La teoría del reemplazo y cuando Elma Saiz era de VOX

Todo el mundo tiene un pasado, no digamos Elma Saiz, la candidata del PSN que juraba y perjuraba que no votaría a favor de entregar a Bildu la alcaldía de Pamplona haciendo alcalde a Asirón. ¿Quien es ahora alcalde de Pamplona con los votos de quién? Elma Saiz también mintió a los electores asegurándoles que no se marcharía de Pamplona si no conseguía ser alcaldesa, pero también aseguraba Cerdán con el mismo desparpajo que el PSOE de Sánchez era un partido libre de corrupción. Si por algo se caracteriza el PSOE es por engañar a los votantes, por lo que tampoco nos extrañemos mucho por el viraje de Saiz. Pedro Sánchez, por ejemplo, fue perfectamente capaz de asegurar casi el día antes de las generales que no habría amnistía porque además era inconstitucional, para casi al día después pactar la investidura a cambio de la amnistía. ¿No era el hermano gemelo de Sánchez el que decía que no pactaría con los populistas de Podemos, que el camino de Podemos era la Venezuela de Chávez, y que no dormiría tranquilo teniendo a Pablo Iglesias de vicepresidente? ¿Qué le podemos reprochar por tanto ahora a Elma Saiz?

Por supuesto el PSN no hizo alcalde a Asirón después de las elecciones municipales, sino que esperó unos meses a que pasaran las generales para apoyar una moción de censura contra UPN que encumbrara a Asirón. El problema con mentir al electorado es que la legitimidad democrática cae por su peso. Si te presentas a las elecciones diciendo a los vecinos que de ningún modo si ganas pintarás la pared de amarillo, y al día siguiente de ganar las elecciones ordenas pintar la pared de amarillo, además de mentir te has cargado tu legitimidad. Después se quejan algunos políticos de su descrédito, del desapego democrático y del deterioro institucional. A que el gobierno ordene hacer las cosas sin consultar a la gente en unas elecciones, por si a la gente no le gusta lo que ordena el gobierno, le llamamos dictadura, ¿cómo hay que llamar a que el gobierno la consulte pero después haga lo contrario? Eso es casi peor que la dictadura. Por la menos la dictadura se ejerce de frente.

Lejos de ser considerada por el PSOE como una tacha, en realidad la capacidad de mentir de Elma Saiz seguramente ha sido considerada como un mérito para hacerla ministra. Seguramente por ello se le puso al frente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, una de las carteras en las que resulta más importante saber mentir. Cuando se dice por ejemplo que el sistema de pensiones tiene superávit o que el sistema de pensiones es perfectamente sostenible y que decir lo contrario es ser Hitler (o matemático), necesitas como portavoz un perfil pinochesco como el de Elma Saiz.

De este modo, la rica mentiroteca de Elma Saiz incluye declaraciones, en su época de Delegada del Gobierno en Navarra, en las que su discurso resultaba indistinguible del de VOX, señalando la necesidad de expulsar a los inmigrantes abonados a una situación delincuencial sin voluntad alguna de integración. La ironía es que ahora que Saiz se ha pasado al descontrol migratorio hay 100 veces más delincuentes importados en esa situación que cuando Elma Saiz defendía su remigración. Cuanto más evidente es la necesidad de tomar medidas, más contraria a esas medidas se vuelve la izquierda. Es más, al llamar hitlerianos a todos los que sencillamente defienden el sentido común, igual que hacía Elma Saiz hace unos años, lo que hace la izquierda es cerrarse a sí misma la puerta de la rectificación y el regreso a la racionalidad, porque de hacerlo tendría que asumir un discurso calificado por ella misma de racista, xenófobo y hitleriano. La inseguridad provocada por la delincuencia importada es por tanto otro problema más, y otro absolutamente fundamental, que la izquierda no puede arreglar.

Cuando por consiguiente Elma Saiz aparece ahora diciendo que el crecimiento de la economía y las pensiones dependen de los inmigrantes, no es sino una mentira más en la cuenta de su historial, aunque para cimentarla cite a Lagarde. Como si Lagarde no formara parte fundamental del problema de la inmigración. Que no nos digan por otra parte que la teoría del reemplazo es una teoría conspiranoica, cuando al mismo tiempo nos dicen abiertamente que el plan para sostener la economía y las pensiones es importar millones y millones de inmigrantes.

