El «Ohio español» nos confirma que los jóvenes son más de derechas

Los comicios regionales celebrados ayer, día 8 de febrero, en el viejo Reino de Aragón (el «Ohio español» en lo electoral), no parecen ir desacompasados del termómetro político de España en su conjunto más general. De nada sirvieron los intentos de algunos por mostrarse con «moderada templanza», pero tampoco los gestos de «alegría de la huerta» que han pasado de ciertas nocturnidades en alojamientos turolenses a «muecas pueblerinas» de carácter impostado.

Así pues, no parece contenerse ningun batacazo electoral a poderse interpretar como algo más que un toque de atención para el régimen posmoderno dictatorial que está instalado en el Palacio de la Moncloa. De hecho, cada vez más españoles apuestan el fin del progresivo tercermundismo de nuestro país a fuerzas tan antagónicas a semejante entramado mafioso. Sí, y tanto que la «vieja política» bipartidista ya no les ilusiona tanto, pero tampoco las nuevas filiales satánicas, ayatolás y narcocomunistas.

Ante ello, no va a incurrir uno en ejercicios de análisis algo redundantes por hoy, sino a focalizar en uno de los segmentos electorales más determinantes en este cambio de rumbo: contra todo viento y marea, se trata de la juventud española, que ha dado un abrupto cambio sociológico en pocos años, tras décadas de ingenuo apego a los supuestos adalides de lo moderno, lo «avanzado» y lo «innovador».

La coyuntura dictatorial de Pedro Sánchez ha motivado que no pocos españoles jóvenes hayan sido capaces de vencer al aún gigantesco y cuasi monopólico aparato de agitación y manipulación de la izquierda española. Se trata de un aparato que está más allá de los cuarteles políticos de agrupaciones como el PSOE, PODEMOS, SUMAR y la Chunta Aragonesista.

La vía gramsciana de la enseñanza ha fracasado. De nada ha servido que la mayoría de colegios públicos dediquen un considerable tiempo a la promoción de los Objetivos del Desarrollo Sostenible y a la celebración de efemérides de la «religión progre» como el 25 de noviembre, el 8 de marzo y el 17 de mayo (en algunos casos esto se extiende a cuestiones como la pobreza y el medio ambiente).

Valga lo mismo para algunos colegios privados o concertados que se han sentido como rehenes de posibles subvenciones si es que a título autónomo o jerárquico han preferido no suscitar polémica o adaptarse a esa mundanidad que nada tiene que ver con el curso espontáneamente ordenado de las circunstancias en el orden natural. Y sí, a la vez se ha podido señalar a aquel cuya misión de enseñar no casase con los compromisos de la Revolución.

Cabe destacar que los niños pasan más horas en estos edificios que en sus casas (el homeschooling está estrictamente regulado en España, siendo prácticamente imposible) y que muy pocos alcanzan una madurez que sea suficiente para contrastar la información que reciben (si es que no presentan inquietud política o, además, se sienten víctimas de la secularización de las sociedades europeas).

De ahí que, en las últimas semanas, las últimas batallas prohibicionistas hayan trascendido el deseo de enfrentarse a uno de los pocos magnates tecnológicos que cuestionan el wokeísmo (Elon Musk, CEO de X, el antiguo Twitter, y de TESLA). El régimen dictatorial sanchista ha empezado a suponer que uno de los mayores problemas de la juventud es que use redes sociales.

Hay algo de verdad en la eufemística de combatir el anonimato y aumentar los volúmenes de datos privados al servicio del Estado, pero también es evidente que no se retractan en su deseo de que los hijos no sean de sus padres biológicos o adoptivos sino del Estado. Es más, tienen miedo a que la dispersión descentralizada de la información les haga cuestionarse las «verdades oficiales» sobre el clima, la economía, el aborto y la inmigración (cabe recordar que los medios tradicionales están languideciendo) o acercarse a la fe (leyendo sobre el Vetus Ordo o escuchando canciones de Hakuna).

