunista, marxista, leninista son generalmente términos tabú en las coaliciones de extrema izquierda, por más que tengan partidos comunistas o militantes comunistas en sus siglas. El comunismo puro y duro no es atractivo electoralmente.
A pesar de que el término socialista estuviera constantemente en la boca de los tiranos soviéticos, chinos, nazis y otros dictadores terribles o de que la URSS lo tuviera en el nombre (Unión de Repúblicas SOCIALISTAS Soviéticas) el término “socialista” no se ha manchado lo suficiente.
Esta semana Víctor Manuel Arbeloa nos contaba cómo celebraba la caída del Muro de Berlín de noviembre de 1989 como miembro del Grupo Parlamentario Socialistas-Socialdemócratas Europeos en un teatro de Berlín. Relataba que una mujer recordaba los atropellos que infligieron los gobiernos comunistas a los socialdemócratas alemanes antes de la caída del muro. Al final del encuentro gritaron: «¡No levantéis el puño como ellos. No cantéis la Internacional que cantaban ellos. No os llaméis socialistas como ellos, sino socialdemócratas!». Adicionalmente rememoraba al célebre libertador de las garras del comunismo checo Vaclav Havel, Arbeloa calificando acertadamente al nazismo y al comunismo de “dos plagas políticas del siglo XX.”
La socialdemocracia no se ve aterradora como el comunismo, el nacionalsocialismo, el socialismo africano, el socialismo del siglo XXI, o el socialismo árabe porque por definición no se impone por la fuerza contra la voluntad del pueblo, sino que llega al poder por la persuasión electoral. Así es teóricamente.

Las políticas socialdemócratas ya hace tiempo que no funcionan. En parte porque han traicionado muchos de sus buenos principios y en parte porque hay políticas que si décadas atrás podían funcionar, hoy no funcionan.
La socialdemocracia en Europa está a punto de desaparecer; al menos como partidos de poder, de gobierno.
Con comunistas y con los actuales socialistas sanchistas no hay posibilidad de diálogo. O son perversos (los dirigentes) o estúpidos los que les siguen, lo cual no es un insulto, si no una condición de pensamiento personal. Pues no es ser malo o facha decir que dos y dos son cuatro ni decir que no llega para las pensiones, sino que en ambos casos son simplemente la realidad.
El centroderecha gestiona genial, pero no es nada ambicioso en hacer grandes cambios necesarios para desviarse de la socialdemocracia: https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2024-07-14/derecha-funeral-socialdemocracia/
La socialdemocracia tradicional tiene defensores a izquierda y derecha. Hay que reconocer que en España no era igual en tiempos de González que de Zapatero y Sánchez. No obstante Feijoo (en teoría de derechos) y otros socialdemócratas piensan, como diría Benito Arruñada, fijándose en los fallos del libremercado, pero obviando los fallos de la política y que la intervención política frecuentemente agrava los fallos del mercado.
Benito Arruñada además opina que quizá la política atenúe la desigualdad más rápidamente, pero desincentivando el riesgo y el esfuerzo, dando lugar a que nos estanquemos a medio y largo plazo. Quizás eso se el origen del derrumbe de la enseñanza, y causa primordial de la frustración europeísta y del colapso demográfico.

¿Ideología de género o de degenero?
El movimiento woke, importado de EEUU por la socialdemocracia, ha sustituido en gran medida las causas de la clase obrera. Pero si nos fijamos en EEUU el wokismo ha cometido tantos atropellos que ahora la gente se está rebelando y no se cortan en ridiculizarles y enfrentarse con argumentos. En España parece que la gente todavía vive en una burbuja, aunque muchos están despertando y contribuyendo al cambio de tendencia.
Por muchos años se ha advertido que la ideología de género no era buena para los niños; que autopercibirse de otro sexo no te hacía serlo; que cambiarse de sexo (particularmente los menores) podría causar daños irreparables; que las mujeres con frustración con los hombres no iban a ser más felices odiándolos; que la inmigración desbocada de culturas opuestas podría traer problemas…
Tras años de comer el coco a menores de que estaban atrapados en un cuerpo del sexo opuesto y que encontrarían la felicidad mutilándose, ahora viene una cascada de denuncias millonarias de adultos que quieren detransicionar y recuperar su sexo nacimiento. Adultos que como niños les persuadieron a mutilarse y que ahora sí son capaces de denunciar a profesores, psicólogos y padres por haberles causado daños psicológicos o la esterilidad. Ahora está habiendo una vuelta de bumerán y no tardará en difundirse en Europa entre los que no lo veían.
De rumores a hechos incontrovertibles
El libro “Esto no existe” documenta bastantes denuncias falsas en violencia de género. El periodista Juan Soto Ivars demuestra en su ensayo que hay denuncias falsas en España, argumentando que el porcentaje real es superior al 0,01% que suele citar la Fiscalía. Su investigación incluye testimonios de hombres acusados falsamente y fallos en el sistema judicial.
Para el autor en la Ley de Violencia de Género el derecho a la presunción de inocencia desaparece, creando opresión paralela en vez de centrarse en las víctimas. El ensayo afirma que no es posible debatir abiertamente el tema debido a la presión mediática, política y social que encima bloquea la administración a pesar de afectar seriamente la vida de miles de familias. Por algo debido a los numerosos padres juzgados injustamente han instalado redes antisuicidio en los huecos de las escaleras de los juzgados de familia.
Estos son solo algunos de los ejemplos en los que la socialdemocracia, lejos de resolver los problemas o de aliviarlos los enconan.
La izquierda y la socialdemocracia en particular no va a dejar de perder poder mientras falte a la verdad y no acepte que no identifica correctamente las problemas reales de la gente, cuando no los causa. No sirve de nada quejarse de desinformación y de bulos si niegas las estadísticas que demuestran que tu diagnóstico es incorrecto, si no descaradamente falso. No es, como afirma Sánchez, que los medios alternativos estén llenando las redes de noticias falsas, sino más bien de verdades bien argumentadas y comprobadas empíricamente. Hay datos suficientes de políticas actuales y pasadas con resultados para comprobar la verdad.
Los enlaces siguientes mencionan más detalladamente la contrarrevolución que ha ocasionado la cultura woke y la ideología de género que tanto han contribuido a la decadencia de occidente de la mano de esta última versión de la socialdemocracia.
https://www.pressreader.com/malta/the-malta-independent-on-sunday/20240804/281719799860986
Hiding the facts:
Aritz Lizarraga Olascoaga