Que el enemigo no es Hitler sino las matemáticas resulta por lo demás evidente según las propias cifras de la ministra. Según el INE hay casi 6,5 millones de extranjeros en España. Pues bien, si presumimos de tener 3 millones de extranjeros cotizando en la Seguridad Social, las matemáticas nos dicen que tenemos 3,5 millones de extranjeros sin cotizar en la Seguridad Social. Las matemáticas son tan nazis que nos dicen que para tener 6 millones de extranjeros cotizando tendríamos que importar 13 millones de inmigrantes, con lo que tendríamos 7 millones no cotizando. Si usted se pregunta si tiene sentido traer más extranjeros antes de conseguir ocupar a los 3,5 millones de extranjeros que no están cotizando, es usted básicamente un capitán de las SS.

La mentira que suscribe la eminencia de Lagarde, por otro lado, es que el crecimiento económico de España se basa en la inmigración. Pues sí, pero no. Es decir, efectivamente el crecimiento económico de España se está basando hace años en la inmigración, pero esto no es una buena noticia, y de hecho es parte de la respuesta a la pregunta de por qué cada vez tenemos la impresión de ser más pobres si la economía crece y cada vez tenemos más PIB. Pues bien, esto es así porque efectivamente no es una falsa impresión, sino que cada vez somos más pobres, y que si es compatible que seamos más pobres con que crezca el PIB es justo porque el crecimiento se basa en la inmigración.

Si somos 10 personas que tenemos una tarta de 10 kilos somos más ricos y tocamos a más tarta por persona que si somos 20 personas y tenemos una tarta de 15 kilos. Esto no es nazismo, son matemáticas. La economía española está creciendo porque en 2007 éramos 45 millones y en 2025 somos casi 50. El problema es que si dividimos la riqueza actual a precios actuales (llamémosla PIB) entre los 50 millones que somos ahora, o entre los ocupados que la generan, tocamos a menos riqueza por persona que cuando dividíamos la riqueza de 2007 entre los 45 millones o los ocupados que éramos entonces. La India tiene 2,3 veces el PIB de España, pero es un país mucho más pobre, porque tiene 29 veces la población de España. Lo que nos están proponiendo Saiz y Lagarde para España el modelo de prosperidad económica de la India.

Las eminentes teorías de Saiz y Lagarde tienen por lo menos 3 fallas fundamentales, que resultan fáciles de apreciar a la luz de todo lo expuesto. Primero que para que importar 9 millones de personas tienes que ser capaz de ocupar a 9 millones de personas. Si tu economía sólo es capaz de generar empleo para 3 millones y tras 7 millones de personas, vas a estar importando más parados que cotizantes, más personas dependiendo del estado que sosteniendo al estado. Y por supuesto vas a multiplicar el número de marginales y delincuentes. Segundo, importando inmigrantes de 9 en 9 millones en poco tiempo vas a tener delante el reemplazo poblacional que niegas con tanto ahínco, pero que resulta evidente a la luz de los números. Por debajo de los 40 años ese reemplazo ya casi está hecho. Lo cual nos lleva al tercer problema.

Cuando hablamos del gran reemplazo, no hablamos de sustituir una generación por otra de características semejantes, sino por otra de personas completamente distintas desde el punto de vista cultural y educativo. Atención, si se produce un reemplazo poblacional que además es cultural, religooso, ideológico y educativo, interesa señalar una cuarta derivada que sería el reemplazo del electorado. Hace unos años el plan era reemplazar a las generaciones anteriores de españoles por unas generaciones de hijos en las que todos fueran universitarios o tuvieran una cualificación profesional que garantizara la productividad y marcara la diferencia. La apuesta ahora es reemplazar a las generaciones anteriores por una legión de millones de inmigrantes casi analfabetos, en buena medida de culturas incompatibles con la nuestra, y que no pueden ocupar empleos cualificados. ¿Hace falta ser un genio para apreciar la diferencia y calibrar las consecuencias? Los problemas sociales y de seguridad serán evidentes. Y económicamente creceremos un poco, sí, como la India, gracias a Saiz y a Lagarde, pero cada vez tocaremos a menos tarta.

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