El caso es que esta desconfianza del discurso dominante les ha llevado a optar por la única formación práctica que, pese a sus imperfecciones, cuestiona al establishment progre-socialdemócrata. Además, aquí se puede complementar la estadística descriptiva con una visualización que nada tiene que ver con diagramas de cajas, histogramas y diagramas de áreas, sino con la valentía denostada en las sanas aglomeraciones callejeras o en las redes sociales (sin miedo al señalamiento como tal). El caso es que, en concreto, cada vez más jóvenes votan a VOX, la formación política de Santiago Abascal. Pero hay más porqués, y no son cuestiones de clase ni de élite, pese al pregón rojo.

La invasión migratoria norteafricana no tiene ninguna clase de freno. No hay suficientes refuerzos de seguridad ni en las costas insulares y peninsulares así como tampoco en los aeropuertos y en los puestos fronterizos (principalmente, el ceutí y el melillense). Una muy significativa proporción de los llamados jovenlandeses no se integra, pero ya no es solo cuestión de que no trabajen, sino de que disparan los recuentos criminales de robos, okupaciones y agresiones sexuales, a la vez que va creciendo el número de lugares de culto y demandantes de enseñanzas islámicas, sin que ello vaya acompasado de un compromiso contra el yihadismo.

Además, cabe recordar que se envía a los países europeos a aquellos que son delincuentes o personas de poca aportación en sus países de origen. Dijo en su día el imán australiano Mohamed Tawhidi que se ha importado «basura». Además, no es solo cuestión de pensar en el compromiso de los jeques de Dubai y Abu Dhabi contra el islamismo, con los Acuerdos de Abraham o con la occidentalización controlada. Incluso Marruecos pretende dar mejor imagen que algunos de los bastiones relativistas europeos en manos de castas globalistas como es el caso de Francia, y proyectarse como más próspero y seguro.

No obstante, preocupan otras consecuencias tanto del descontrol fronterizo como de unas leyes que son más favorables al delincuente que al vecino de a pie. Esto también motiva la amenaza de las «bandas latinas» (cuya erradicación como ente habría sido una realidad si se hubiese seguido el método policial de Nayib Bukele), que siembran el caos en parte de La Sagra toledana y en el Sur de Madrid, aparte de alguna zona deprimida de otros puntos cardinales de la capital. Y sí, uno sigue manteniendo que, más allá de la hermandad cultural y espiritual, los hispanoamericanos se integran mucho mejor, apostando por desarrollarse profesional y académicamente.

Todo ello da lugar a que las calles, los espacios públicos y las zonas de ocio puedan ser, en función de la zona, lugares conflictivos. Cada vez más gente tiene miedo a volver sola a casa (las chicas, generalmente) o a dejar que sus hijos circulen sin compañía a altas horas de la noche. El miedo a sufrir algún robo o asalto en el transporte público se disparan (además, la defensa propia está seriamente penada y perseguida por los actuales poderes públicos, pese a ser algo natural y éticamente legítimo, dentro del sentido común). Y sí, pese a la basura ideológica, las mujeres, los homosexuales y los inmigrantes honrados (sean o no sean blancos) sufren estas consecuencias.

Eso sí, también se perciben otras injusticias. Hay muchas personas que bajo el disfraz turístico o una estricta irregularidad, reciben prioridades en unas innecesarias prestaciones del Bienestar del Estado, ese mismo ente fracasado y monopólico que anula la solidaridad y la subsidiariedad, dificultando la eficiente prestación en el mercado. Uno se refiere a la gratuidad y la facilidad de impago de los medicamentos, a la prioridad en las viviendas de protección oficial o a determinados subsidios superfluos. Todo ello provisiones que se dan en un marco de injusticia dineraria pero, sobre todo, de inoperancia e insolvencia.

