La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, se ufanaba ayer en un vídeo subido a sus redes sociales del éxito en Pamplona de las políticas de limitación de precios en la vivienda de alquiler. Efectivamente, el Gobierno de Navarra ha publicado el dato de que el precio del alquiler desciende un 8,6% en los municipios navarros declarados como Zona de Mercado Residencial Tensionado. El problema es que hablamos de una medida que no lleva aún seis meses en vigor, que es por tanto muy pronto para valorar su impacto, que las cifras que se aportan están llenas de matices y que tenemos por otro lado lo que ya vemos que está pasando con las limitaciones de precios en otros lugares en que estas limitaciones ya llevan vigentes más tiempo.
Los precios del alquiler bajan un 8,6% en Navarra gracias a la declaración de zonas tensionadas
— Isabel Rodríguez García (@isabelrguez) January 29, 2026
Aquí va un mensaje para todas aquellas personas que tienen la mala suerte de vivir de alquiler en una comunidad gobernada por el PP 👇🏻 pic.twitter.com/dgLHBnQLxK
Para empezar, si observamos los propios datos del gobierno foral, nos encontramos con que en los últimos meses han bajado los precios en el mercado regulado… y en el no regulado. Por otro lado esto no significa nada. La tendencia es absolutamente alcista en el largo plazo. Pero es que además se nos asegura que los precios han caído sin que se haya resentido la oferta y el número de contratos firmados, y esto tampoco es del todo cierto.

Como puede apreciarse en la siguiente tabla, aportada por el propio gobierno, el número de contratos en las zonas declaradas tensionadas y sometidas a precio regulado se desploma en el tercer trimestre del año pasado, pasando de 951 en el segundo trimestre a 672, coincidiendo con la entrada en vigor de las medidas. El número de contratos se mantiene sólo computando los de los 6 meses anteriores a la entrada en vigor de los precios topados, por tanto es muy prematuro pretender que las limitaciones no están provocando una caída de la oferta como asegura el gobierno.

Cabe pensar además que se está produciendo un desplazamiento de la oferta. Los contratos de temporada, como los que se firman con estudiantes universitarios, no sujetos a la limitación de precios, se disparan en los últimos trimestres de 2025. Aparentemente no se mueve el número total de contratos, pero sí empieza a variar la composición de los contratos. De nuevo es muy pronto aún para hacer un balance, mucho menos un balance definitivo y triunfalista como pretende el ejecutivo.

Lo que sí podemos confirmar es lo que ha pasado en las zonas del País Vasco y Cataluña donde llevan más tiempo en vigor este tipo de limitaciones en los alquileres de la vivienda. Ahí sí que se observa ya un claro desplome de la oferta. Lo que nos lleva al siguiente punto, los llamados casting de inquilinos para poder alquilar un piso.
El control de precios ahoga el alquiler en Barcelona: concentra un tercio de la pérdida de oferta de España y la demanda bate récords https://t.co/aHmQpRaD4a
— elEconomista.es (@elEconomistaes) January 29, 2026
Aún suponiendo que la limitación de precios funcionara, esto por definición no solucionaría el problema de la vivienda. Lo que determina la subida de los precios es la escasez. Si hay 5 pisos y 10 familias en busca de un piso, los precios suben. La forma de bajar los precios es que haya 10 familias buscando pisos y 11 pisos disponibles. Para esto obviamente hay que estimular en vez de perseguir la construcción. Si se limitan los precios, aún suponiendo que la medida funcionara, seguiría habiendo 5 familias con piso, con un alquiler limitado, y 5 familias sin piso. Lo que sucede no es sólo que 5 familias siguen sin piso, sino que se producen otros dos efectos perversos que empeoran el problema planteado. Al limitar los precios se desincentiva la construcción de nueva vivienda, con lo que se agrava el problema real de fondo que es la insuficiencia de pisos. Al haber además muchos demandantes por cada piso, se crea un casting perverso.

Aunque se limiten los precios, al haber muchos más demandantes que pisos disponibles, se establece un casting de inquilinos. ¿A quién se le alquila el piso? Al que ofrece una mejor situación financiera y mayores garantías de pago. Los casting de inquilinos, por tanto, son un efecto secundario que perjudica a las personas más humildes y que disponen de menos medios. Para hacernos idea de la magnitud del problema y del casting para acceder a un piso, en Pamplona hay 92 interesados por cada piso alquilado. Cualquier fórmula que no pase por la construcción de más vivienda expulsa del acceso a la vivienda a los más desfavorecidos, por más que intente presumir el gobierno.

Tenemos por fin frente a la autocomplacencia del gobierno la cruda realidad. Si acudimos a un portal inmobiliario como Idealista, lo que nos encontramos es que sólo hay 156 pisos en alquiler en Pamplona, y que de esos 156 sólo 6 se encuentran ligeramente por debajo del límite de precio del que tanto presume el gobierno, de 774 euros. Por lo demás hay una bolsa de más de 20.000 solicitudes inatendidas en espera de una vivienda protegida y de la bolsa de vivienda regulada en alquiler sólo hay 228 viviendas cedidas. Unicamente en la cabeza del gobierno por tanto se está solucionando el problema. O puede que ni eso, seguramente el gobierno es perfectamente consciente de que su discurso sólo es propaganda. Por lo demás, cuando las limitaciones de precio no funcionan, las opciones son rectificar o incidir en una regulación de precios cada vez más intensa y extensa. La mala noticia es que el tipo de político que todavía a estas alturas de la historia cree en las limitaciones de precios es el que no tiene capacidad de rectificar ni poner los hechos por encima de sus teorías, el resultado final de esa contumacia es la mísera Venezuela chavista que todavía defiende la izquierda española.
Chavistas: "Las sanciones destruyeron la economía 😡😡😡"
— Emmanuel Rincón (@EmmaRincon) January 25, 2026
Chávez divirtiéndose inventando precios y destruyendo la economía:pic.twitter.com/OcCxGcm2Qj