El nombre más común en Barcelona, entre los recién nacidos, es Mohamed. Y estos pobres separatistas catalanes dicen que quieren independizarse de España para proteger sus raíces, los muy ingenuos. Como si sus raíces con España no fueran comunes y como si no vieran la que se les viene encima. Ä todos, pero a ellos un poco antes y un poco más.
Mohamed supera a Arnau entre los nombres más comunes de Barcelona https://t.co/MCzYRZl0Ls
— Metrópoli Barcelona (@BCNmetropoli) November 22, 2023
El referéndum en Cataluña que se de prisa en convocarlo Puigdemont o el resultado no va ser que los catalanes quieran ser una república independiente, sino un califato o una provincia marroquí. ¿O no ven lo que está pasando en Francia, en Bélgica, en Alemania, en Suecia o en la propia España y bajo sus propias narices separatistas? ¿Se creen que los van a asimilar? ¿Dónde está teniendo éxito su asimilación? ¿En Barcelona? ¿Se creen que todos esos niños que se llaman Mohamed se van a sentir representados por Rufián o por Puigdemont?
Así está Dublín, Irlanda, tras las protestas violentas de ayer debidas al apuñalamiento de 5 personas en una escuela, 3 de ellos niños, por parte de un inmigrante ilegal argelino. pic.twitter.com/c8fR5FUP4B
— Wall Street Wolverine (@wallstwolverine) November 24, 2023
Conviene empezar a distinguir entre asimiliación y sustitución. Si metes en Barcelona 1.000 inmigrantes musulmanes los puedes asimilar. Los puedes escolarizar y los puedes integrar en la vida social, laboral y cultural. O al menos hay una posibilidad de hacerlo. Si ellos quieren, naturalmente, que esa sería otra cuestión. Pero si metes en Barcelona un millón de inmigrantes musulmanes a lo que te enfrentas no es a una integración sino a una sustitución. Habrá barrios, cada vez más, sólo musulmanes. Colegios en los que sólo haya musulmanes. Zonas enteras en las que, para integrarte, seas tú el que te tengas que convertir en musulmán, o por lo menos comportarte como ellos. Si ya el nombre de niño más frecuente es Mohamed, y todavía siguen llegando más inmigrantes musulmanes, te vas a convertir en una minoría racial y cultural. No eres tú el que los vas a integrar. No va a haber una asimilación sino una sustitución.
🔴#ÚLTIMAHORA | Cinco detenidos por la violación grupal de una menor de 15 años en Dolores, Alicante
➡️Dos de ellos han ingresado en centro de menores, @COPEAlicante
— COPE (@COPE) November 23, 2023
No tiene sentido hablar de inmigración en general. Cada grupo de inmigrantes ha traído sus propias especifidades. Están los que se quieren integrar y los que no. Los hay que no necesitan integrarse demasiado porque ya vienen de una cultura y unos valores similares. El problema viene con los que no quieren integrarse. Es decir, ya es un problema integrar al que viene de una cultura totalmente distinta aunque quiera integrarse, como para integrar al que no quiere integrarse, al que incluso mantiene una actitud de odio y hostilidad hacia la cultura del país al que viene. El que viene aquí para vivir como en el lugar del que viene, mejor que se quede en el lugar del que viene. Y si ha tenido que venir aquí en vez de quedarse en el lugar del que viene, seguramente es porque el lugar del que viene es violento y miserable. Si la gente que viene aquí de esos lugares lo hace para vivir como allí, convertirán esto en un lugar violento y miserable. Los barrios en los que ya empiezan a acumularse los inmigrantes que no somos capaces de integrar, ya se están convirtiendo de hecho en lugares violentos y miserables. El problema es que seguramente hay una línea de no retorno una vez que la inmigración es lo suficientemente abrumadora. Superado ese punto a lo mejor eres tú el que se tiene que marchar para vivir en otro lugar como vivías en tu lugar de origen. Si las fronteras exteriores no se protegen, lo que sucede es que las fronteras pasan a ser interiores. Ya empezamos a tener fronteras interiores en los barrios de muchas ciudades europeas. Y casi mejor que las tengamos, porque cuando desaparezcan será que hemos sido ya poblacional y culturalmente sustituidos. Menuda sorpresa se puede llevar Puigdemont el día que vaya a las urnas esa mayoría cultural que ya no se llama Carles sino Mohamed. O el día que aparezca en España, o en Cataluña, un partido islamista. Recordemos que Islam significa “sumisión”, no amnistía ni autodeterminación.
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