Campamento de Bernedo: el Gobierno de Navarra y el sanchismo se lavan las manos

Ana Ollo, en realidad el Gobierno de Navarra, ha escurrido de nuevo el bulto ante los escandalosos sucesos del campamento de Bernedo, respecto al que se han presentado 21 denuncias por agresiones sexuales, exhibicionismo, coacción y corrupción de menores. La consejera de nada menos que Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskera, ha comparecido en el Parlamento de Navarra, a petición de VOX, para explicar las actuaciones o la falta de actuación del gobierno foral. Ana Ollo, se ha limitado a remitirse al proceso judicial en curso y a negar cualquier financiación directa a los campamentos de Bernedo, Abáigar y Goñi. Por lo demás, se ha referido sin determinarlos a los “bulos” que supuestamente rodean el caso, ha evitado emitir una condena, tampoco se ha solidarizado con las víctimas ni ha pedido perdón, y simplemente ha negado que los campamentos se hubieran beneficiado de una subvencion directa por parte del Gobierno de Navarra.

Por su parte, el director gerente del Instituto Navarro del Euskera, Javier Arakama, ha defendido los controles en las subvenciones y negado cualquier pago a la asociación Sarrea Euskal Udaleku Elkartea, organizadora de los campamentos. Esto, como veremos, es una verdad a medias y los campamentos sí que se han beneficiado indirectamente de la financiación pública a través de este organismo.

El PSN se ha limitado a recalcar las palabras de la consejera y del gerente de Euskarabidea, señalando que “no ha existido subvención, por lo tanto cuestión aclarada” y ha pedido “respetar las investigaciones que se estén realizando”. Todo lo demás lo ha despachado recurriendo al comodín de los bulos de la extrema derecha, para no añadir ninguna explicación ni llevar a cabo ninguna acción al respecto.

Geroa Bai se ha sumado a las manifestaciones que ha hecho la consejera y Contigo-Zurekin sencillamente ha declinado intervenir, como si no le preocupara lo ocurrido y todo lo denunciado cayera fuera de la zona de interés de esta formación.

Bildu en cambio ha ido más allá y se ha referido a los hechos denunciados en los campamentos como “transfobia y euskarafobia”, sin condenar lo sucedido ni tener una palabra para las victimas: “EH Bildu no debate con el fascismo, no debate con la misoginia, no debate con la mentira, menos aún en relación a un tema tan delicado como este, mucho menos en un tema como la transfobia y la euskarafobia”.

El portavoz de VOX en el Parlamento de Navarra, Emilio Jiménez, ha criticado duramente la postura de la consejera, acusándola de abandono de menores y de lavarse las manos ante un escándalo financiado indirectamente con dinero público. Efectivamente, el Gobierno de Navarra no ha subvencionado directamente los campamentos, pero subvenciona al Instituto Navarro del Euskera, dependiente de la consejería de Ollo, el cual otorga fondos a la Mancomunidad de la Sacana, la cual ha financiado la mitad del coste para las familias de inscribir a sus hijos en estos campamentos. Es decir, el dinero público sí que ha acabado indirectamente financiando los campamentos y en el bolsillo de sus organizadores. Negar la responsabilidad del gobierno porque la financiación es indirecta equivale a dejar que todo lo financie indirectamente el gobierno y que no tenga que rendir cuentas entonces de ningún gasto. El gobierno no puede financiar a un organismo desentendiéndose de cómo gasta después este organismo el dinero recibido y si sirve para financiar campamentos siniestros.

Como ha denunciado el portavoz de Vox, «Estamos hablando de menores vulnerables y de posibles actos penales contra su libertad sexual, y la consejera no ha dirigido ni una sola palabra a las familias ni a las víctimas, ni ha condenado los hechos”. Lo cierto es que otra sería la actitud si se tratara por ejemplo de un campamento religioso, en el que los monitores y los niños se ducharan juntos desnudos, o tuvieran que chuparles el dedo del pie para conseguir la merienda, o los monitores se pasearan también desnudos entre los menores fuera del ámbito de las duchas, o tuvieran relaciones sexuales a la vista de ellos, o los rodearan de dibujos obscenos. ¿Cuál no sería el escándalo? ¿Qué diría entonces Bildu? ¿Hablaría alguien de cristianofobia para defender estas prácticas? Y si una parte de los padres las defendiera, ¿no se consideraría a todo el grupo una secta? Los hijos no son de los padres salvo en el caso al parecer de los siniestros campamentos transfemnistas. Nuestros hijos son nuestros y los vuestros también sería un eslogan más apropiado.

Desde luego el escándalo presenta una vertiente penal, pero no se agota con el proceso penal. Al margen de lo que decida la Justicia también una clara vertiente política y moral. Incluso aunque el proceso no progresara en la vía penal, merecería un reproche moral y político y obviamente no todo lo legal merece ser subvencionado. VOX en este sentido ha exigido una auditoría de las subvenciones, el cese del director del Instituto Navarro del Euskera y la dimisión de la consejera. UPN y el Partido Popular se han unido a las críticas a la gestión de la consejera en este asunto y han exigido explicaciones y que el Gobierno defienda a los menores, que son las víctimas. Abandonar sin más todo a la vía penal significa que el gobierno no haga nada que no impongan los tribunales. Es prácticamente como si por lo que a estos campamentos respecta no hubiera gobierno, acaso para subvencionarlos.

La respuesta a este caso de las administraciones vasca y navarra resulta deplorable y decepcionante. Fueron meses si no años los que transcurrieron desde las primeras denuncias. Al final todo ha saltado por los testimonios publicados en algunos medios por las familias. Los campamentos se han seguido financiando y celebrando de hecho inculso tras las primeras denuncias por cauce administrativo y policial, añadiendo la inacción nuevas víctimas traumatizadas. Las administraciones y los partidos en el gobierno, por otra parte, tampoco han tomado activamente la persecución de este caso con posterioridad a las denuncias publicadas, no han hecho declaraciones condenando a los organizadores o apoyando a las víctimas, no se han personado en el caso, no han organizado actos de protesta, no han asumido ni exigido responsabilidades políticas, no han pedido perdón, no han ofrecido explicaciones de por qué se atascaron en un cajón las denuncias y, es de temer, no habrían hecho nada si no hubiera estallado en los medios el caso. La forma en que el sistema bendice en realidad lo sucedido en los campamentos se evidencia en la postura de Bildu. La izquierda abertzale apoya abiertamente lo sucedido en los campamentos, quiere normalizar lo que pasa en este tipo de campamentos y convierte en tránsfobos y euskarófobos a quienes se atrevan a criticarlos. Con ello están más cerca de responder penalmente, quedarse sin cualquier financiación pública o ser agredidos por alguna manada violenta quienes denuncian el caso que los denunciados.

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Un comentario

  1. La decadencia de la sociedad, en especial la izquierda, la demencia social, quedan reflejados cuando unos ciudadanos repudian más el que te llamen «no-sé-qué-fóbico» antes que denunciar casos de abusos a sus menores. Es la degeneración más absoluta, y no sólo a los guarroflautas que dirigen el cotarro en Navarra, si no a esos padres, que encima habrá quienes lo justifiquen y todo, «por una sociedad libre de fascismos». Mi más profunda repulsa, primero a esos padres y después a la depravada izquierda nacional.

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