En un régimen de endogamia, clientelismo y burocracia, según proceda, se prestan servicios ineficaces, fallidos, obsoletos e inseguros. Se puede hablar del colapso de la sanidad estatal, del deterioro de habilidades matemáticas y de comprensión lectora en colegios, de trenes y vías ferroviarias que son un peligro mortal, de fronteras desprotegidas, de calles sucias, de juzgados colapsados, de agencias climáticas que intentan hacer pronósticos apocalípticos por puro agendismo, de poderes públicos usurpados y de provisiones de seguridad policial subordinadas a superiores que velan más por la ideología y la opinión que por la seguridad. Pero nada de ello es gratis, ya que se da bajo un nivel de endeudicidio con cifras realmente billonarias.

La presión fiscal es cada vez más elevada, tanto en términos directos como indirectos. Las personas se ven sometidas, de manera cotidiana, a sablazos fiscales constantes: al recibir la nómina, al hacer la compra diaria, al abonar su consumo energético, al revisar su información catastral, al pagarle a un empleado… Nada en base a precios de servicio que ajuste el mercado, sino a un constante afán recaudatorio por parte de la mafia fiscal, para beneficio de una caprichosa e improductiva casta política. No todo se destina a partidas sanitarias, de educación o de infraestructuras públicas. Eso es lo que te quieren hacer creer para que tengas miedo a que los burócratas y políticos de turno sigan «gestionando» tu dinero, blanqueando así que haya «robos con guante blanco» en términos estrictamente coloquiales e informales.

Esto, sumado a la inflación, contribuye a una merma del poder adquisitivo así como a un evidente obstáculo al crecimiento económico de las sociedades y de sus individuos. Se mitigan las posibilidades de ahorrar e invertir en mayor medida, pero también las de remunerar mejor al talento, si es que se trata de start-ups o de empresas con poca capacidad por el momento. La persona no ve ninguna inversión rentable en su exposición al expolio fiscal.

Formar una familia es algo muy costoso, por desgracia. El nivel de vida se ha encarecido mientras que se trata España de uno de los países de la Eurozona en los que, en las últimas décadas, ha habido mayor estancamiento salarial. La carga fiscal y el pago coercitivo de servicios indeseados son bastante notorios. De hecho, la única ocurrencia de la progrez es fomentar el aborto y la transmisión de infecciones sexuales.

Hay empleos que indignamente tienen peor renumeración que un improductivo asesor político (por ejemplo, maestros, ingenieros y médicos). Pero es que además, debido a las prioridades traducidas en burocracia maliciosa y corrupción municipal, hay un ahogamiento en el sector inmobiliario que motiva la existencia de viviendas excesivamente caras, lo cual es un desafío incluso para los descendientes de las clases altas a la hora de independizarse.

El caso es que estas evidentes señales de tercermundización son, en parte, responsabilidad del bipartidismo en su conjunto. Solo partidos como VOX (y pensadores afines a este entorno ideológico de la derecha) han denunciado el expolio fiscal, la ruina ecosocialista y el socialismo inmobiliario. De ahí que el joven, sumando a ello su carácter reactivo, desconfíe de quienes le impiden progresar en mayor medida. Con lo cual, solo queda confiar e influir desde la sociedad.

Compartir este artículo

CLAVES EN OPINIÓN

Deja una respuesta

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

  • Navarra Confidencial no se responsabiliza ni comparte necesariamente las ideas o manifestaciones depositadas en las opiniones por sus lectores. Cada usuario es único responsable de sus comentarios
  • Los comentarios serán bienvenidos mientras no atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos o calumniadores ,infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros , empresa, institución o colectivo, revelen información privada de los mismos, incluyan publicidad comercial o autopromoción y contengan contenidos de mal gusto.
  • Se procurará evitar en lo posible los comentarios no acordes a la temática publicada
  • Navarra Confidencial se reserva el derecho de eliminarlos

Información sobre protección de datos

  • Responsable: Navarra Confidencial
  • Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
  • Legitimación: Tu consentimiento
  • Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
  • Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
  • Contacto: info@navarraconfidencial.com.

Suscríbete a nuestro boletín